Vuelta de tuerca en el Sahara

 

Juan Carlos Acosta *

 

El rey Mohamed VI de Marruecos ha anunciado que su país comenzará a partir del próximo mes de junio un proceso de descentralización, con evidente atención al Sahara Occidental. Es más, señaló que el territorio para el que reivindica la independencia el Frente Polisario es el principal implicado en la reforma, en un movimiento de ficha casi predecible tras el caso Haidar, quien por cierto permanece bajo arresto en su casa del El Aaiún.


Lo que no dijo el monarca es que con esta maniobra pretende acelerar y rematar la anexión total de los territorios ocupados sin más complejos, pues se encuentra reforzado por los blandos pronunciamientos de la comunidad internacional y por las últimas concesiones de la Unión Europea, negociadas para que las fuerzas del orden dejaran retornar a la activista a su patria. Es más, califica de "trabas" a la integridad territorial de su país y de obstaculización al proceso de la ONU el hecho de que los saharauis pretendan su soberanía, en un conflicto que dura ya más de tres décadas.


Dijo Mohamed VI también que Marruecos continuará adelante con su sólida voluntad de hacer que los "leales hijos del Sahara marroquí" dispusieran de una amplia libertad en la gestión de sus propios asuntos locales con "voluntad nacional soberana", al mismo tiempo que difuminó bajo el término de una "mejor gobernanza territorial" el yugo al que tiene sometido a la población saharaui.


Bajo este panorama es muy poco probable que los tres objetivos que maneja el Gobierno marroquí de apoyo a la "democracia local", también solapada por verbigracia de otras razones esgrimidas de eficacia administrativa, se las termine de creer nadie que haya seguido el proceso de dominación del país magrebí con sus vecinos de las "provincias del sur", que es como llaman en Rabat a lo anexionado. Lo cierto es que no sé a estas alturas si el monarca y su corte quieren dar la impresión de que van a impulsar un proceso como el que siguió España tras la muerte de Franco, aunque nada es igual, porque mientras en nuestro país somos ciudadanos de un Estado cuyo Jefe es el Rey, en Marruecos son súbditos de una figura con rasgos divinos al que se le debe obediencia ciega y donde los preceptos democráticos brillan por su ausencia, pues es público y notorio la fuerte censura a la que están sometidos los medios de comunicación locales y el control que ejerce el soberano sobre las instituciones de representación política.


Me pregunto si España, la Unión Europea y la ONU darán el pláceme a esta artimaña marroquí y seguirán mirando para otro lado, como ha venido sucediendo secularmente, o por el contrario movilizarán iniciativas para evitar que Marruecos se salga con la suya al final en este proceso, que llevará seguramente a la RASD a una nueva lucha armada, eso sí legitimada ahora por la consecución de su sometimiento oficial y definitivo al Reino vecino.


Bajo su amplia manga, Mohamed VI guarda varios ases para hacer valer este órdago, entre los que destaca su oposición al terrorismo islámico que se ha extendido ya a Mauritania, el Sur de Argelia y el norte de Mali, Nigeria y Níger, con lo cual, podría decirse que la cruzada de Al Qaeda en esta parte de África le ha venido como anillo a su real dedo para dar el jaque definitivo a la cuestión saharaui.


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* Publicado en el Diario de Avisos, 9-01-2010