¿Quién debe desatascar la historia?

 

Constantino Criado Hernández *

 

A medida que uno va cumpliendo años ya nada nos  sorprende; entre lo que ya no nos sorprende es la aparición de figuras señeras del mundo de la cultura que, como fórmula de pueril rebeldía, reaccionan poniendo en entredicho lo que hasta los menos sesudos son capaces de entender.

 

No es mi intención despacharme con ellos, pero he de citar algunos ejemplos: un Fernando Savater, haciendo apología del tabaquismo (adicción que se ha llevado prematuramente de este mundo a más de un amigo), un Arturo Pérez-Reverte defensor de un españolerismo rancio con tufillo a jubón de Hernán Cortés, etc.

 

En esta línea me sorprendió desagradablemente el artículo titulado “Desatascar la Historia”, del que es autor el profesor Antonio Álvarez de La Rosa (La Opinión de Tenerife, Domingo 13 de diciembre de 2009, pág. 14) [1].  Cualquier persona que quiera opinar sobre la cuestión del Sáhara Occidental debe, como mínimo, documentarse previamente. Claro está, la persona que ahonde en la historia del Sáhara Occidental durante los últimos 40 años, a poco que tenga el más mínimo sentido ético, se pondrá siempre del lado de los saharauis. 

 

Comienza el artículo con la siguiente frase: Ojalá la señora Aminatu Haidar salga indemne de la trampa en la que la han metido el gobierno de Marruecos, las torpezas del español y, sobre todo, ambas posiciones maximalistas, la de aquel y la de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática). 

 

Sin entrar a analizar las múltiples agresiones físicas y morales sufridas por Aminatu Haidar en los últimos años, parece que la postura de la activista saharaui es el fruto una actitud caprichosa. ¿No fue desposeída de su pasaporte por las autoridades  marroquíes? ¿No se le obligó a embarcar en una aeronave española en contra de su voluntad? ¿No se obligó al piloto de dicha aeronave a emprender el vuelo a pesar de las mencionadas irregularidades? ¿No se le obligó a desembarcar al llegar a territorio

español? Hay que ir poniéndonos en situación para ver quien mantiene una actitud intransigente.

 

A renglón seguido el profesor Álvarez de La Rosa se despacha en contra de las cantinelas del patriotismo, que esconden intereses inconfesables. Aquí no me queda más remedio que estar de acuerdo con mi compañero de claustro, a excepción de que los intereses están más que confesados: el saqueo, con la complicidad internacional, de los recursos naturales del Sáhara Occidental. Fosfatos de Bucráa, áridos, riqueza pesquera, posibles yacimientos de hidrocarburos, etc del llamado Sáhara Útil  (la parte más pobre es la que controla el Frente Polisario).  Este expolio no es nuevo sino que arranca desde la época colonial, pasando de manos españolas a  marroquíes y mauritanas en 1975, quedando Marruecos dueño y señor desde 1979, cuando los mauritanos abandonan el territorio agotados en la guerra contra las tropas del Frente Polisario.

 

La cuestión es planteada en términos simplistas: 100.000 saharauis viven bien bajo control marroquí  (tras los muros construidos por el reino halauita),  y 60.000 viven miserablemente bajo el Frente Polisario. Voy a entrar a discutir esas cifras; si la MINURSO (Misión de la ONU para al Sáhara Occidental) admitió un censo de 86.000 saharauis con derecho a votar en el referéndum de autodeterminación, no me cuadran las cuentas (86.000 – 60.000 = 26.000 saharauis bajo control marroquí). Es cierto que los saharauis que viven en Tinduf, a pesar de la eficaz organización de la RASD, malviven; pero también es cierto que la ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidad para los Refugiados) ha ido disminuyendo paulatina y sigilosamente las partidas para aliviar la situación de los campamentos; por fortuna, la sociedad civil mundial y muchos gobiernos comprometidos sigue enviando su ayuda. Por lo que usted escribe sospecho que no es de aquellos que emplean su tiempo y recursos en intentar mejorar la situación que allí se vive; esto seguramente lo considerará caridad judeo-cristiana; otros muchos habitantes de este planeta lo consideramos solidaridad y sentido de la justicia.

 

Hace poco visité el Aaiun (Layounne se llama ahora) y me sorprendió el nivel que tiene la ciudad, pero no nos engañemos. Un torrente de dinero, que no llega al resto de los marroquíes, fluye hacia el Sáhara Occidental con el ánimo de consolidar de facto una situación jurídicamente ilegal y comprar voluntades de algunos saharauis que, cansados de clamar justicia, intentan rehacer su vida en su tierra. Es probable que ese dinero, invertido con sabiduría en Marruecos, crease mejores condiciones de vida a nuestros vecinos norteafricanos, disminuyendo el drama de la inmigración y atenuando la aparición de radicalismos religiosos.

Dice el profesor Álvarez de La Rosa: Se trata por supuesto de territorios ocupados y esa es una realidad que los dirigentes saharauis, por muchas simpatías que despierten en España -¿quién no se identifica con los desheredados? –, no van a cambiar, sin ofrecer ninguna alternativa, sólo a base de defender los derechos humanos.  

 

Sus afirmaciones son de una gravedad extrema. Efectivamente son territorios ocupados desde que en 1975, tras los vergonzosos Acuerdos  de Madrid, las FAR (Fuerzas Armadas Reales) entraron a sangre y fuego por el noreste de la antigua provincia española (¿ha oído hablar del bombardeo de Tifariti?), en tanto que por Tarfaya se había desarrollado la eficaz bufonada de la Marcha Verde. Una mayoría de los españoles (los que de alguna manera vivimos aquellos sucesos y numerosos jóvenes)  somos conscientes de la magnitud de la tragedia que una descolonización no efectuada trajo para el pueblo saharaui. Por ello su causa es la de muchos españoles; otros -supongo que es su caso- no se sentirán tan identificados La RASD ha admitido numerosas alternativas. Todas las resoluciones de la ONU y de la OUA, es decir el Derecho Internacional les asiste en su razón y en su única demanda: la celebración de un referéndum libre y transparente en el que los habitantes de derecho del Sáhara Occidental puedan decidir su futuro. 

 

Las martingalas, fintas y dilaciones marroquíes, no aceptando ninguna propuesta más allá del status quo, permitirían escribir un voluminoso libro de inspiración maquiavélica. Baste recordar el intento marroquí de vincular al Frente Polisario con Al-Qaeda y que fue el propio Marruecos quién se negó a aceptar el Plan Baker, lo que determinó la dimisión de su promotor (James Baker). El Frente Polisario ha dado muestras de buena voluntad a lo largo de su historia: firma de un alto el fuego, liberación de prisioneros marroquíes, salvamento de los inmigrantes irregulares abandonados en el desierto por las autoridades marroquíes (¿ha oído hablar de los Derechos Humanos?), desactivación unilateral de minas antipersonal, etc.  

 

Por último, creo que la defensa de los Derechos Humanos es algo encomiable, por lo que ante la actitud de Aminetu Haidar no podemos sino sentir el más profundo respeto y admiración. No es su actitud la que hace peligrar la concordia y la paz, es Marruecos quién debe empezar a caminar por la senda de la democracia y el respeto a los derechos humanos devolviéndole su pasaporte, poniendo fin a la represión en el Sáhara ocupado y aceptando el censo de la MINURSO como base para que los saharauis ejerzan el derecho a la autodeterminación que les ha reconocido la propia ONU. 

 

No puedo predecir el final de este asunto. Cualquiera que sea el resultado Aminetu Haidar entrará en ese lugar de la Historia al que sólo acceden aquellos que, con su compromiso, mueven el Mundo en la dirección correcta.

 

* Profesor de Geografía de la ULL

Miembro del Centro de Estudios Africanos de la ULL

Miembro de la Asociación Canaria de Amigos del Pueblo Saharaui

Colaborador de Western Sahara Resources Watch

 

[1]desatascar-historia