Teodoro
Santana
Las elecciones en la democracia burguesa son
como una apisonadora que aplasta cualquier intento de salirse del marco
preestablecido. Solo las grandes maquinarias partidarias, respaldadas por el
dinero de los capitalistas y por los medios de comunicación burgueses, optan a
repartirse el pastel. Los desesperados intentos de otras opciones por abrirse
un hueco al sol devienen una y otra vez en frustración y en un infructuoso
derroche de fuerzas. Las recientes elecciones europeas han venido a ponerlo en
evidencia una vez más.
Pero también han sido una constatación de que el
proyecto imperialista europeo goza de escaso respaldo. En primer lugar, entre
los propios europeos. Un rechazo que supone una importante avería de la
socialdemocracia, incapaz de presentar otra alternativa que no sean las mismas
recetas que la derecha a la crisis capitalista. Pero también en Canarias, donde
hemos vuelto a obtener el mayor índice de abstención del Estado (un 59% frente
a un 54% de media).
Achacar el avance de la derecha a la abstención,
como hace la socialdemocracia, es confundir causa y efecto. Es la falta de una
alternativa que vaya más allá del sota, caballo y rey del capitalismo
lo que provoca el descontento de los votantes de izquierda y de los
trabajadores. Es el derechismo de la socialdemocracia lo que provoca la
abstención. Tampoco la causa el que se presenten candidaturas a la izquierda de
la socialdemocracia, ya que entonces la solución sería que todos se metieran en
los partidos socialdemócratas (cosa que ya se ha hecho en distintas ocasiones,
con los resultados que están a la vista).
La pregunta ahora a esa izquierda es qué piensa
hacer. ¿Seguir arrastrándose por la agenda que marca el Estado burgués y
preparase para concurrir a las municipales? ¿Y después a las generales? ¿De
derrota en derrota hasta la agonía final? ¿Piensa la llamada “izquierda
nacional canaria” seguir inexplicablemente dividida en sus pequeñas taifas? ¿O
esperarán a que venga Otegi a unificarlos?
Los comunistas no nos oponemos por principio a
presentar candidaturas en las elecciones burguesas. Pero para nosotros solo es
una cuestión táctica, de conveniencia, una oportunidad de propagar nuestras
ideas y posiciones. Conscientes de que la vía institucional democrático
burguesa no va a producir ningún cambio sustancial en el Estado capitalista. Y
que, por lo tanto, es preciso generar un proceso de crecientes movilizaciones y
de puesta en pie de una potente red de organizaciones populares que avancen
hacia la sustitución del poder capitalista.
Cierto, no es fácil. Pero todo camino comienza
con el primer paso. Por eso, la convocatoria unitaria del pasado Primero de
Mayo, aunando trabajadores de distintos sindicatos, colectivos sociales,
asociaciones de vecinos y partidos obreros, fue un paso en la dirección
correcta. Y un objetivo que debería sostenerse con tenacidad.
Por eso resulta muy preocupante tanto la
desactivación de
¿Cuál es el juego? ¿Acaso preparar la
candidatura estrella de una “destacada” personalidad en las
municipales y autonómicas de 2011? ¿Mantener la “propiedad privada” sobre
colectivos obreros y populares? De ser así nos encontraríamos ante uno de los
mayores casos de ceguera y torpeza políticas.
Como en el fútbol, es hora de levantar la vista
de la pelota y ver todo el campo. Y eso supone superar la estrechez de miras y
el cortoplazismo electoralista, y empezar a empujar
en la dirección de poner en pie un amplio movimiento contra la crisis y el
paro, sin sectarismos y sin restricciones, que avance en la dirección de una
alternativa revolucionaria antiimperialista y anticolonialista en Canarias. Esa
es la apuesta de los comunistas.
(*) Teodoro Santana es
miembro del Comité Central del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias
(PRCC)