La batalla de Acentehunt,

la mayor derrota infligida al ejército colonial español:

el emboscador emboscado

 

Teniendo en cuenta que la población de Tenerife en esa época era de sesenta mil personas podemos hacernos una idea de la brutal y desproporcionada agresión: es como si España con cuarenta y seis millones de habitantes fuera invadida por una tropa de dos millones tres cientos mil mercenarios. La invasión de Irak se hizo con la décima parte de esta cifra.

 

En la terminología militar una emboscada se define como la ocultación de las tropas, comandos, etc., para sorprender  al enemigo.

 

Así, reuniendo casi mil peones y cuarenta caballos sin tardar se trasladó con ellos al puerto de Santa Cruz de esta isla, el cual entonces se decía Añazo (Anyashw); y desembarcando en la tierra, halló disensiones y guerra entre los reyes que poseía la isla. Con industriosa sutileza trabó inteligencia y confederación con tres de ellos. De esta confederación surgió el parecer de asaltar por dos partes al rey de Taoro, es decir, los reyes juntos por un lado, y Lugo con su ejército y con buena parte de los isleños por otro (Torriani, pag. 183). La unidad hace la fuerza. Es un principio elemental de la física, como elemental es para el colonialismo ese otro principio del divide y vencerás.

 

Según Marín de Cubas durante la primavera del año 1493 tomó puerto en La Palma un navío con tres cientos hombres de Armada y dos carabelas con pertrechos necesarios para conquistar Tenerife. Estos son piratas armados hasta los dientes y no se deben confundir con los denominados anteriormente como “peones”, que formarían la infantería, combatientes a pie, ni con la caballería, combatientes a caballo. Afortunadamente en ese época no había aviación. No nos dice tampoco cuántos corsarios venían en las dos carabelas.

 

Añade Marín de Cubas: y asimismo recibió largos ofrecimientos Alonso de Lugo, que pidiese cuanto hubiese menester, que le enviarían muy cumplidamente muchos caballeros andaluces y el Duque de Medina y con mucha facilidad juntó un ejército de casi 700 hombres y 38 lanzas de á caballo.

 

Los espías españoles habían informado de que tendrían hasta doce mil hombres de pelea (Marín de Cubas pag. 191).

 

Después que fuera conquistada la isla de La Palma , como está dicho, por Alonso de Lugo, luego determinó venir a Tenerife con casi mil soldados que se hallaban bien aderezados; y con ellos se embarcó y vino a la isla de Tenerife, dejando buena guardia en La Palma (Abreu Galindo, pág. 317).

 

Por cédula de 29 de diciembre de 1493 los reyes denominados católicos disponen que el capitán general de la armada, Iñigo de Artieta, organice el transporte del ejército mercenario, que deberá ser llevado a cabo por la armada de Vizcaya (actualmente Euzcadi) Para que lleve a Tenerife, antes de mediados del mes de marzo de 1494, 1.500 peones y 100 jinetes de estos reinos y 400 peones y 60 jinetes de las islas de Canarias que ya están pobladas por cristianos, así como 1.000 cahíces de trigo y harina, 300 cahíces de cebada, 2.000 quintales de bizcocho, artillería (artillería que apoyará a la infantería y a la caballería), herramientas, bestias y demás mantenimientos, de acuerdo con el asiento hecho con Alonso de Lugo, nombrado gobernador de La Palma en pago a sus fechorías, sobre la conquista de Tenerife. (E. Aznar Vallejo, 1981,:72.D.348) (citado por García Rodríguez, único investigador de la Historia de Canarias de los citados).

 

En la mencionada cédula se dicta el convenio para el transporte de las hordas desde la metrópoli a Gran Canaria. En éste quedó estipulado como límite máximo para el embarque de la totalidad de las huestes mercenarias reclutadas la fecha de 15 de marzo de 1494 que se componían según el asiento, de ...mil e quinientos peones e çiento de caballo, y además estipula que e de las islas de Canaria, que están pobladas de Cristianos, cuatroçientos peones e sesenta de caballo.... Por este documento queda claro que el grueso de los inasores reunidos en la Isleta (Gran Canaria), constaba de 1.900 peones y 160 caballos, para cuyo transporte según testimonio del propio Alonso Fernández de Lugo se emplearon 30 navíos, a éstos habría que sumarles los guanches aportados como auxiliares - a quienes Lugo les debió la vida- por los Menceyes de Naga, Güímar, Abona y Adexe de cuyos supervivientes lograron embarcar con engaños a 300 de los auxiliares güímareros (vendidos como esclavos) (García Rodríguez, E.). Y es que Roma no paga traidores y Castilla tampoco.

 

Teniendo en cuenta lo documentado anteriormente con relación a los mercenarios reunidos por el de Lugo en La Palma , al menos un millar, las cifras de los propios cronistas de las hordas invasoras superaban ampliamente los tres mil genocidas. Considerando válida esta cifra de asesinos, y teniendo en cuenta que la población de Tenerife en esa época era de sesenta mil personas podemos hacernos una idea de la brutal y desproporcionada agresión: es como si España con cuarenta y seis millones de habitantes fuera invadida por una tropa de dos millones tres cientos mil soldados. La invasión de Irak se hizo con la décima parte de esta cifra.

 

"La primera víctima de la guerra es la verdad", dijo el congresista demócrata estadounidense, Hiram Johnson, en 1917.

 

Se hace necesario recurrir a otras fuentes para determinar exactamente tanto el número de invasores como el armamento que portaban, pero dado que conocían el número de hombres de pelea que formaban los ejércitos de Chinet, que cifraron en doce mil, no estaría lejos de esta cifra tampoco el número de atacantes. Interesante es el dato que encontramos en Marín de Cubas:

 

O ya fuese por estar apestados por la corrupción de más de 2000 (dos mil) cuerpos que quedaron por enterrar el año pasado en la batalla de Centejo (Marín de Cubas, pág. 193).

 

Cuerpos pertenecientes a los mercenarios, pues los guanches enterraban o momificaban a sus muertos.

 

El mayor enfrentamiento naval de la conocida como armada invencible de Felipe II contra la marina inglesa, resultando un barco hundido y otros seriamente averiados, causó 300 víctimas por parte española frente a unos 200 muertos por el lado inglés.

 

La emboscada guanche tuvo lugar en un lugar estrecho y muy fragoso y áspero y de mucho monte, dando voces, gritando y dando silbos, dieron sobre los cristianos, que no pudieron volverse ni pelear ni aprovecharse de los caballos, que era la fuerza de la gente; y, no sabiendo que medio tomar, dieron los cristianos a huir a quien más podía (Marín de Cubas, pág. 318).

 

Por dos o tres veces los cristianos apellidaban con grandísima devoción los santos de su advocación; y siempre á la Virgen Santísima del Rosario, y Alonso de Lugo a altas voces llamaba al Arcángel San Gabriel o a Nuestra Señora de las Nieves, su devota y otros á Santiago (Marín de Cubas, Pág.. 194).

 

La historia no ha terminado

 

No debemos finalizar esta breve crónica sin recordar a los valientes héroes conocidos de la legendaria victoria y a todos los que participaron en la misma: Chimenchia, Sigoñé, Guadafrá, Arafo, Tigaiga...conmemoramos el quinientos quince (515) aniversario del triunfo guanche, que el próximo año celebremos el 516 de la gesta y el primero de la recuperación de nuestra arrebatada independencia. El próximo domingo 31 de mayo de 2009 tienes la oportunidad de revivir y hacer historia, celebrándolo en el lugar de la batalla y compartiendo emocionadamente con nuestros paisanos y paisanas, de antes y de ahora, la imborrable gesta de nuestros bravos combatientes.

 

Bibliografía

 

Abreu Galindo, J. Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. Goya Ed.1977.

 

García Rodríguez, E. 510 aniversario de la batalla de Acentejo: la derrota de un imperio. http://elguanche.net/acentejo510.htm

 

Marín de Cubas, T. Historia de las Siete Islas de Canaria. Ed. Globo.1993.

Torriani. L. Descripción de las Islas Canarias. Goya, Ed. S/C de Tenerife, 1959.


Ó Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario (Movimiento UPC).