SEVILLANIZACIÓN
DE GRAN CANARIA
Fernando
Báez *
Resulta, que un grupo de sacerdotes
-y hasta el Sr. Obispo, está por la labor- luchan por desprendernos del
Arzobispado de Sevilla, y crear el propio Arzobispado de Canarias -con un
Obispo más en las Islas, lo obtendríamos (hay en España, varios Arzobispados,
con menos número de habitantes, y consecuentemente con cuatro y más Obispos)- y
van y vienen, que en contra, tenemos a una serie de politiquillos endófobos
(que odian a Canarias y a todo lo que suene a canario),
que nos están haciendo depender al cien por cien de Sevilla. Y así las cosas,
estos memos que mal nos gobiernan, en lugar de primar nuestra propia cultura,
aúpan la sevillana, y donde teníamos mantillas, están
poniendo peinetas, y así nuestra santa Semana Santa, la están prostituyendo con
saetas, con cucuruchos, con costaleros, con hermanos, con capataces, con..., ¡y
no sé con qué más!, que parece estamos en Sevilla, en lugar de en Canarias, en
su Semana Mayor (playera y profana).
Pero, no es
el único caso, que se nos está llenando la isla -e islas- de salas de bailes,
donde enseñan sevillanas y otros aires andaluces; pero que con no ser mucho ya
todo esto, hay caballos y exhibiciones de doma andaluza en Santa Brígida y por
doquier -ya casi es obligado en todos los programas de fiestas nuestras de los
pueblos todos de la isla -e islas- el número de los caballos dichos de fuera
(de Sevilla); pero, lo dicho no es suficiente, porque, tenemos un segundo
Rocío, que compite con el primero, el del Aljarafe sevillano, que se desplaza a
Huelva, aquí a Teror (a ver ¡qué tiene que ver, una
cosa con la otra!). Y, aunque hay mil y otras manifestaciones de las orillas
del Guadalquivir, de su cultura aquí -hasta un cura hay que se dedica a
escribir historias de clérigos de allí, aquí- el colmo o la repera es que: en
la ciudad de esta pobre provincia capitalina, y por el Norte de esta
desgraciada isla que llaman grande -y que no citaré por
el amor que le tengo por lo que fue y ser la primera (repito) no la cito-
también van a patrocinar y a abrir las puertas a la Feria de Abril de Sevilla
en la isla. Y uno se pregunta: ¿cambiamos cachorros (la Orden está calladita,
más que en Misa), por sombreros cordobeses?, ¿dejaremos nuestro traje de mauros
del campo, por el de señoritos sevillanos -y las damas por el de lunares-?, ¿y
no haremos una réplica de la Torre del Oro, y de La Giralda en el Guiniguada?
¡Qué bonito
es, que cada uno tenga sus propias señas de identidad! Pero, qué mal es que
enterremos las propias, y las suplantamos por extrañas (que no conforme con
todo lo que se nos echa encima -y favorecen- de toda África, de toda América
del Sur y Central, de toda Centro-Europa, que ahora, nos hunden con lo
sevillano, qué pretenden, ¿que seamos también del Betis, y que digamos "¡viva
er Betis, man que
pierda!"?, ¿cambiaremos el Pino y la Candelaria (Tenerife no lo
permitirá), por la Macarena? ¡Ya está bien! Y porque imito al Saramago (que no
jaramago), portugués-lanzaroteño él, y porque mi amigo Paco Díaz Guerra, me
pide no sea tan extenso, acabo ya, pero tengo para multiplicar esto por más de
cien. En resumen: a lo nuestro, sí; a lo de Sevilla y de fuera: ¡¡¡NO!!! Y mil
veces no. De modo que luchamos por la independencia, y estos dependentistas del carajo, nos quieren ver tocando las
castañuelas. Y una pregunta más: ¿para cuándo rehacer las plazas de toros -a
modo y semejanza de La Maestranza- y aún en contra de Cataluña, celebrar
corridas de toros aquí? ¡Corridos a palos, todos los que fomenten Sevilla
en Canarias -y cualquier otra cultura extraña, que pretenda acabar con la
nuestra subplantándola!-. ¿O acaso se fomenta en
Sevilla -y otros lares- El Charco, La Rama, La Traída
del Agua..., -¡y otras!-? ¡Ya está bien, por favor
(¡por dignidad!)
* Padre Báez, indignado.