Carta abierta a D. Domingo Lima Domínguez
Antonio Cubillo Ferreira
He leído con atención la carta abierta que ha
publicado el periódico EL DÍA, que usted me dedica en el dominical del 27 de
septiembre del 2009,[1]
donde parece molesto por mi artículo "La catedral y la tumba de Fernández
de Lugo" (EL DÍA, 19-9-09),[2]
y por el tratamiento de bandolero que doy a aquel triste personaje español que
llenó de sangre y horror a estas pacíficas islas africanas en el siglo XV.
Habla usted del
prologuista M. Bédier a una obra de Ortega y Gasset,
"Historia de la Filosofía", donde dice que hay que tener sentido
histórico para enjuiciar un hecho del pasado, no desde la perspectiva presente,
sino tomando en cuenta el contexto sociopolítico y cultural en que tal hecho se
produjo. Después cita a los Asirios en el s. VII a.d.C. como feroces
conquistadores de Egipto, con una ferocidad desproporcionada. Comparando lo que
se dice de los asirios en los diccionarios y poniendo españoles en vez de
asirios, coinciden cuando dicen: "Utilizaban el terror como arma de
guerra, sembrando la desolación y el pánico en los pueblos conquistados, parte
de cuyos integrantes eran deportados a otras zonas del imperio para impedir
rebeliones, desintegrando sus culturas".
Si tiene un tiempo, le
rogaría que estudiase el comportamiento de los españoles cuando la conquista de
Tamaran y Tenerife, donde, por ejemplo, después de la
batalla de Acentejo que perdió el de Lugo, mandó
envenenar expresamente todas las fuentes y nacientes de los bandos de guerra
que se les opusieron en defensa de su patria, diciendo después los
historiadores que los guanches morían de
"modorra", para que llegaran debilitados a la batalla de La Laguna,
en 1496, donde los vencieron con sus armas de acero, ballestas, caballería, armas
de fuego, culebrinas, escudos y lanzas, mientras los guanches
sólo portaban palos, banots y piedras. Al final ya
sabemos que todos los combatientes que cogieron, en vez de ser tratados como
prisioneros de guerra, fueron vendidos como esclavos en los mercados de
Sevilla, con mujeres y niños que trincaron, y a otros los desterraron a otras
islas para desintegrar su cultura (...asirios...). Como también cita en su
carta a Hernán Cortez, el conquistador de México, le ruego investigue qué pasó
en la pequeña y pacífica ciudad de Cholula, donde los conquistadores españoles
mataron en sólo cinco horas a 5.000 personas, antes de incendiar la ciudad con
sus templos. Por cierto, estos bandoleros que usted tanto admira combatían con
las mismas armas que el Lugo contra unos combatientes que sólo tenían mazas de
madera y lanzas con una punta de obsidiana. Y hablando de Cortez, cuando los
españoles desembarcaron en México, se calcula que en todo el territorio habían unos 25 millones de personas. Quince años después,
quedaban 5 millones apenas, llenos de las enfermedades traídas por los
españoles: gripe, sarampión, sífilis, viruela, rabia etc. Sería conveniente que
se leyera las obras del Padre de las Casas, que siendo un monje de aquel tiempo
denunció en sus libros todos los crímenes que hicieron los españoles en
América, en vez de perdonarlos o ignorarlos porque iban a misa y construyeron
iglesias.
Lo que no se puede
admitir en su escrito -comprendo que usted no ha estudiado seriamente al pueblo
guanche y sus orígenes- es afirmar que mientras en Europa, en los siglos XV y XVI, se da esa explosión
cultural y científica que fue el Renacimiento, las Canarias permanecen ancladas
en el preneolítico. El preneolítico no podía convivir con el Renacimiento? "A las puertas de Europa y en la ruta oceánica, ello
no podía mantenerse: la conquista de Canarias -dice usted-, por parte de una
potencia europea, era inevitable"; y se queda tan fresco.
Durante mi estancia de
24 años en Argelia, donde di clases en la Universidad bastantes años y de paso
saqué un diploma en Etnografía de África del Norte, trabajé en el Museo del
Bardo y en el CRAPE (Centre des Recherches
Antropoliques, Prehistoriques
et Etnographiques) de Argel, gracias a mi amistad con
los profesores Gabriel Camps y Mouloud Mammeri, lo que me permitió años más tarde entrar a formar
parte del CIRRSS (Centro International de
investigaciones del Sahara y del Sahel), que forma parte de la Sorbonne, París, no sé si los conocerá. En dichos centros
se estudiaba, entre otras materias, el neolítico africano y Canarias, pero
querían saber algo consistente, ya que había muchas falsificaciones y errores
sobre Canarias y los guanches, ya que la historia de
Canarias siempre fue escrita por españoles, extranjeros o canarios a sueldo.
Les expliqué muchas cosas que no sabían que fueron apreciadas. Le rogaría
estudie el "preneolítico" que usted señala, ya que ese periodo
histórico remontaría en el Medio Oriente a unos 8.000 años más o menos y en
África del Norte a unos 6.160 + ó - 320. Las poblaciones traídas a Canarias
fueron todas en tiempos modernos, es decir traídas por los fenicios y
cartagineses, de lugares como Libia y alrededores de Cartago, así como de la
costa atlántica de Marruecos, los canarii y los
gomeritas, por ejemplo. Estos pueblos que se trajeron a las islas hacía muchos
siglos que habían salido del neolítico y transportaron con ellos su cerámica,
sus estructura sociales (tagoror, sabor, especie de
senado) su religión, sus sacerdotes y sacerdotisas o harimaguadas,
su lengua amazigh, su ganado, sus vestidos y pinturas? y, sobre todo, su escritura tifinagh,
que se encuentra actualmente en las islas, gravada en piedra; y sí trajeron
algunos metales, estos se perdieron, pues no existen en las islas. Digo esto de
la escritura porque no existe pueblo en el preneolítico ni en el neolítico que
conociera la escritura en ningún continente. Partiendo de este principio, la
escritura nace en sociedades organizadas donde ya existe el comercio y las
relaciones entre las poblaciones y los individuos, para detallar ganado,
cereales, vino, cerveza, alabar a sus dioses y diferenciar tumbas de
personajes. Con el tiempo nacen los hieroglifos en
Egipto, siendo esta escritura hieroglífica y consonántica (-3.000); sigue
después el Protosinaítico (-1.500), Protofenicio (-1300), Fenicio arcaico (-1.100
), Fenicio o Paleohebráico (-1.000), Griego
(-800), Etrusco (-800, -700 ), Latín (-600). Del Fenicio arcaico sale el
fenicio y el púnico de Cartago, así como el hebreo antiguo, el samaritano, el
arameo y todas las escrituras que vienen del arameo, siriaco, hebreo, nabateo,
árabe arcaico, persa, turco, árabe moderno. Todos estas fechas corresponden con
las civilizaciones antiguas, pero nunca del preneolítico o neolítico. Las
escritura asiáticas de la India y China son todas de alrededor del s. V antes
de nuestra era, pero todas ellas surgen en diferentes civilizaciones ya
desarrolladas y nunca en el preneolítico.
El alfabeto líbico-berber que se encuentra en Canarias o Tifinagh
antiguas se usó y se usa todavía en el Sahara y África del Norte. Oficialmente
lo empleó el gran rey berber Massinissa
(Mausoleo de Thugga), tras la destrucción de Cartago.
Tiene influencia del alfabeto púnico, fenicio y características propias según
las tribus que lo emplearon, númidas, lebus, zenetes, tuareg. Hoy en día se
sigue empleando. En Canarias, la mayoría de las inscripciones están en la isla
de El Hierro, el Julán, aunque se han encontrado en
todas las islas en menor cuantía. Universidades de Francia, Marruecos, Túnez,
Cataluña..., están interesadas en el estudio de esta escritura, que para su
información, no fue hecha por un pueblo del preneolítico, como dice usted que
era el pueblo guanche.
En su carta me dice
que el preneolítico no podía convivir con el Renacimiento y cita a España,
Portugal e Inglaterra del s. XV como países del
Renacimiento; le agradecería que vuelva repasar su historia del bachillerato.
Siento mucho contradecirlo en sus ligeros conocimientos históricos que no
corresponden a la realidad. El Renacimiento fue un movimiento cultural iniciado
en Italia, en las ciudades estado, que dirige su mirada al clasicismo romano y
al hombre como centro de las cosas, superando la tradición teocéntrica
medieval de países como España, Portugal y Francia. Todos sabemos que el
trasvase de la cultura y arte del Renacimiento italiano, al resto de Europa fue
muy desigual y por etapas más o menos largas. La llegada de los sabios griegos
que huían de Bizancio o Constantinopla a la llegada de las hordas turcas y el
desarrollo del pensamiento humanista junto con el desarrollo de la burguesía y
del comercio influyó para que este fenómeno se diera sólo en Italia. En la
España del siglo XV y XVI
no se pudo dar este fenómeno porque la nobleza dominaba políticamente con todo
el poder económico en manos de unos cuantos. Además, había la carencia de una
burguesía emprendedora y comercial española; además, el clero dominaba todo el
pensamiento español, ayudado por la Inquisición de la Edad Media, que
impusieron los mal llamados Reyes Católicos. En Granada, el terrible y
reaccionario cardenal Cisneros, en 1492, quema todos los libros e incunables de
las bibliotecas árabes y perdió para siempre los libros que habían conservado
los judíos, los cuales fueron expulsados de España, donde vivían antes de que existiera
España, ya que habían fundado Toledo, después de la destrucción de Jerusalén
por Nabucodonosor, perdiendo la inteligencia y la cultura de los judíos
españoles, muchos de los cuales se refugiaron en Italia. Esta España del s. XV, que usted admira, no puede desarrollar la escultura
renacentista como en Florencia, porque existía el predominio absoluto de la
temática religiosa; las pinturas de la época se alargan, se retuercen y no
tiene la armonía del Renacimiento ni las bellezas de un Rafael, Leonardo o
Miguel Ángel. Usted debe saber que si hay alguna influencia del Renacimiento en
la España de aquellos siglos, fue debido a los artistas italianos, cretenses o
flamencos que vinieron a España, bien pagados y remunerados. Además en esa
España que usted cita de los siglos XV y XVI no había ciudades-estado o repúblicas como en Italia.
Cuando llega al poder el nuevo y flamenco y católico rey de España, Carlos I y
V de Alemania, se verifica en 1527 el mayor saqueo de la historia de Roma, peor
que el de los celtas, de Alarico o de los vándalos, donde se destruyó y saqueo
toda la ciudad. El gran filósofo Erasmo dijo de esta salvajada española:
"No fue la destrucción de la ciudad, sino el fin del mundo". Mientras
en Italia surgían miles de hombres y mujeres en las artes, en la arquitectura,
en la filosofía, en España surgían bandoleros como Pedro de Vera, Alonso
Fernández de Lugo, Hernán Cortez, Pizarro, Valdivia, la Bobadilla, el duque de
Alba y no acabaría nunca. En cuanto al mestizaje que hubo en la conquistada y
saqueada América hispana y en Canarias que tanto alaba, no olvide las
violaciones sin cuento de aquellos conquistadores, que el Rvdo.
Padre de las Casas cita en sus obras y que usted cita como mestizaje de
pueblos. Claro que usted dice que el conquistador Fernández de Lugo debe ser
comprendido por que, aunque con defectos, "era un conquistador del s. XV, que rezaba a Dios e iba a misa", y añadió
"que trajo el Cristo de La Laguna, que lo recibiera del duque de Medina
Sidonia" e hizo iglesias y conventos, por lo que no podemos considerarlo
un bandolero sino un ejemplo a seguir. Usted dice que todos estos personajes
son historia nuestra; será de los españoles y canarios de servicio o personas
como usted que los cita, pero no de los canarios patriotas ni de los
descendientes de los guanches asesinados y
expoliados. ¿Cree usted que pedir con pintadas para que sacaran de la catedral
los restos del bandolero como hicimos en 1975 y con artículos de prensa, como
el mío que tanto le molestó, es una gamberrada? ¿Y lo que hicieron los
conquistadores y ocupantes a lo largo de los siglos en Canarias, la esclavitud,
el tributo de la sangre de 1658, son actos de cultura? Y que conste que los
patriotas canarios no tenemos nada contra el pueblo español trabajador y
honrado y que admiramos las miles de figuras con nivel internacional que ha
dado España, de artistas de todas clases, de arquitectos, de combatientes por
la libertad, de humanistas, de republicanos e intelectuales conscientes, muchos
de los cuales actualmente comprenden nuestra lucha por reivindicar nuestros
justos y legítimos derechos nacionales y en su momento, por qué no, incluso nos
ayudarán.
En su carta usted dice
que luchar contra el invasor y por la independencia, que usted respeta, es
fanatismo y deja entender muchas cosas bastante desagradables, que ya el
director de EL DÍA, don José Rodríguez Ramírez, le rebatió el pasado domingo en
su magnífico editorial. Vamos a ver, cuando Napoleón invadió España, según
usted, debería habérsele echado con besitos volados en la boca y con ramos de
flores y los capitanes Daoiz, Velarde, el Empecinado
y los miles de patriotas que lucharon en las guerrillas y echaron a tiros a los
franceses de España eran unos fanáticos que hay que condenar. Me imagino que
para usted Francisco de León (isleño de El Hierro, primero en pedir la
independencia de Venezuela), Francisco de Miranda, Bolívar, Páez en Venezuela,
Artigas en Uruguay, los curas Hidalgo y Morelos en México (asesinados por los
realistas), San Martín en Argentina, Sucre en Perú y Bolivia, O´Higgins en Chile y los millones de patriotas que echaron
a los españoles de América a cañonazos, a tiros y a golpes de sables, eran unos
fanáticos y tiene el mal gusto en su carta, perdone que se lo diga, de comparar
a los que combatimos por la independencia con el fanatismo nazismo, el
franquismo, los talibanes, Bush en los USA, etc.
Hablando de la
independencia de Canarias, usted dice que los puñetazos fanáticos de los
patriotas no convencen a nadie, las razones serenas, por lo menos, son escuchadas
convenzan o no y cita usted a un profesor de La Laguna del que no da el nombre.
Perdone que le diga que este ejemplo no se puede aplicar al colonialismo ni al
estado español, y si no que lo digan los muertos asesinados de americanos,
filipinos y canarios a lo largo de los siglos, por ese colonialismo, los
detenidos y torturados, y cuantos hemos sufrido prisión o intentos de asesinato
en el exilio, porque la monarquía española nunca supo ni sabe aún descolonizar
pacíficamente, como han hecho otros países europeos. Por cierto, ¿sabe usted
que en la jurisprudencia española hay una sola sentencia penal (14/07/1990)
condenando al gobierno español de 1978 (Suárez-Martín Villa) por terrorismo de
Estado, por el atentado criminal que me hicieron en Argel?).
Y para terminar,
acepto su invitación a degustar una comida y hablar; no ahora, desde luego,
sino después de la cercana independencia que esperamos obtener a finales del
2010, como exigen las Naciones Unidas y una vez que los restos de su admirado
conquistador español , el bandolero Alonso Fernández de Lugo, sean sacados de
la catedral lagunera y entregados a sus descendientes en Tenerife, donde nunca
debían haber estado y también, en esa época, ya habremos hecho desaparecer los
huesos de su también admirado guanarteme Fernado de Tamaran, el gran
traidor canario de triste memoria que vino con sus mercenarios de servicio a
ayudar al bandolero español que conquistó Tenerife en la batalla de La Laguna,
donde murió el Gran Mencey, Imoha
Quebehi Benkomo, padre de
la Patria Canaria.
Publicado en
el periódico El Día, 4-10-2009
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