DESDE
EL BALCÓN DE MI PALMERA
TRES
ERAN DOS, CÉSAR Y GAUDÍ (I)
Félix
M. Arencibia
La mañana de
verano poco a poco, perezosamente, se ha ido levantando y ya Magec se acerca a
lo más alto mientras sonríe irónicamente. ¡Quizás porque nos ve más perdidos que
un bebé solo en una playa vacía! Recientemente Bentejuí Macías ha visitado la
capital catalana, siempre le sorprende con algo novedoso a pesar de sus
relativas frecuentes visitas. Fue por las fechas en que el Barça celebraba
empachado tres títulos que ya tenía casi olvidados. ¡Esto va por rachas, como
las mareas del Pino! Quiere compartir sus impresiones en una carta a su amigo Fernando
Pérez Nadal, afincado en Barcelona, Quizás las tradicionales cartas nos
permitan preservar más nuestra intimidad que las nuevas tecnologías. Hola amigo:
Aquí estamos
de nuevo en contacto. Felicidades por los éxitos del Barça. Hace unos días estuve por ahí, pero no coincidimos,
pareces que viniste a ver a tu familia. Barcelona está siempre hermosa y
atractiva como una joven vieja, coqueta, que siempre se cuida con esmero ¡Es como tiene que ser! Como
sabes mejor que yo, la capital mediterránea posee nuevas zonas verdes, los
museos siempre con novedades; nuevos edificios y los clásicos de siempre bien
conservados. Ya nos gustaría que los nuestros estuvieran igual de cuidados,
pero a algunos políticos les interesan más las autovías que necesitan una mayor
inversión para atraer a los tiburones del cemento, con perdón de los escuálidos.
Nosotros también tenemos interesantes edificios, barrios antiguos y buenos
museos, quizás no suficientes promocionados. Zonas verdes poseemos muchas menos
de las que quisiéramos. Un alcalde no hace mucho prometió plantar no sé cuántos
árboles. Me parece que los mandó a pedir a Australia y seguro que llegarán, quizás
estén para cuando finalice su mandato. Parece también que nuestros barrios más
abandonados siguen esperando inversiones, pueden que les lleguen cuando el sol
salga por
Te continuaré
contado en la próxima carta, de César y Gaudí especialmente. ¡Sí, esos tres que
eran dos! Te dejo con el sabor de unos versos de nuestra escritora Lucrecia Pestana Fierro (Canarias
1853-1926): “Con férreo diente la corteza dura / de nuestra madre tierra, audaz
destroza / el arado, que mano vigorosa / van impulsando por árida llanura.”