Cartas entre Goldman y Vidal

 

Las cartas que se enviaron al final de la Guerra Civil española la anarquista Emma Goldman y Antonio Vidal, activista catalán afincado en Tenerife, han sido editadas por primera vez tras pasar varias décadas ocultas en una maleta, primero en Gran Bretaña y después en Barcelona. La correspondencia consta de ocho cartas enviadas entre agosto de 1939 y enero de 1940, pocos meses antes del fallecimiento de Goldman, pionera del movimiento de emancipación femenina.

Las misivas, inéditas hasta la fecha, han sido publicadas por La Felguera Ediciones con prólogo del investigador canario Ricardo García Luis, que explica que la historia de ambos activistas es digna de una novela y su hallazgo parece "una pirueta del destino". La historia de la publicación se inicia en 1996, cuando García Luis recibe una carta de Mercé Vidal, nieta de Antonio Vidal, en la que habla de unos documentos de su abuelo hallados en una maleta que había dejado en 1940 a una amiga anarquista, la pintora Janet Grove, antes de partir para el exilio en Estados Unidos.

Vidal, miembro de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), se trasladó con su mujer Mercedes a Santa Cruz de Tenerife en 1923 tras el golpe de Estado de Primo de Rivera y trabajó como marmolista. Según García Luis se considera a Vidal "el cerebro gris" de la FAI en la isla y podría haber estado involucrado en el intento frustrado de atentado contra Franco. Con la guerra en marcha la CNT envía a Vidal a la Península para solicitar ayuda a la República para defender las islas, y para ello asalta el velero Tenerife en septiembre de 1936 y navega hasta Orán para desde allí ir a Barcelona. Ese mes Goldman visita por primera vez España hasta que la CNT le encarga regentar una oficina de propaganda en favor del anarquismo español en Londres.

Ahí se conocen Goldman, de 67 años, y Vidal, con 34, encargado de llevar propaganda española a Londres, donde también entra en contacto con Janet Grove y viaja con ella a Tenerife. García Luis cree que quizás fue ese mes cuando Vidal se instala en Tánger para intentar una sublevación marroquí contra la retaguardia franquista. Esta operación fue desactivada y le supuso un año de prisión en Tánger.

Tras ser liberado en 1939 marcha a Inglaterra, quizás esperando ver a Goldman, quien había abandonado el país ese año "dolorida" por el fracaso de la República española y había partido hacia Canadá. Desde ambos países se intercambiaron las cartas publicadas por La Felguera con alusiones al avance del totalitarismo en Europa y a los refugiados españoles, entre otros asuntos. Goldman no llegó a leer la última misiva de Vidal porque sufrió una hemorragia cerebral que le causaría la muerte en mayo de 1940.

 

Fuente La Opinión, 30-12-2008