Es el momento de que toda Canarias defienda su historia

 

Antonio Alonso

 

Han pasado casi dos años, de la brutal y desproporcionada acción de desalojo y derribo del barrio marinero de Cho Vito en las Caletillas, Candelaria, Tenerife. Casi nos hemos olvidado de las impactantes imágenes ofrecidas por los medios de comunicación locales y extranjeros, que dieron la vuelta al mundo.


Canarias, se convirtió en Octubre del 2008, en el punto de mira de esa sinrazón destructiva que vemos a diario en otros lugares del planeta, y todo por la aplicación de una ley, la ley de Costas, que en este Archipiélago, está siendo dura, desmedida y despiadada.


Entonces, vimos a los vecinos y vecinas de ese barrio, luchar hasta su desfallecimiento contra lo que consideran una injusticia, forzados por los cuerpos de Seguridad del Estado, a abandonar sus casas y sus escasas pertenencias, salir de sus hogares, llevando en una bolsa de basura los recuerdos y vivencias de más de 50 años.


Los escuchamos, en numerosas manifestaciones, defendiendo sus casas, defendiendo una forma de vida, que forma parte de la historia de Canarias, pues sólo hace falta mirar para cualquier rincón de cada una de estas Islas, y ver un pueblito humilde, de casas blanqueadas, con cuatro barquillas varadas en la arena o en el callao.


Los hemos visto en apoyos de numerosos colectivos, desde vecinos a los que los expropiaban por obras injustas, a grupos de trabajadores, que perdían sus puestos de trabajo por cierres de empresas. Han mantenido su firmeza en esa lucha, frente a numerosas amenazas, algunas muy graves.


Les vimos en el centro político de esta Europa Unida, defendiendo no sólo a su pueblo, sino a todos los núcleos costeros de Canarias. Les escuchamos, decir, que después de lo ocurrido en Cho Vito, pedían a las administraciones, que no volviera a ocurrir lo mismo en ningún lugar de Canarias.


Pues bien, en breves días, volverá a revivirse la historia. En virtud, de una ley de Costas, que no ha servido para proteger el litoral de las grandes urbanizaciones y hoteles, de los muelles deportivos y locales de ocio, de los grandes especuladores, en la aplicación de esa ley, Cho Vito, volverá a ser el foco atención.


Por esta Ley, que vulnera la Constitución Española, y la Legislación Europea, que no respeta la Declaración de los derechos fundamentales del Hombre, que se olvida de los diferentes Tratados Europeos de los derechos de los ciudadanos, por esta ley, que “para devolver a todos lo que es de todos”, derriba pueblos anteriores a la ley, y se olvida de esa misma aplicación con urbanizaciones en primera línea de playa, permite hoteles con playas y piscinas privadas, originado así, una inmoral e indecente arbitrariedad en su aplicación.

Es ahora, cuando debemos preguntarnos, si estamos preparados para revivir esos momentos, si somos capaces de permanecer sentados ante la televisión o la radio, escuchando como unos pocos, defienden sus casas, sus pertenencias, mientras son desalojados a la fuerza.


Volveremos a ver las lágrimas en sus rostros, en los de sus hijos y en las de sus familiares y amigos, mientras una pala acaba con sus sueños y esfuerzos.
Leeremos de nuevo, las diferentes justificaciones de las medidas tomadas. Si en el 2008, fueron unos “cócteles molotov”, ahora serán explosivos o cualquier otra cosa. Escucharemos la desgastada frase, “es la ley” y no se puede hacer nada... Sentiremos el bochornoso espectáculo de los políticos repartiéndose la culpa unos a otros, hablando de la modificación de la ley y de futuras promesas.


Creo que es el momento, de que toda Canarias, defienda su historia. Defienda no sólo a Cho Vito. Que se una para defender, El Caletón, Anaga, Igueste de San Andrés, Agache, Bocacangrejo , Bajo la Cuesta, Playa la Viuda ,Playa de Lima, El Médano, Jover, en Tenerife; Ojos de Garza, Tufia, San Felipe, Agaete, Bañaderos, Sardina, Maspalomas en Gran Canaria; Los Molinos,Jandia, El Puertito de la Cruz en Fuerteventura;Tenezar,Playa Honda, en Lanzarote; Puerto Naos, El Porís de Candelaria, El Remo, La Bombilla, en la Palma, y muchos más repartidos por toda le geografía canaria.


Esta vez, no debemos permitirlo; es el momento de parar esta destrucción, pues, detrás de Cho Vito, vendrá otro núcleo, que pueda estar más cerca de su casa, o puede ser la casa de un familiar, o de un amigo. No son sólo estas personas las afectadas por la ley, ES TODA CANARIAS.