Tras
la masiva abstención, autocríticas y juicios
Con las
madres más asentadas, pasado una semana de las tediosas elecciones europeas, se
exponen algunas reflexiones, siempre en su carácter particular.
Por esos “territorios comanches” ciertamente algunos
empiezan a reconocer que, en el “independentismo”, políticamente las cosas no
se han hecho nada bien. Y, que son los aspirantes a políticos dentro del
sistema electoral del estado español, pretendiendo abanderar las Siete
Estrellas Verdes, los que tengan que acercarse a la esencia del pueblo
autóctono y no perderse histéricamente antojando que sea nuestra gente quien deba
arrodillarse adoptando sus conceptos de probeta sacados del “libro rojo de Petete”.
Cuanto tiempo henos tenido que aguantar sopapos hacia
la más natural y digna realidad nacional, hacia el nacionalismo canario, por
parte de una seudo izquierda soberbia y nada realista. Estos desaprensivos agravian
a una base étnica y cultural, la cual es sustento de toda nación que se precie,
con términos como “guanchismo”. Cuantas veces y a
cuantos no he visto, lleno de vergüenza ajena y tristeza, mofarse detrás del
ordenador, en público y a espaldas, de nuestros más sacrificados luchadores y
compañeros nacionalistas para luego, físicamente delante de ellos, hacer silencio
mutis y bajada de cabecita. Actitudes tan innobles no son dignas de nuestra
“raza”, en su concepto metafísico; porque, valorar la nuestra no significa
depreciar la de los demás, pasando desde la xenofobia hasta la endofobia algunos
ni valoran ni aprecian, tan solo sentencian. Cuantos, hipócritamente se inflan
el pecho con la palabra racista para arremeter contra los nacionalistas que
exigían y exigen limitar la inmigración, ante alarmantes razones de espacio
insular. Se escudan en su ideológicamente manipulado ideal “internacionalista”,
el cual no es otra cosa que estatalismo español y alineación sociocultural; el
internacionalismo sincero no se entiende sin las naturales bases nacionales,
resultando el conjunto no solapado de todas ellas, y, es el nacionalismo quien
se encarga del desescombro de su nación oprimida para alzarla en igualdad junto
al resto de naciones, no estados opresores, del mundo (“Cada nación un Estado”).
Desde luego, algo falla y estalla en las probetas de
una supuesta izquierda supuestamente nacionalista. ¿Mi opinión? Púes,
alegremente nos regodeamos avivando inciertas divergencias en vez de potenciar
la confluencia, a algunos les entusiasma ponerse la boina del Che y realizar
discursos dispersantes: soflamas de clase y de una izquierda quijotesca para
luego obviar lo más obvio, argumentando poco o nada sobre el hecho colonial.
Señores, y no me refiero a los cuatro mafiosos que ejercen en términos
especulativos, nuestro pueblo ni es de izquierdas ni es de derechas y mucho
menos entiende de clases, popularmente la diferencia se considera ante los que
consiguen llegar a fin de mes haciendo malabarismos y los que fracasan en el
intento. La gente no está politizada, sí son “PPeistas”
y “PSOEistas”, como el que es del Madrid o del
Barcelona. Dicha y entendible, que no razonable, inercia partidista no se debe
más que a una consecuente manipulación de masas. En pretéritos tiempos podías
ser republicano o nacional, por asimilación a lo extrapolado desde la metrópoli,
caracterizabas para integrarte en algún politizado grupo que te cobijara.
Siempre, la metrópoli, el estado español, solo nos ha revertido mierda, la
basura de sus conflictos civiles rebosaron hasta nuestra tierra y, algunos, aún
pretenden seguir realizando apología en base al divisionismos social del estado
español como destructivo ejemplo a remedar por los canarios.
Señores, tanto el votante del PP como del PSOE son
canarios, igual que el de CC, son nuestra gente, se entusiasman con un
tajaraste y se les eriza el bello con una “malagueña” (tal vez con más
intensidad que otro que vaya de “internacionalista”). Veo expresarse a personas
de nuestros pueblos, los cuales votan PP-PSOE-CC, y en sus maneras
evidentemente resultan auténticos canarios, nada que ver con las soterradas formas
de algún metropolitano que otro y que va de “intelectualoide
izquierdoso”.
¿Qué falla?, seguimos preguntándonos. A toda nuestra
gente le argumentas evidentes razones sociales y por lógica las respaldarán, da
igual que sean votantes del PP, PSOE o CC. Lo que va a fracasar una y otra vez
son las maneras insolentes de algunos, no puedes ir por ahí diciendo que “vamos
a implantar el socialismo”, como principal argumento. Y, si bien es cierto que
perseguimos el fin social, tales modos sectoriales solo provocan reacciones
adversas entre la población.
Pese a lo que han resuelto algunos cerebritos en el
seno de determinadas organizaciones, lo que hay que moderar no es el discurso
nacionalista, independentista, es la soflama izquierdosa.
A nuestra gente hay que hacerle sentir su realidad ancestral
y diferenciada, sus raíces, siempre desde una óptica nacional, nunca tras el
acomplejado prisma endofóbico. Es más, el pueblo
canario disfruta cuando se exponen acertados argumentos. Luego, no exagero en lo
siguiente, hay que criminalizar y perseguir, en el sentido figurado, a los
soterrados que concientemente minimizan, denigran y ridiculizan, a la necesaria
labor de conciencia nacional. El españolismo sabe que la base de una auténtica
nación se cementa en su certeza étnica, por lo tanto, los totalitaristas, esto
es lo primero que atacan.
No es tan difícil: Más que un discurso, en plan Castro
o Chávez, se trata de ofrecer evidentes razones de bien social, me quedo con
los ejemplo de Lula o Evo Morales. Al igual que obra el citado Evo Morales en
Bolivia, basarnos en nuestra realidad autóctona, al fin y al cavo somos un
pueblo oprimido de base indígena que lucha por sus legítimos derechos,
soslayados ante intereses estatales españoles. Y, desde luego, no cesar en
denunciar al colonialismo y promover el necesario fin secesionista,
independentista. Esto último parece de Perogrullo pero hasta hace muy poquito
tiempo se obviaba de forma negligente, se intuye que algunos grupos retoman, en
tal sentido, la buena vereda pero aún debemos matizar con más énfasis,
DESCOLONIZACIÖN, INDEPENDENCIA. Miren ustedes al periódico EL DIA, y no voy a
entrar con sus majaderías “anti-canarionas” (detrás se
cuajan inciertas estrategias políticas), púes, a lo que vamos, hace tiempito algunos
predecían el descalabro de dicho rotativo a consecuencia de su acentuado
radicalismo independentista, y, nada más lejos de la realidad, EL DIA,
abiertamente reivindicando descolonización e independencia, a su manera, no
solo no disminuyó la producción de ejemplares sino que además la aumentó. ¿Entienden
por donde van los banots?
No se trata de dejar el ser de izquierdas, quienes lo
seamos, sino de empezar a razonar y ser un poco más inteligentes. Ellos, los
pro-colonialistas, lo que quieren es mantener al pueblo dividido, ya sea a base
de insularismos, clases, tendencias o partidismos.
Nosotros debemos estar por encima de todo y aglutinar al pueblo, no en pos de
partidos, sino bajo una realidad nacional que persigue alcanzar su propio
estado, y, ahí cabemos todos en democracia, libertad y justicia social.
Políticamente, dentro del sistema electoral del estado
español, el independentismo no es que falle en nada específico porque nada
específico nos brinda. Solo cabe esperar y fomentar la abstención como evidente
reflejo de una desidia social, producto del colonialismo. Eso sí, quienes se
frustran son los partidos que pretenden razonar su lucha únicamente en tal
marco. La historia está ahí para demostrarnos como una y otra vez las
estrategias partidistas del seudo nacionalismo, casi siempre lideradas por “consagrados”
militantes de “izquierdas”, han acabado diluyéndose. Y, los que llegan a
cosechar algún éxito terminan vendiéndose ante las prebendas del estado
español. Por lo tanto, de rojos rojísimos, casi todos estos líderes políticos
seudo nacionalista y supuestamente de izquierdas, “felizmente” finalizan más
aburguesados que el Aznar.
He aquí que
a muchos les entró la flojera al comprobar el alto nivel de abstención, votos
en blanco y votos nulos, de las europeas, igualmente desilusionados ante el
fracaso de Iniciativa Internacionalista. Insisto, lo acontecido, como algunos
pretenden hacer creer, no es un chasco para el independentismo, más bien al
contrario, resulta un contundente varapalo dirigido hacia el oportunismo.
Si la estrategia política, por parte del independentismo,
cave dentro del estado español no se razona más que en las elecciones locales, proyectando
colocar gente afín en nuestros ayuntamientos, cabildos y Congreso. Pero, siempre
según lo expuesto hasta ahora, con una táctica realmente nacionalista y
popular. Entonces, mimetizar las mismas directrices que puedan ejercer IU o
PCPC, por ejemplo, nunca dejará de rematar en rotundo fiasco. ¿Porqué pretender
cabezonamente copiar una y otra vez el discurso de las citados colectivos que
además de españolistas, realmente desinteresados ante la necesidad
descolonizadora, resultan totalmente marginales ante el electorado canario?
A todas estas, en las elecciones locales solo se
conseguirá determinada contundencia ejerciendo coordinación conjunta, respaldando
una plataforma de partidos nacionalistas, desde AMAGA hasta ANC. Porque, ¿quién
en su sano juicio concibe pretender, solitariamente, cosechar relevancia alguna
tan solo con sus siglas? Maduremos que todos estamos un poquito cansados de
tanto circo de enanos.
El éxito pasa por la confluencia nacional, TODøS,
individualidades y colectivos. Siempre evitando disgregar para así acercar la
necesidad secesionista en un contexto popular. Los partidos deberán acabar por
aceptar la producente inercia y razonar estrategias comunes. Los sindicatos,
más de lo mismo, el trabajo conjunto por una huelga general, dirigida desde los
sectores independentistas, tal vez pueda empezar a repercutir como nexo.