EL IMPERIALISMO NO TOLERA EL MENSAJE DE
LIBERTAD
Y PROGRESO DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA (I)
Andrés García Montes
Que la Revolución
Bolivariana es el principal dolor de cabeza de la reacción
mundial dirigida por el Imperio norteamericano, está fuera de toda duda, tal
como lo denota la composición del mundo de nuestros días, baste centrar nuestra
atención en la estructural crisis que nos azota.
Las potencias coloniales
necesitan con urgencia arrojar el costo de su crisis sobre los hombros de los
más débiles, como lo han venido haciendo a lo largo de la Historia, a través
del incremento del robo y el saqueo a los países bajo su influencia, que, en
menor o mayor grado, es el 90 por ciento de los países del mundo; como es bien
conocido, la demencia de la
Sociedad de Consumo impuesta por el Sistema Capitalista al no
poder recurrir a la III
Guerra Mundial para resolver la terrible crisis de
superproducción que hacía estragos para comienzos de la década del 60 del Siglo
XX ha originado el agotamiento acelerado de los recursos del planeta con su
delirante fabricación de todo tipo de cachivaches para alimentar ese irracional
consumismo que le caracteriza hasta el extremo de casi agotar los grandes
yacimiento de recursos, principalmente en el continente africano, hasta no hace
mucho el más rico en esos recursos naturales, hoy drásticamente reducidos a
algunas bolsones de variada importancia. Esta irracionalidad ha castigado al
resto del mundo y hoy se puede afirmar que el reservorio de materias primas más
importante del mundo, en hierro, estaño, bauxita, cobre, oro, plata, entre
otros metales, a lo que hay que añadir enormes reservas energéticas, petróleo,
gas, carbón, viento, sol, cascadas de agua, entre otros, junto a la inmensa
riqueza maderera que guarda el colosal amazonas, más su biodiversidad y su extraordinaria riqueza acuífera, que se
centralizan en sus tres grandes ríos: el Orinoco, el Amazonas y el Río de la Plata con sus miles de
afluentes a lo que hay que añadir lo que quizás sea el acuífero subterráneo más
grande del mundo, me refiero al acuífero Guaraní, cuya importante extensión
abarca territorio de: Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil, más sus extensas
tierras aptas para el cultivo y la ganadería con envidiables capas freáticas
para su riego, entre otros aspectos, que hacen de América del Sur bocado más
que apetecible, indispensable para ese monstruo colonial que se empeña en
perpetuar su dominio y hegemonía a través de la ley de la selva amparándose en
su gigantesco y terrorífico poderío.
Como es bien conocido, la Revolución
Bolivariana ha venido dando importantes pasos y logrando
significativos avances en la conformación de un frente unido de los países de
América del Sur y el Caribe, única forma de tener el poder suficiente para
hacerse respetar y tener el poder para ejercer su soberanía. Como es fácil
comprender, de llegar a constituir este frente, el Imperio y sus aliados
tendrán serias dificultades para seguir ejerciendo la despiadada explotación y
el saqueo de los recursos de estos pueblos, que es, en última instancia, lo que
persiguen. Los numerosos intentos que estos oprimidos países han hecho a lo
largo de casi 200 años, desde que arrojaron de suelo americano al colonialismo
español, han terminado en sangrientas y salvajes represiones, las más de las
veces en bestiales dictaduras impuestas y sostenidas a nombre de la democracia
y la libertad para salvar a estos pueblos de la horrible y monstruosa dictadura
comunista, cuyo fantasma al desaparecer, como es bien conocido, fue sustituido
por otro fantasma que las bestias que ostentan el poder llaman “TERRORISMO”.
Los logros internos que la Revolución
Bolivariana ha venido logrando se proyectan en su zona de
influencia, no obstante de la feroz y masiva campaña de tergiversación y
mentiras que la reacción difunde en un enloquecido esfuerzo por anular, frenar
y torcer, la lectura correcta del mensaje que transmite los hechos alcanzados
que hablan por sí solos, pues ¿Cómo desconocer que la gente tiene que anotarse
en largas listas para comprar un automóvil no obstante que los explotadores que
los venden han incrementado el precio en forma descomunal?, ¿Cómo desmentir a la UNESCO que Venezuela es
territorio libre de analfabetismo?, ¿Cómo desconocer que el 98 por ciento de
los niños venezolanos asisten a la escuela, donde un elevado porcentaje recibe
una balanceada alimentación?, ¿Cómo negar las estadísticas del Ministerio de Educación
Superior venezolano donde los estudiantes universitarios están llegando a 2,5
millones en este país de sólo 26 millones de habitantes?, ¿Cómo desconocer que
la pobreza de más de un 70 por ciento ha disminuido a un 27 por ciento,
mientras que la pobreza crítica o extrema ha descendido de un 27 por ciento a
menos de un 7 por ciento?, ¿Cómo ignorar y menos desmentir que el consumo de
alimentos se ha incrementado en un 22 por ciento?, ¿Cómo desconocer la
construcción de muchos miles de centros de asistencia a la salud en todo el
país donde reciben asistencia médica gratuita más de 17 millones de personas
con gran cantidad de medicamentos gratis?, ¿Cómo desconocer que el índice de
desempleo apenas supera el 6 por ciento?, ¿Cómo ignorar el incremento en la
producción agrícola y el alto abastecimiento en rubros fundamentales en la
conquista de la soberanía alimentaria cuya dependencia era una vergüenza, pues
no hace mucho que de cada bolívar que se comía se importaba 80 céntimos,
contando con los envidiables recursos que en este campo tiene Venezuela?, ¿Cómo
desmentir la gran cantidad de venezolanos ejercitándose y aprendiendo en el
exterior el manejo y uso de modernas tecnologías para la creación de modernas
industrias para la fabricación de maquinarias y equipos dirigidos a romper la
fuerte dependencia externa?. Esto, entre otras muchas cosas que sería muy largo enumerar y que la
obstinada y miserable reacción no menciona ni de lejos, centrando su malévola
campaña de mentiras y medias verdades en resaltar y maximizar lo negativo, en
su empecinada lucha por conquistar y eternizar su podrido y maloliente sistema
de explotación y robo. Nadie niega que existen dificultades y problemas que
reclaman solución, pero no es menos cierto que en 10 años es imposible resolver
los males que han engendrado siglos de abuso, injusticias y corrupción. A lo
dicho hay que sumarle que el país que encabeza el movimiento de liberación
centraliza la mayor cantidad de recursos que resultan más que necesario,
imprescindibles para el imperio y sus aliados, pues de todos los países de
América del Sur ni siquiera el gigante brasileño tiene al menos probado, las
riquezas energéticas de Venezuela (petróleo y gas) a lo que hay que sumarle los
ricos yacimientos de variados metales que guarda el escudo guayanés que aún
puede dar sorpresas por no estar explorado en su totalidad. La faja petrolífera
del Orinoco es la mayor reserva petrolera del mundo y aún sigue dando
sorpresas, pues grandes extensiones aún no se han explorado. Los más de 500 mil
millones de barriles de petróleo que guarda en sus entrañas son capaces de
abrirle las agallas al más indiferente, como será el Imperio que las tiene bien
abiertas con el agravante de estar sufriendo la crisis más severa de su
historia.
Estimo era necesario hacer la
síntesis que precede para que el distinguido y amable lector tenga elementos de
juicio que le permita medir en su justa dimensión el o los posibles caminos que
tomará el desarrollo de lo que parece inminente acontecimiento.
Continuará…