Los guanches después de la conquista
José
Luis Concepción *
La manipulación
interesada de los colonizadores ha hecho creer que los guanches desaparecieron
al término de la conquista, cuando la realidad es que los indígenas
constituyeron más de las tres cuartas partes de la población varias décadas
después de terminada la inhumana contienda. Una minoría privilegiada,
principalmente descendiente de la clase gobernante de los primitivos
habitantes, se integró rápidamente en la nueva sociedad formando parte de
núcleos urbanos y participando de los repartos de tierra y agua otorgadas por
los nuevos señores de las Islas. Como ejemplo tenemos la refundación de
Al término de la
ocupación de los europeos, la mayor parte de la población indígena fue sometida
a la esclavitud en su propia tierra, por lo que hubo rebeliones significativas.
En El Hierro llegaron a dar muerte al gobernador y en
Respecto al Teide,
André Thevet manifiesta que "los españoles han intentado muchas veces
averiguar la altitud de esa montaña. Para hacerlo han enviado cierto número de
gente con mulos cargados de pan, vino y otras provisiones, pero esa gente nunca
ha regresado... Y opinan que en dicha montaña, tanto en la cima como en su
entorno, hay restos de canarios salvajes, que se han refugiado en ese lugar y
viven de raíces y de animales salvajes, y que saquean a los que quieren
reconocer y se aproximan a la montaña". Estos guanches alzados se
beneficiaban en realidad de la ayuda y solidaridad de los que estaban libres en
el sur de la isla, según confirma Rumeu de Armas. El viajero francés, con
relación a las Islas, dice asimismo que "es verdad que este lugar es el
refugio de todos los desterrados de España" y que "son maravillosamente
fértiles y que actualmente sirven de granero y de bodega a los españoles"
y concluye aseverando que hay carne suficiente de cabras salvajes y domésticas,
abundante fruta y miel y que "los españoles, que mayoritariamente son
portugueses, los tratan (a los esclavos) duramente".
La ocultación de la
historia real de Canarias y las estrategias del aparato estatal han hecho
posible que muchos canarios se sientan españoles, pero todo cambiará. ¡Seremos
libres! El último verso del poema de "Mi Patria", del padre del
nacionalismo canario, Secundino Delgado, dice: "¿Es mi mente que me
engaña, / o es del progreso el ensanche? / Yo siento la misma saña / contra la
invasora España / que abrigó en su pecho el guanche".
* Presidente del Movimiento Patriótico Canario