El orden financiero y bancario europeo, desquiciado

 

Jorge Ballesteros

La consigna es no alarmar. Si se pierde la confianza en el sistema bancario nos caemos todos. Somos conscientes de que ha habido excesos y malas prácticas, pero con el tiempo arreglaremos los desfases y los desórdenes. El análisis comparativo ha dejado de destacar el principio de mejor a peor, y desvelarnos quién gestiona bien y quién gestiona mal. Ahora se valora quién lo hace menos mal.

Los expertos europeos han creado el test de solvencia de los bancos y las cajas con el propósito no de eliminar del sistema financiero a los/las que estén quebrados, que son muchos/muchas, sino al contrario, para que encuentren medios para no quebrar. Es como cuando los políticos crean una comisión para dilatar y no hablar del problema. Empiezan a enmarañar los hechos y con el tiempo el problema no se resuelve, pero, lo más importante, no deteriora la imagen política.

La crisis financiera y bancaria empezó en Estados Unidos y el resto del mundo les echó la culpa. Hoy se ha demostrado que el sistema bancario español estaba plagado de carencias. España creó el FROB para tapar errores y malas gestiones. Tan mal andaban las cosas que decidieron no publicar la lista de las instituciones que hicieran uso de las ayudas. La quiebra de la confianza y el riesgo de una espantada de clientes sopesó más que limpiar el sistema financiero y dejar caer a las instituciones mal gestionadas.

El verdadero problema no eran los bancos. La tragedia eran las cajas. El Banco de España, laxo en sus controles, no pudo o no supo atajar el deterioro financiero de las cajas. La doble función de obra social y prestación de servicios bancarios escondía la auténtica verdad. Una extensa red de sucursales que llegaba hasta el pueblo más recóndito, unido al sentimiento de patria chica, captó hasta el cliente que ahorraba el dinero debajo del colchón. Una vez el dinero depositado, la organización y gestión financiera de las cajas a todas luces "sui generis", daba cabida en los órganos de dirección a los políticos. Las comunidades autónomas, los ayuntamientos y los partidos políticos se convertían así en clientes privilegiados. Todo en aras del desarrollo de la región y la ciudad. Si el Estado no nos ayuda, nos ayudamos nosotros. La magia estaba servida.

Entrados de lleno en la crisis después de casi ya tres años. De la prudencia y timidez inicial del Banco de España hemos pasado al orgullo y prestigio de publicar la lista de las cajas que han utilizado las ayudas del FROB. La razón es muy sencilla: Sin la ayuda no hubiesen superado el test de solvencia.

Qué paradoja. La consecuencia más grave del FROB y del test de solvencia ha sido que aquellas cajas que no utilizaron las ayudas por haber gestionado bien sus recursos ahora han quedado en evidencia en su gestión de solvencia y sus directivos se han visto obligados a dar explicaciones a sus clientes.

La perversidad nunca puede ser aliada de la confianza.

Enhorabuena a CajaCanarias.