PNC, 85 años
Juan
Jesús Ayala
El 30 de enero de este
2009, hará 85 años de que en Cuba por unos patriotas y bajo la presidencia de
José Cabrera Díaz, se funda el Partido Nacionalista Canario. Mañana también hace
10 años de que nuestro siempre recordado amigo y buen patriota José Diego
Díaz-Llanos nos ofreció en una cena-mitin en Tacoronte
un opúsculo, como le gustaba titularlo, sobre la historia del partido con la
indicación ferviente de fortalecer las raíces del árbol de la nación canaria.
Seguramente, José
Cabrera Díaz habrá pensado que a estas alturas de la historia las islas
estarían arropadas por un sentimiento y una ideología nacionalista fuerte que
habrían hecho de ellas una punta de lanza de progreso y de desarrollo en todas
sus vertientes. También José Diego pensaría que después de diez años ese árbol
de la nación canaria tendría hoy sus raíces ya robustas y decididas a sacar
fuera de la tierra el fruto de una consolidación como tal de todo nuestro espacio
territorial.
A uno y a otro lo que
les guiaba, lo que asumían, era el pensamiento político de Secundino Delgado,
el cual, ante la experiencia cubana, sometida una vez lograda la independencia
a la bota imperialista de los EEUU, abogó por una
autonomía con la cual se lograría poner a Canarias en su sitio en lo que
respecta a gobernabilidad y exigencias competenciales.
Tanto José Cabrera
Díaz como José Diego tenían en su mente conseguir que algún día Canarias
lograra ser una nación con todos los atributos de un Estado. Y ellos y
nosotros, los que militamos en el PNC, ante la observación de los tiempos que
cambian a una velocidad de vértigo, que estamos en un mundo diferente, donde
esa misma manida globalización que nos uniformiza y desidentifica
es lo que hace que los que han transitado y los que seguimos por el camino del
nacionalismo tengamos más claro que entonces que se hace necesario, casi con
urgencia que es ese el camino de Canarias y que hay que luchar para conseguirlo
desde dentro y desde fuera.
Pero no sólo con la
voluntad de José Cabrera Díaz y de José Diego se puede lograr lo que nosotros,
nacionalistas del PNC, queremos, no sólo con las proclamas y la historia de un
partido cargado de años y que no ha renunciado a su meta se puede lograr lo deseado.
Es necesario que todos los que por la senda del nacionalismo vamos, los que
asumimos el nacionalismo como ideología determinante y consecuente, hagamos una
reflexión, un parón si se quiere hasta en las tareas
de gobierno y que esta fecha sea la oportuna para poner a punto y despertar lo
que está adormilado cuando no languideciendo.
Si los nacionalistas
canarios llegamos a ponernos de acuerdo, si hablamos el mismo lenguaje, si
deseamos lo mejor para las islas, como decimos; si los tutelajes molestan y
atosigan, entreteniendo y desdibujando nuestros mensajes, si se nos llena la
boca de entusiasmo cuando hablamos de Canarias, si es lo que nos quita el
sueño, ¿por qué no nos damos la mano para tirar la muralla de la incomprensión
y dejamos atrás resabios y rémoras personales y miramos hacia adelante con la
fuerza y con la ilusión de aquellos patriotas de Cuba y remamos todos hacia el
mismo puerto, que no es otro que el de la construcción nacional canaria? ¿A qué
estamos esperando?
El PNC, desde su vieja
historia, imbuida y enriquecida por el pensamiento de Secundino, no deja de
reconocer que en estos momentos difíciles para las personas y para los
territorios hay que agudizar la inteligencia en la búsqueda de soluciones que
apuntalen a Canarias como nación. El PNC sabe también que sin la esencia de su
finura ideológica el nacionalismo canario será deficitario e inconcluso. Y
lucha por ello, por la unidad nacionalista como base, como principio
irrenunciable sin el cual no habrá nada que hacer.
El nacionalismo
canario necesita un partido único como decía Secundino, cuando se fundó en 1901
el Partido Popular Canario, tapujado en esas siglas ante las represalias
feroces que se tenían en la época (igual que ahora) con todo aquello que oliera
a nacionalismo. Hoy, y andando el tiempo, ese partido no puede ser otro que el
PNC, con sus 85 años de historia, con sus siglas limpias, que se han mantenido
en el tiempo por los que seguimos creyendo que la historia de Canarias la
tenemos que hacer entre los nacionalistas, juntos y no siendo testigos mudos de
la misma.
La unificación
nacionalista es prioritaria y es una exigencia. Hay que ir hacia un pancanarismo que apuntale, que dé fuerza, pujanza a la idea
que se traduzca en la realidad de la nación canaria. Cada uno por su lado es
estrangular, es maniatar el futuro, es perder el tiempo e ir de espaldas a las
esencias culturales y políticas de un pueblo que necesita ahora más que nunca
del nacionalismo. Tenemos que entender que esto es así y no seguir anclados en
las miserias del oportunismo y del lacayismo.
Tras los 85 años del
PNC, es el momento de repensar y de tender los puentes necesarios para la
unificación. Si fuera así, José Cabrera Díaz, José Diego y todos los
nacionalistas nos habremos llenado de satisfacción.