LA HISTORIA Y SU VITAL TRASCENDENCIA
EN LA IDENTIDAD DE LOS PUEBLOS (I)
Andrés García Montes
Entre
los muchos aspectos que caracterizan al modelo cultural que nos ha impuesto el
Colonialismo, se destaca el que va dirigido a obstaculizar e impedir el desarrollo
de esas facultades con que la naturaleza nos ha dotado a todos, me refiero a
esa potestad que también describiera el filósofo de la antigua Grecia que más
influyera en la llamada Cultura Occidental, Aristóteles, quien dijera: “el
hombre se diferencia del animal porque es un animal político”, en efecto, el
hombre tiene la facultad de pensar, razonar, trazar estrategias, estudiar los
fenómenos que le rodean con sentido crítico, analítico y creativo, para arribar
a conclusiones que le permitan orientar sus patrones de conducta en la
dirección de sus intereses con pleno conocimiento de causa. En otras palabras,
trazar el curso de acción a seguir para obtener el o los objetivos previamente
determinados. Que viene a ser la definición de lo que debemos entender por
política.
Sirva la introducción que
precede para que el amable lector
comprenda en su justa dimensión el por qué el Colonialismo ha puesto especial y
reiterada atención en ocultarnos nuestra Historia, en privar a nuestro pueblo
de algo tan fundamental como el conocimiento de su pasado, vale decir, de su
memoria. De allí nuestra débil y fraccionada identidad que ha venido y sigue
condicionando la indispensable unión del pueblo canario en nuestro devenir
histórico para lograr objetivos de desarrollo, unión y autoestima.
No es cuestión del azar que la
bestia colonial se haya esforzado a lo largo de más de 600 años de ocultarnos
nuestra Historia, pues desde el inicio han tenido muy claro que un pueblo que
logre desarrollar el sentido de su identidad es imposible o muy difícil
dominarlo y aunque la identidad nacional puede estar determinada por un variado
conjunto de factores, como: un idioma común, una unidad geográfica, comunes
valores socio-culturales, recursos del suelo, entre otros. Nada es más significativo
para unir e identificar a un pueblo que sus raíces históricas, su Historia como
pueblo, el pasado de sus vivencias nacionales, que define su común origen como
entidad humana propia e independiente, los hechos civiles o militares que le
hacen independiente e indican su origen y nacimiento. Todo ello va creando en
el hombre la imperiosa necesidad de unirse a su colectividad, la que por
razones obvias se inspira y fortalece a través del conocimiento de sus raíces
históricas, formadas por las acciones libradas por su pueblo y sus hijos para
preservar su terruño, la integridad de su territorio, sus valores sociales y
culturales, los recursos que por derecho le pertenecen, entre otros aspectos.
Si algo caracteriza al
Colonialismo es el hambre insaciable por usurpar las riquezas de las colonias,
su frenesí envuelve todo, desde las riquezas del suelo, hasta la bestial
explotación del trabajo del nativo, nada escapa a su voraz apetito de robo,
saqueo y crimen al cuadrado. Es obvio que para lograr los objetivos descritos
los colonialistas tienen que ir más allá de las garantías que pueden darle las
bestiales represiones, torturas y crímenes, que han caracterizado su detestable
dominio y hayan practicado las imposiciones culturales que a sangre y fuego han
tatuado las mentes de los pueblos colonizados, hasta llegar al extremo de
destruir el sentido de autoestima del colonizado y éste practicar un
generalizado autodesprecio a sí mismo y a su pueblo hasta culminar en algunos
casos en reírse de sí mismo y de su pueblo.
En consecuencia, no debe
extrañarnos que después de más de 600 años de coloniaje, nuestro pueblo vea
como normal que en el sistema de enseñanza que el colonialismo español nos ha
impuesto se ignore nuestra Historia y nos enseñen la tergiversada y amañada
Historia de España y el pueblo canario siga ignorando no sólo los valores
socio-culturales que heredamos de nuestros aborígenes, como la honradez y la
lucha canaria, sino el derroche de valor, heroísmo y dignidad que nuestro
pueblo aborigen demostró en la lucha por su libertad e independencia, entre
otros importantes aspectos. Es cosa bien conocida como, lo que somos depende en
gran parte de los hechos del pasado y lo que seremos está subordinado en buena
parte al presente y a ese pasado, de allí, el terrible condicionamiento que
representa el desconocimiento de
Todos los que tenemos
conciencia de la realidad colonial que oprime al pueblo canario, sabemos del
colosal daño que más de 600 años de cultura colonial le ha hecho a nuestro
pueblo. Diariamente sufrimos y somos condenados a convivir en el mar de
mentiras, equívocos, descontentos y confusiones, que esa cultura ha introducido
a nuestro medio. También estamos conscientes que para lograr la ansiada
independencia es imprescindible que un margen mayoritario de nuestro pueblo
abrace tan sublime propósito, ello nos obliga, dado el medio donde debemos
actuar, que no solamente efectuemos nuestros actos con el máximo de prudencia y
comprensión ante nuestros confundidos y engañados hermanos, sino que debemos
utilizar y manejar argumentos
contundentes y fáciles de digerir para que nuestra labor de
convencimiento y toma de conciencia por parte de nuestros hermanos adquiera la
mayor y más profunda convicción. Pocos argumentos y demostraciones podemos
esgrimir en esa titánica labor que tengan el peso y la contundencia que
denuncia el por qué la metrópoli nos ha venido ocultando nuestra Historia, hecho que no sólo pone al descubierto algo
inconfundible que no admite dudas, sino que ofrece abundante y variada
argumentación al describir las numerosas consecuencias favorables y
desfavorables que se derivan de dicho acto. Entre ellos, al no tener identidad
aceptamos sin reservas la nacionalidad española aún sintiéndonos como unos
extraños dentro de ellas, lo que genera que veamos la Historia de España como
algo lógico y normal, donde los canarios no tenemos ninguna representación y
cuando no pueden ignorarnos se limitan a señalarnos como españoles, pues
¿Cuántos saben que figuras de la talla de Don Álvaro de Bazan, Benito Pérez
Galdós, Juan Negrín, Los Iriarte, entre otros, son canarios? Esta realidad
ejerce sus efectos negativos sobre la valoración que el canario hace de su
gentilicio, contribuyendo a profundizar el ya dilatado síndrome del colonizado
con respecto a sí mismo y a su pueblo.
Otro
argumento que, con el debido respeto, sugiero a mis hermanos de lucha, es el
derivado de nuestra posición geográfica, pues los colonialistas y sus seguidores,
de la forma más torpe y obscena, no sólo nos insultan al comportarse como si
estuviesen dirigiéndose a ignorantes y tarados mentales, al decirnos que
Canarias es la parte más occidental de Europa o que Canarias tiene el mejor
clima de Europa o que las playas de Canarias son de las mejores de Europa.
Semejantes afirmaciones producto del interés de la metrópoli y de los
prejuicios racistas de la cultura europea, sólo pueden tener cabida en el
cerebro de un manipulado y confundido analfabeta, pues una simple mirada a un
mapamundi echa por tierra tales aseveraciones, la simple contemplación del mapa
pone de manifiesto que de todas las islas africanas, las Canarias son las más
próximas, mientras que Europa es una región lejana, pues los menos de