Adiós amigo Paco Bello

 

 

Manuel Fernández Sarmiento (Mafersa)

 

El pasado Martes, 22 de diciembre, en la noche, y, como respiro al trabajo que en el ordenador estaba realizando, abrí uno de los periódicos digitales de Telde y leí la noticia: “Muere a los 54 años el cura de La Garita”, se me puso un nudo en la garganta para posteriormente dar un grito tal que hizo venir a mi despacho a mi hijo a ver que me había sucedido.

 

Leí y otra vez la noticia, pues no me lo podía creer. Era, indiscutiblemente, una muerte inesperada. Como hacía tres días que no abría el correo y, puesto que con frecuencia utilizábamos este medio para comunicarnos, me puse a buscar si había algún correo de Paco, y, efectivamente, no uno sino dos, el último con fecha 20 de este mismo mes, o sea dos días antes de su inesperada partida.

 

He querido esperar una semana para escribir unas palabras como humilde homenaje al que fuera mi amigo, el hombre, el cura, el enseñante, el nacionalista Paco Bello. Paco fue un hombre comprometido con aquellas causas que el creía debía comprometerse, sin importarle la opinión de la gente, que no comprendía la forma de actuar de un cura que no se sometía a lo corriente, a lo que hacen y la gente espera que hagan los curas.

 

Fue Paco un hombre comprometido políticamente con su patria chica, a la que él quería hacer grande y libre. Su compromiso político le llevó a izar la bandera de las siete estrellas verdes en la fachada de la iglesia de la Garita, lo que le acarreó no pocos problemas, resueltos por el masivo apoyo de sus parroquianos. Me comentó que quería poner un mástil en la plaza, para eliminar definitivamente la polémica de que se izase la bandera desde la iglesia. Le prometí uno, que el se encargó de alargar hasta pasar la altura de la iglesia, y que es desde el que se iza la bandera desde hace un par de años. Defensor de las clases marginadas, rechazadas socialmente, no dudó en izar en el mismo mástil la bandera del arco iris, acto que fue imitado por alguna que otra entidad oficial.

 

Por todo esto, Paco fue siempre un hombre polémico, y no por otra cosa que no fuese por hacer lo que pensaba, alejándose siempre de la hipocresía, del formalismo, del boato y del que dirán. Paco fue (que me cuesta hablar en pasado) un hombre espontáneo, comprometido, dinamizador social y, sobre todo, un hombre que hablaba claro, sin tapujos, sin consentir condicionantes a su pensamiento y su forma de expresión.

 

La Garita y Mar Pequeña están de luto, aunque no olvidarán al que fuese su principal valedor y amigo. Todas las parroquias por donde pasó le recordarán siempre. Todos sus conocidos y amigos (muchos) siempre tendrán ocupado un trocito de su corazón con su recuerdo. Paco fue un hombre que dejó huella.

 

Mi más sentido pésame a su familia y amigos de Paco, el amigo, el hombre, el enseñante, el nacionalista, el cura párroco de la Garita y Mar Pequeña, siempre estarás en nuestro recuerdo. Ya he borrado tu dirección de correo, pero, para ser sincero, cuando lo hice, no pude ver el resultado. Adiós, Paco, adiós.