LA
“JUSTICIA” FRANQUISTA EN TENERIFE. LOS ÚLTIMOS ASESINADOS
Francisco
Javier González
Cada vez que mi estimado amigo Pedro Medina Sanabria
me remite un correo pienso, antes de abrirlo, que nueva iniquidad fascista me
encontraré, perfectamente documentada, en su interior. Una de las veces me
remitió copia de parte de la causa que se siguió contra mi tío Vicente Acuña y
otros militantes anarquistas, casi todos laguneros; otra vez fueron las actas
del fusilamiento de algunos de los gomeros que defendieron a Vallehermoso;
otra… ¡son cientos de expedientes los desvelados por el trabajo de hormiga de
Pedro Medina Sanabria!
El último es especialmente revelador de la justicia
fascista en Tenerife y de sus actores. Tal día como hoy, 13 de agosto, pero de
1942, se cumple la sentencia de muerte por fusilamiento, en la tristemente
célebre Batería del Barranco del Hierro -ya
bastante ensangrentado por anteriores fusilamientos ejecutados por el Glorioso
Ejército Español en su labor de “salvación de
El Consejo de Guerra, presidido por el Coronel Francisco de Sales Galtier que dicta
sentencia, sentencia de pena de muerte que aprueba el General Serrador (otro que sigue con su ilustre nombre fascista en
un puente chicharrero), estaba compuesto, como vocales, por otros “ilustres
patricios” y beneméritos capitanes del ejército de destacables nombres de la
sociedad isleña como Carlos Hardisson
Pizarroso, Isidro Jiménez Gutiérrez, Carlos Cue Vidaña, Blas García Mesa y
Ramón Monteverde Ascanio.
Esta vez los fusilados no eran peligrosos rojos,
anarquistas o separatistas. Ni siquiera masones. Eran dos personas del común de
los canarios que intentaban sobrevivir malamente y se les ocurrió la malhadada
idea de intentar atracar al gerente del lagunero cine “Parque Victoria”, Ernesto Massieu Pimienta, cuñado de Luis Zamorano González, propietario del
cine de la lagunera Plaza de Abajo y de la chicharrera “Fábrica de Tabacos
Victoria” -en
¡Ejemplar justicia la del franquismo en Tenerife! Más
de 2.000 “desaparecidos” de los que, poco a poco, van encontrándose algunos
restos -desde luego los apotalados no vuelven a flotar- y premiados por ello, con
honores y reconocimientos que incluyen nombres de nuestras calles urbanas, los
integrantes de las Brigadas del Amanecer o de los piquetes de Acción Ciudadana
y Falange que mantenían viva la esencia de su España católica e imperial -de
cartón piedra, por supuesto- en esta sufrida y colonizada tierra donde en la incivil
Guerra de España no hubo frente, y donde
los que intentaron resistir a la marea fascista asesina fueron rápidamente
pasados por las armas. Esta es una parte importante de nuestra historia reciente
a la que los independentistas, normalmente por simple desconocimiento, no hemos
valorado lo suficiente, hasta el punto que hoy, en ese engendro político
diseñado para mantener el dominio colonial que se llama Coalición Canaria, se
considera a Miguel Zerolo como un prohombre del pseudonacionalismo proclive a
nuestras tesis. ¡Así nos va!
Gomera a 13 de agosto de 2009