Londres como epicentro de la conspiración

por la independencia de América (II)

 

Mayke Santos

 

Cuando se habla de la Independencia de América se pretende dividir al continente. Para un sector mayoritario de la clase intelectual del primer mundo, el proceso de independencia de las trece colonias inglesas está desprovisto de toda conexión con lo que, al mismo tiempo, ocurría en las colonias españolas. Se deja así, de lado, el motivo principal de las dos revoluciones; el Nuevo Mundo se alzaba contra la ilegalidad e ilegitimidad de los actos del Viejo Mundo. Los Padres fundadores, en el caso norteamericano, se rebelan contra lo que veían como un absurdo legal, ¿cómo podía el Parlamento Inglés gobernar los territorios de las trece colonias sin que hubiera representación de éstas en el mismo? Y en el caso hispanoamericano, ¿cómo se podía afrontar desde la América el vacío sin precedentes y la ilegitimidad de las abdicaciones de Bayona, sino con Juntas que pudieran llenar aquel vacío jurídico? Nótese la diferencia entre ambos sistemas absolutistas, y la manera en que ambas crisis son afrontadas; la Monarquía Constitucional Inglesa regulada por el Parlamento, y la Monarquía Absolutista Española, con el Rey como único Señor.  

 

Más aún, la cercanía entre la Declaración de Independencia del Norte y los primeros levantamientos en distintas partes de las colonias españolas es pasmosa. Cuatro años después de la Declaración de Independencia en el Norte, una serie de levantamientos sacuden el Sur; Tupac Amaru II y Tupac Catari se alzan en el Cuzco y La Paz en 1780 y 1781 respectivamente; en la Nueva Granada, los Comuneros se rebelan contra un régimen absurdo de impuestos y rentas al grito de “Viva el Rey y muera el mal Gobierno…” Comenzaba de esta manera a cristalizarse un proceso social irreversible, pero que se ha pretendido encuadrar dentro de la influencia de la Revolución Francesa y el enciclopedismo. No es así, ya el teólogo dominico Francisco de Vitoria (1536-1624) había socavado las bases del régimen jurídico español al defender la tesis de la Guerra Justa, condenando el aspecto guerrero de la Conquista; el Padre Bartolomé de las Casas (¿1474?-1566), había reivindicado la tesis del Derecho Natural para los indígenas de todo el continente, haciéndolos sujetos de derecho y por lo tanto individuos libres y con derecho a nombrar sus propias autoridades. Como se ve, no era Europa la que nos iluminaba con el Enciclopedismo. La obra del jesuita Francisco Javier Clavijero es de vital importancia al suprimir los errores difundidos en Europa por Buffon, Raynal, Robertson y De  Pauw sobre la América Hispana, particularmente sobre México.

 

De cualquier modo este tema plantea la inevitable pregunta: ¿Cómo es posible que la América independiente, nacida de un mismo germen revolucionario, hoy por hoy esté dividida entre la nación más poderosa del orbe y otra sustancial parte calificada de tercer mundo? La América Latina necesita del desarrollo tecnológico del Norte, y el Norte de América necesita del Humanismo Americano, producto exclusivo del Sur. Sólo la vuelta al pensamiento de los Padres Fundadores en ambas revoluciones puede reconstruir el diálogo Norte-Sur.

 

Una completa relectura de todo este proceso, comenzando por la génesis del Nuevo Mundo y que abarque el proceso independentista como un todo, desde el Norte y hacia el Sur, es más pertinente que nunca a la vista de los Bicentenarios. La creación de un Centro para el Estudio de la Independencia de las Américas, por qué no, en la Casa Memorial de Francisco De Miranda aquí en Londres, sería un paso enorme hacia esta dirección.

 

Comunidad Canaria en Londres, CCL   ~   ccl@live.co.uk

 

Continuará…

 

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