11 *
INCAPACIDAD PARA LA LIBERTAD DE
EXPRESIÓN
por Víctor Ramírez
-1-
Aunque
parezca mentira, toda esta reflexión surgiría tras haber dicho Miranda que leyó
una manifestación del francés -ya fallecido hace bastantes años y que influyó mucho
en mi primitiva vocación literaria- Francois
Mauriac:
"Es difícil reducir al silencio a un escritor; ni una fuerza
sobrenatural lo conseguiría; ni siquiera Dios le reduciría al silencio; lo he
escrito en Dieu et Mammon".
Aclaró
Miranda que esto podría leerse en la página 143 de un libro editado en 1975 por
Caralt y titulado Los escritores frente al
poder.
*
En
cambio al apodado Pancho le hizo mucha gracia esa manifestación del francés, a
la que en principio calificó de patujada
burguesa; aunque luego medio rectificó para decir:
"Acaso
se refiera Mauriac a un escritor como él, que podía
publicar en periódico o revista o libro porque pertenecía socialmente a una
parte del sistema que tenía los poderes y así utilizarse mutuamente, porque
pertenecía a una Patria soberana y no implacablemente sometida. De este modo, y
además siendo muy católico Mauriac, no había que
temer ni a Dios. A fin de cuentas, Éste no pasa de ser un eficiente instrumento
de poder en manos de hombres concretos, muy concretos. En nuestra Patria -por
contra- no sólo no hace falta Dios, ni mucho menos mandatos o prohibiciones
directamente de cualquiera de los tantísimos poderes represores que desde
siempre hemos soportado.
>>No,
no hacen falta los mandatos expresos, las prohibiciones explícitas, no; sino se
basta el propio escritor para guardar silencio o -peor incluso- escribir
auténticas naderías, puras evasiones estilizadas con incluso aires de profundidad
intelectual: lo que acaba siendo peor, por lo pudridor, que el mismo
silencio, que el mismo abandono de la escritura".
*
Yo
antes había recordado que por 1991 decidí dejar de escribir, tras la edición de
Arena Rubia y otros relatos. Lo decidiría porque era angustioso escribir
para nadie, para sufrir luego las ansias de publicar y simplemente no poder.
Por fortuna surgió la milagrosa oportunidad de retomar las páginas de Cartel
de las letras y las artes en este periódico y, posteriormente, la de
expresarme en artículos -yo, quien desde hacía muchos años estaba convencido de
que jamás publicaría en un periódico de mi tierra porque mis
opiniones no tenían nada que ver, sino todo lo contrario, con las impuestas por
el poderío metropolitano a través de sus esbirros de toda calaña.
Y
acabamos los contertulios tratando el asunto de la libertad de expresión,
ya que escritores cubanos exiliado principalmente utilizan la prensa editada
aquí para hacer cantos a esa libertad y, de paso, sumarse al coro de
atacantes a la revolución intencionadamente mal llamada castrista. Y se
trataría ese asunto tras haberme El Cobra escuchado cantar una isa en el
programa El rincón de la cantina el pasado viernes, programa que
realizamos en Radio Guiniguada a partir de las
siete. En esa isa, no respetando yo la copla de cuatro versos repetidos, sino
aprovechando los ocho -sin repetir ninguno-, canté:
|
"España siempre
ha tenido de rodillas a mi
Patria, robando nuestras
riquezas y abusando de sus armas. Por eso quiero
gritarles mi gran amor a
Canarias y todas mis
maldiciones a la madrastra arbitraria". |
Es
buena cosa esta, la de aprovechar canciones folclóricas supuestamente inocuas
para lanzar el manifiesto político -dijo, con semblante complacido, el
simpático Cobra.
*
Entonces
apuntaría Miranda: he pensado más de una vez que no se suele tener en cuenta lo
de la capacidad para la expresión cuando hablamos de “libertad
de expresión”. Pienso que difícilmente se puede practicar la libertad de
expresión -aunque aquí en la colonia esa libertad se limite casi
exclusivamente a la libertad de aceptar caer en la trampa de la
implacable represión española, siempre atenta a aprovechar la primer ocasión
para ejecutarse implacable- cuando se está incapacita-do para expresarse.
Porque,
si nos fijamos bien, el problema entre los canarios, no está en si existe o no
existe libertad de expresión, sino en cuál es nuestra capacidad
para saber y podernos expresar. Al canario normal, a casi el cien por cien
de los canarios, se nos va incapacitando para la expresión libertaria
desde la misma cuna.
Suele
ser el miedo el primer elemento incapacitador:
miedo al castigo paterno o escolar, miedo a no conseguir trabajo o a perderlo,
miedo a que se te embargue lo poquito que has conseguido en propiedad, miedo a
que se te meta en la cárcel o se te maltrate si muestras una poca de rebeldía
social o insumisión política, miedo a que perjudiquen a tus hijos y allegados
esas muestras de rebeldía o insumisión, miedo a provocar disgustos o rechazo
entre los familiares y allegados tuyos -que se alinean contra ti por tus
manifestaciones rebeldes e incomprensibles para espíritus corrompidos por la
aceptación histórica del sorroballamiento como
naturaleza moral-, miedo a que se te ningunee o se te difame si te dedicas al
arte o a la literatura o a la ciencia u otras actividades de cierta relevancia
social, miedo a que se te margine o se te impida ascensos profesionales en tu
lugar de trabajo, miedo, siempre miedo.
18-junio-1997
* * *
-2-
(Amargas y lúcidas palabras)
Los
canarios rebosamos miedo por todos lados, cualquier clase de canarios: sólo que
algunos viven en situación social donde parecen no tenerlo porque no precisan
manifestarlo. Incluso dan ellos la imagen de ser "personalidades"
muy dueñas de sí, con esa fatua soberbia (a veces fingiéndose humildes,
asequibles al resto del paisanaje mísero) del colonizado que se siente parte de
la casta colonizadora porque amparan su vil enriquecimiento en las armas
homicidas del poderío militar y policial metropolitano.
Entre
esas "personalidades" están especialmente los políticos en
activo -esbirros bien pagados y socialmente mejor posicionados gracias a su
permanente e implacable traición (ellos dirán que no, claro)- y canarios
enriquecidos merced a la venta y a la pudrición de su Patria, canarios muy
serviciales con los poderes fuereños, coloniales o no, y muy estrictos
abusadores con el paisanaje pobretón.
Pero
a la mínima oportunidad son esas "personalidades" los canarios
más miedosos y por ende los más peligrosamente dañinos –recordemos nuestra
historia, en especial la correspondiente a los años 36 y siguientes de este
siglo-, debido a que se han acostumbrado a su podrida y pudridora
posición de privilegio y cuesta mucho conseguir la gallardía de aceptar con
honor la pérdida de esa posición.
*
Entonces
el apellidado Pancho recordaría un breve artículo sobre el magnífico escritor
peruano Mario Vargas Llosa -hombre que denigra ostentosamente de los nacionalismos
tras haberse nacionalizado español-, artículo leído en periódico
madrileño el pasado domingo. Se titula "La rabia sabia del
indígena" y está firmado por alguien que se firma Suso de Toro.
Hay juicios en ese
artículo que pueden, amigos, aplicarse a muchos canarios con cierta notoriedad
pública. Y me gustaría leérselos, perdonando usted la interrupción, señor
Miranda.
"Vargas Llosa no es un intelectual traidor o un <vendido>,
como lo caricaturizan enemigos ideológicos, sino un hombre y un artista trágico
que pelea a muerte con una parte de sí mismo".
Esto
me trae a la mente, amigos, el nombre de bastantes intelectuales y artistas
compatriotas que viven una auténtica esquizofrenia moral entre su naturaleza de
colonizado y sus pretensiones de pertenecer a la casta colonizadora. Continúo:
"El héroe trágico mata a sus padres, traiciona a su linaje y países
por su identidad. Y, paradójicamente, afirmando su identidad se autodestruye,
negándose así".
Aquí,
el amigo Ramírez -y me señaló con el gesto, sonriendo-, ha tenido suerte, el
muy jodido; pues se sabe y se admite colonizado sin más tapujos ni autoengaños
falsamente esperanzadores. No necesita de esquizofrenias castrantes
para su literatura, sino que se alimenta de la rebeldía del sometido que anhela
su liberación sin necesidad de falsas ilusiones; y su liberación es esencialmente
la liberación de su Patria.
Sigo
la lectura del artículo de Suso:
“No tenían razón Cortés, Pizarro, Custer, cualquier otro miserable
genocida. Nunca tiene razón quien conquista (fuerza, mata, roba e impone
dominio, eso es; colonización)".
¡Qué
asco me causa, amigo, esas parafernálicas
celebraciones exaltadoras de la homicida invasión y colonización de nuestra
Patria, esos Tres de Mayo, esos Ansites o
Veintinueves de Abril, esos colombinados Doce de
Octubre, esas justificaciones <eruditas> de tanta maldad pasada y
presente en congresos y demás eventos de oropeles supuestamente culturales
artísticos!
"No tiene razón
Mario Vargas Llosa, o mejor, sí tiene razón, la razón del colonizador, cuando
dice que <el hombre andino, cuando ha podido, no ha elegido lo pintoresco o
lo exótico, sino que ha optado por la modernidad y la libertad>. Lo que él
llama <pintoresco> y <exótico> lo es para el colonizador; para los
andinos son señas de identidad colectivas y personales; y lo que llama <modernidad>
y <libertad> es la alienación de quien se desclasa y se descasta para no
ser nunca nadie; o sí, quien traiciona a los suyos y quien sirve a los
colonizadores".
Repito
que estas palabras son de Suso de Toro, y vienen ni pintadas a tanto canario
desclasado, descastado, que actúa traidoramente contra sus paisanos, contra sus
compatriotas, por pura cobardía, cobardía sustentada en la codicia y en los
vacuos afanes de notoriedad y reconocimiento oficial, oficialidad que sólo está
al servicio del maldito poderío metropolitano español.
El final del breve artículo es lindo. Dice
así:
"Vargas, al
afeitarse en su casa de Londres, se ve un fatal brillo indígena en la mirada.
Triste espejo roto cada día; lo siento, Mario. Pero ¡que viva Toro
Sentado!".
Afortunadamente
para él, no puede aplicársele al amigo Ramírez estas amargas palabras tan
lúcidas. El amigo Ramírez, cuando se mira al espejo, ve cada día más
nítidamente a un guanche actual, al guanche que es, colonizado sí pero guanche
y afortunadamente libertario, cimarrón; y es de los que gritan sin eufemismos
ni pedir permiso a nadie:
¡Benditos
sean los Doramas, Bentejuí,
Tanausú, Tinguaro... y los
tantos guanches de ayer y hoy que nos negamos a
aceptar resignados la sumisión de nuestra Patria, que continuamos pugnando por
la soberanía nacional! ¡Y malditos sean los rapiñeros
asesinos invasores Vera, Lugo... y los tantos compatriotas traidores que, si no
han perdido del todo la consciencia, verán siempre en el espejo al guanche
triste que desde el fondo de su alma aún se pregunta por qué esa maldad del
codicioso invasor que aún nos sigue sorroballando,
que no cesa en la infame intención de liquidarnos como pueblo distinto y
lejano!
20-junio-1997
* * *
- 3 -
(Canarias y conciencia
de futuro)
Así
es muy difícil, por no decir imposible, que los canarios superemos el miedo
pudridor que todo colonialismo procura incrustar en el alma del
colonizado que se sabe indefenso ante la crueldad homicida -real o expectante-
del colonizador. Mas hay un segundo elemento incapacitador
para la libre y liberadora expresión en el canario, un segundo elemento incapacitador tan eficaz como el del miedo.
Me
refiero a la tremenda ignorancia y a la envilecedora ignorantación que solemos arrastrar los
canarios de poca cultura y los canarios supuesta o verazmente cultivados
académicamente. Por eso lo habitual será encontrarte con la paralizante
consciencia del que apenas sí sabe nada, o del que arrastra siempre la duda de
que sus conocimientos puedan servir para algo dignificador,
o del que se traga sus íntimas convicciones por el reparo a molestar con sus
manifestaciones discrepantes al dañino poderío de turno.
De
ahí, amigos, que el verdadero problema en nosotros no está en la libertad
de expresión, sino en la capacidad o incapacidad para poder y
atreverse a practicar esa libertad, que yo prefiero llamar responsabilidad
asumida -y en los labios de Miranda se dibujó una sonrisa pletórica de
tristeza. No puede ser libre el incapacitado para la elección, y mucho menos el
que ni siquiera admite la posibilidad de que existan opciones diferentes.
Si
no superamos esa incapacitación tan extendida y profundizada entre los canarios
-algo casi impensable de superar entre colonizados ignorantados,
indefensos y asustados-, jamás podremos sentir mínimamente lo difícil, por no
decir imposible, pero tan estimulante y dignificador,
que es atreverse y lograr practicar la libertad de expresión en esta Patria
que, a fin de cuentas, no es más que una fragmentada trampa ratonera. (Y guardó
silencio Miranda, silencio que se le respetó durante casi un largo, y denso de
reflexiones, minuto... hasta que, tras un carraspeo forzado, habló El Cobra).
*
Si
a eso que ha expuesto el amigo Miranda añadimos que a los medios de comunicación
-sea periódico, radio o televisión- para emitir opiniones y juicios sólo tienen
acceso españoles o canarios asumidos y utilizados por el sistema colonizador, y
casi ningún intelectual rebelde, ningún intelectual verdaderamente canario
indómito, verdaderamente guanche alzado, muy pocas opciones de conscienciación, de aprendizaje emancipador, nos queda a la
inmensa mayoría de canarios. Pues únicamente con el aprendizaje, con el nítido
conocimiento adquirido de cuanto nos rodea, podremos comenzar a conscienciarnos.
Sólo
verazmente conscienciados, podemos superar el miedo
paralizante y la ignorantación envilecedora que nos
incapacitan para la libertad de expresión -eso es lo que has pretendido
manifestarnos, ¿verdad, Miranda? Entonces tomó la palabra el viejo Armiche para decir:
*
Oyendo
al amigo Miranda recordé que el ya fallecido -sospechosamente fallecido, según
me contaron- Manuel Alemán en su impagable
libro Psicología del hombre canario (¿Por qué no lo reedita cualquier
institución pública o privada?) nos aclara bastante el asunto. Y voy a leerles
algo que tiene su nítido interés, algo que está por las páginas doscientas sentetitanto.
En
el apartado Canarias y conciencia de futuro divide Alemán en ocho modelos la conciencia de futuro:
.-congelada,
.-desplazada,
.-fraccionaria,
.-emocional,
.-racionalizante,
.-operativa,
.-de ensoñación y
.-expectativa.
Con
respecto a los intelectuales y artistas y universitariados
y otros canarios con estudios llamados superiores y con otras lecturas distraidoras, la que predomina es la conciencia de futuro racionalizante, que Alemán
explica así:
"La racionalización
es un mecanismo de defensa por el que se ocultan los motivos o intereses
verdaderos y se alegan y se presentan otros que en realidad no lo son, y hasta
se crea toda una teoría explicativa de esta aparente motivación y se enseña y
se difunde la explicación aparentemente razonada.
Es el mecanismo de la
ideología de distintos modelos de presión que intenta justificar sus
sistemas ocultando los intereses que persigue.
Y en orden a crear un
futuro de Canarias se pone en juego un mecanismo de racionalización alegando
motivos como la impreparación del pueblo, y los
intereses colectivos; ocultando el verdadero motivo que es el intento de mantener
su sistema".
Es decir, muchachos, el sistema
colonial. Aquí se estudia para racionalizar la situación de sometimiento y,
mientras, ganar mezquinizante dinero. Da vergüenza
leer y escuchar a egregios profesores de historia o de literatura
chapoteando en la pútrida ciénaga de la racionalización para ocultarnos
la verdadera realidad, siempre tenaz, impertérrita; y todo para ellos y ellas
seguir ganando dinero y seguir siendo vanalmente
halagados por el poder y por el papanatismo de paisanos ignorantados
y miedosos.
Frente
a este denigrador modelo de conciencia racionalizante
se sitúa la conciencia operativa, de la que Manuel Alemán dice:
"La conciencia
operativa actúa en una dialéctica de tres momentos vinculantes: la realidad, el
análisis de la realidad y la transformación de la realidad.
Es la conciencia de
quienes, insertos en lo real del pueblo canario, operan un análisis de su
realidad y se empeñan con su acción en el proceso de cambio de nuestro
Archipiélago".
¿Cuántos
canarios, muchachos, tenemos este modelo de conciencia, una verdadera conciencia
operativa? Muy pocos aún, pero cada vez más, no tantos como deseamos,
pero cada vez más, sí.
¡Y
por eso ha vuelto la represión colonial a acentuarse actualmente: sobre todo con
la sutil trampa de la "ventajosa" integración en la Unión Europea!
23-junio-1997
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