Ni “moros” ni “godos”, “GUANCHES”

 

Luis Fco. Padilla

 

Exacto, “ni moros ni godos, guanches”. Entonces. Con éste particular encabezado, inicialmente, lo que se pretende es conquistar la curiosidad del lector en tan alusiva llamada de atención. Lo cierto es que detrás de dicha elocuente frase repercuten serias reflexiones.

 

Con motivo del Achu N Magek, “Año Nuevo Guanche”, que no berebere, nos reunimos una serie de compatriotas y amigos ante el imponente litoral de San Juanito. Allí, entre las numerosas reflexiones expuestas por todos, un estimable compañero y valuarte del movimiento me comentaba que se debía tener cuidado con el discurso africanista heredado de los años 60: -“la población fácilmente lo asocia con el islamismo y el españolismo astutamente lo revierte con el miedo al  moro”. Estas reflexiones maduraron dada la circunstancia de observar en ese mismo momento como otro compañero, también muy meritorio, para mí, e incansable bregador aunque un tanto herrado en este aspecto, ante los atónitos asistentes iba aireadamente argumentando cerrados motivos africanistas y la curiosa pero no menos polémica intención de ensamblarle la Z del tamazight en el interior de las siete estrellas verdes de nuestra bandera nacional, “con la noble intención de enriquecerla”. Incluso, acoplándole una barra horizontal en medio del susodicho carácter a fin, según él, de incorporarle un atributo femenino. Toda esta parafernalia para, una vez más, acentuar la africanidad de Canarias. En fin… Creo yo que bastante sangre, sudor y lágrimas, ha costado la contundente aceptación popular que actualmente goza la bandera nacional como para ahora, que empezamos a ver madurar los frutos, crear más controversias y motivos divisionistas.

 

Siguiendo con la principal argumentación de este texto. Se llegan a apreciar advertencias sobre ciertas intenciones a fin influenciar a Canarias por parte de los estados argelino y marroquí; advierto, precisamente esos estados no presumen un respeto hacia la minoría amazigh, resultando de marcado carácter muslmán. Luego, reconozcámoslo, lo que modernamente se denomina amazigh no es más que una pequeñez dentro del vasto mundo magrebí y que además, en sí, acucia insalvables arabismos. En muy poco se aproximan los usos y costumbres de nuestros padres y abuelos, o actuales magos canarios, respecto a los “beréberes” de hoy en día, más que en unos minúsculos detalles que del mismo modo se podrían evaluar dentro del sur de la Península Ibérica, Euskal Herria, Éire o Corsica. Luego, se percibe el aprovechado uso que realiza el Reino de Marruecos para sacar provecho de “la marca amazigh o berebere”, y, digo marca ya que estos la emplean para vender paquetes turísticos y lucrativas exhibiciones folclóricas, como las bodas que celebran sus súbditos, por cierto, se intuye que muy diferentes a los casamientos guanches. También, se dice que con la maquiavélica excusa berebere se está intentando emparejar la cultura insular y ancestral de Canarias con el islamizado magreb. Continuando el orden de alertas; muchos, cuando leen el anteproyecto de Cubillo (una carta magna que deberá ser rectificada, amoldada y refrendada, según el criterio del pueblo canario y su realidad) recelan ante la pretensión de implantar el árabe, como legua obligada, y su estudio entre los funcionarios, incluso en el ámbito universitario. Luego, por otro lado, intencionar constituir como nacional el tamazight resultaría una in-producente acción neo-colonizadora, en ese sentido empiezo a razonar la advertencia del Doctor en Filología Ignacio reyes. Entiendo que por motivos culturales y de acercamientos hacia otros pueblos se estudie dicha lengua universalizada, tal y como ejercen ciertos compañeros, pero de ahí a intencionar oficializarla tal que idioma nacional me resulta fuera de lugar. Lo que sí bebería potenciar un futuro Estado Canario es la investigación y estudio de las leguas autóctonas de Canarias, las variantes Guanches. Otra inercia poco consecuente con la realidad canaria es dejar de mencionar el término propio de guanche y/o canario por el de “amazigh” o “insuloamazighe”. De toda la Tamazgha esa impropiedad solo ocurre en Canarias, más síndrome del colonizado; yo no me identifico como berebere o amazigh, yo me identifico como guanche, como canario; los canarios no somos mauros somos magos (que no es lo mismo); el tajaraste,  la “malagueñas”, el arrorró, el silbo, el salto del pastor, la lucha, el palo…, eso es lo nuestro.

 

Se que con estas exposiciones me ganaré el recelo de algunos, igualmente, del mismo modo con mi anterior artículo “Tras la masiva abstención, autocríticas y juicios” [1]. Ahora, comprobando la preocupación de bastantes personas afines, ante unas nocivas tendencias que vienen arrastrándose desde tiempo atrás y que siempre terminan espantando a la propia conciencia del pueblo canario para acabar por arrinconar y marginar su auténtico potencial nacional, entiendo la necesidad de exteriorizar una particular llamada de atención y sacar este debate del cajón de los tabúes. Como argumentaba en el citado artículo [1], no es producente esa monserga de la izquierda más quijotesca y que solo repercute en acentuar divisiones entre los canarios, de tendencia, de clase, de partido… Del mismo modo, es inconsecuente una excesiva africanidad en nuestro discurso, se ha comprobado en innumerables ocasiones que esto espanta más que atrae. También impera la necesidad de nacionalizar, o sea, de reflejar un carácter propio en nuestras conclusiones, un matiz puramente canario alejado de sectarismos, intransigencias y fanatismos extranacionales; las fajadas dentro de terceras realidades no son las del pueblo canario, ciñámonos en propias circunstancias.

 

Para terminar y como sugerente anotación. La RASD, la República Árabe Saharaui Democrática, oficialmente siempre ha concluido que Canarias es parte de España, no queriendo hacer público un reconocimiento hacia nuestra realidad colonial. Evidentemente, ellos actúan bajo un criterio de Estado, con sus propias estrategias dentro del ámbito internacional. Del mismo modo a la República Federal Canaria, para no buscarse enemistades ante diversos intereses internacionales, no le concerniría apoyar deliberadamente la descolonización de la zona ocupada del Sahara. ¿Qué pretendo hacer reflexionar con tan sesillo ejemplo?, púes ni más ni menos que, entre otros aspectos, debemos accionar según nuestras propias estrategias y no las que soterradamente se nos pueda insinuar desde terceras regiones como El Sahara, Argelia, Marruecos, España, etc. Debemos saber defender nuestros propios intereses, entonces, apoyando y dejando de apoyar, con acuerdos puntuales y acercamientos, mediante acciones que beneficien a la Nación Canaria, y, respecto con cualquier estado político del orden mundial.

 

Qué… ¿Canarias no es Europa?, evidentemente, no; lo cual no quiere decir que vayamos a deja de tener relaciones con la Comunidad Europea o que reneguemos de una innegable influencia sociocultural europea, la cual, de una manera u otra, trasciende por lo menos desde el siglo XIV. Debemos aprender a quitar el miedo a nuestra gente y hacerles comprender que la construcción de un estado propio no repercute en velos y chilabas, que dejaremos de ser una colonia del estado español y que ello no trascenderá en islamización alguna. Simplemente y esencialmente, por una vez desde hace ya varios siglos, seremos nosotros mismos.

 

 

[1]http://elguanche.net/Articulos/autocriticasyjuicioslfp.htm