LAS
ESCUELAS DEL SILENCIO
Wilmer
Estrada Cruz
Preguntaba a mis estudiantes de filosofía educativa,
lo hago con todos mis estudiantes de cualquier materia, si sabían sobre el
descubrimiento y la colonización de nuestra América. Me mencionan a Cristóbal Colón,
Ponce de León, las calaveras y la teoría de por donde desembarcó Colón. Cuando
les pregunto sobre las causas y las consecuencias que esto nos trajo, hacen
mutis. Entonces tengo obligatoriamente que entrar en acción y les suelto. Con
el primer ultraje europeo a nuestra América, comenzó la era del silencio. La
abominable carnicería (genocidio hoy día) auspiciada por
Con esta invasión comenzó la escuela del silencio, para el oprimido como diría
Freire, (un norte en mi camino). Nos han hecho creer que vinieron a salvarnos
del mal, del pecado, de las tinieblas y nos han dicho, “estamos aquí para que
conozcan a dios”. “Llegamos para civilizarlos y sobre todo para que aprendan
nuestras costumbres y se hagan hombres de la corona y la iglesia”. Le dijeron
al mundo “Fue necesario hacerlo, eran salvajes, no tenían cultura, no había
civilización, no tenían gobierno, en fin les hicimos un favor, les salvamos el
alma, pero son mal agradecidos estos malditos indios”.
Hago un alto y pregunto, ¿Alguna vez habían escuchado este relato? La
contestación es en la negativa. Vuelvo y pregunto ¿Sabían las atrocidades que
cometían los españoles con los indígenas de nuestra América que no se sometían
a
Reflexiono. A mi no se me enseñó nada esto en la escuela. ¿Lo están haciendo
hoy en día? NO. Conozco muchos compañeros maestros de historia de Puerto Rico y
español, clases en las que se abordan temas que pueden ser explotados al
máximo. Conozco muchos maestros y maestras comprometidos con nuestra identidad,
con nuestra cultura, con la independencia, que se unen a la escuela del
silencio. ¿Acaso enseñar la verdadera historia de nuestro pueblo no es
importante? ¿Acaso no es importante descorrer el velo del silencio? ¿Es más
importante saber por donde entró Colón, que las causas y consecuencias de tal
atrocidad? Reflexiono, ¿por qué el silencio?, ¿miedo? ¿A qué? ¿A la iglesia?,
¿a la represión? Hago un paréntesis.
No puedo esperar y pregunto, ¿Me pueden decir que conocen de la presencia
Norteamericana en nuestro continente? Los cupones, subsidios, Becas Pell, Seguro Social, chavos y más
chavos, es la contestación. Hostos y Freire deben de
estarse revolcando en sus tumbas.
Saben que la presencia de las agencias de seguridad en nuestra América es
responsable directo de millones de muertos, desaparecidos, desalojados por el
mero hecho de pensar. Sí, leyó bien, por pensar. ¿Prohibido pensar?
Puerto Rico no ha sido la excepción de la persecución contra los que Sí nos
atrevemos a aprender a leer, leyó bien leer, a pensar, que es aprender a decir
nuestra palabra, no la de aquellos que nos quieren oprimir. Como el gobierno de
turno, que como triste peón se ha prestado para el asesinato, Masacre de Ponce,
Rió Piedras, Maravilla y Hormigueros, entre otros.
Somos los que la escuela no nos calla. Los que siempre combatiremos el
imperialismo, el neoliberalismo, el intervensionismo, la opresión, el abuso, la
corrupción venga de donde venga.
Si muchos jóvenes en nuestras escuelas tuvieran la
oportunidad de conocer y reflexionar sobre nuestra historia, nuestras raíces,
nuestras luchas, nuestros patriotas, identidad, aciertos y pudieran romper las
cadenas que nos atan, guiados de manos de maestros que se atrevan a romper con
la escuela del silencio, nuestra realidad sería otra. Decía Freire, “Es por
esto por lo que el único modo correcto de pensar, desde el punto de vista de la
dominación, es evitar que las masas piensen, vale decir: no pensar con ellas” y
añadía, “Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el
trabajo, en la acción, en la reflexión. Como maestros tenemos el compromiso con
nuestra patria y en el campo educativa romper con la
escuela del silencio. Nuestra misión debe ir encaminada a formar muchos Juan
Salvador Gaviota. Lo demás es lo demás.
[2] Donde pone Puerto Rico, leer Canarias. Es una historia absolutamente idéntica la del pueblo puertoriqueño y el pueblo canario....