La nueva radio
Roger
*
Ya se comercializan receptores de radio que lo mismo
permiten sintonizar emisoras convencionales de AM y FM -la AM ya prácticamente
se desecha- como emisiones de programas, vía Internet.
Recientemente ha
aprobado el Gobierno de Canarias los decretos que hacen posible una nueva
concesión administrativa de emisoras de radio en Canarias. Dentro de pocos
años, quizá menos de dos, todo esto no valdrá para mucho. Ya se comercializan
receptores de radio que lo mismo permiten sintonizar emisoras convencionales de
AM y FM -la AM ya prácticamente se desecha- como emisiones de programas, vía
Internet.
Es decir, que la radio
sintoniza, a través de wi-fi,
desde un ordenador próximo, cualquier emisora que transmita por la red. Desde
el momento en que las estaciones de radio se decidan a hacerlo a través de
telefonía móvil y se resuelva el problema de los vehículos en marcha, las
emisoras de radio convencionales habrán muerto para siempre. Es decir, que las
ondas de siempre ya no servirán para nada, porque serán absorbidas por la red,
principio y fin de todas las cosas.
En la isla existen
algunos de estos receptores, fabricados en China y a un coste muy asequible.
Por el momento no tenemos noticia de que se puedan adquirir en establecimientos
del ramo. Pero dentro de unos meses -pocos- estarán plenamente disponibles en
el mercado.
Para los seguidores
del fenómeno de la red, y sobre todo para los usuarios, esto es un avance
espectacular. Todo el mundo está de acuerdo en que no se le pueden poner
puertas al campo. Pero esto desborda cualquier previsión. Se acabó la ocupación
del espacio radioeléctrico. La red es de todos, así que no harán falta
concesiones administrativas, ni concursos, ni nada. La radio será libre, podrá
ser sintonizada desde cualquier lugar del mundo, ya no con un ordenador, que
esto ahora es habitual, sino con un receptor de radio que recibe directamente
la señal de la Internet. Fantástico.
Estamos en la era de
los revolucionarios cambios en las comunicaciones. Ya no hay puertas, lo hemos
dicho. Todo son ventanas abiertas. Una radio libre, global, universal, no
controlada, sin límites de contenidos. Y unos receptores modernos, de gran
calidad, que reproducen lo que reciben con una excelente amplitud de sonido.
Una era que nos
deparará todavía muchas sorpresas en los años inmediatos. Aquí miles de
personas se pelean por licencias administrativas para emitir por las ondas de
siempre, pero al lado trabaja mucha gente que investiga para ahorrar
burocracia, para tocar el mundo con los dedos con sólo estirar las manos. Es
fantástico, el mundo evoluciona y casi no nos damos cuenta de nada. Sólo lo
estamos viviendo. Nada más y nada menos.
* Publicado en el periódico El Día, 10-08-2010