EN
LOS YACIMIENTOS: UNO Y ELLOS
Uno,
desde el exterior; ellos, desde el interior
Padre
Báez *
Mientras uno (un servidor) visita desde fuera los yacimientos, y solo ve lo que
alcanza desde la distancia; ellos (estos desalmados [sin alma]) desde dentro,
los estropean y cambian, abriendo canales con tractores, para introducir las
planchas de hierro, nivelando el terreno y cambiando su fisonomía (¿no hay
huesos debajo de las planchas de hierro?, ¿no hay túmulos o tumbas
destrozadas, debajo o tras las planchas de hierro?, ¿no hay cerámicas
destrozadas?, etc.).
Uno, desde el exterior; ellos, desde el interior. Uno, desde la periferia
y desde lejos; ellos, desde el corazón mismo del yacimiento, introduciendo
herrumbre, oxidación, manchas, etc. Uno, desde fuera; ellos, desde dentro. Uno,
con respeto sagrado; ellos profanando lo que no se debe ni tocar, sin
consideración alguna, de forma abusiva y sin conciencia histórica ni cultural
alguna. Uno, sin tocar nada; ellos, moviendo y removiendo todo el yacimiento,
poniéndolo patas arriba. Uno, defendiendo su pureza; ellos, degradando,
profanando y metiendo hierro inconsideradamente. Uno, investigando y
escribiendo; ellos, destrozando; Uno, hablando, escribiendo y defendiendo;
ellos, callando y silenciando. Uno, sacando a la luz nuestra arqueología;
ellos, enterrando con cemento y hierros: túmulos, huesos, cerámica, etc., como
sucedió en Caserones, en La Aldea, junto al puente, al lado de... Uno, luchando
por la integridad y el mantenimiento de lo que nos dejaron nuestros antepasados,
como señas propias de identidad; ellos, borrando ese rico y por descubrir
legado de la humanidad...
El Padre Báez, uno que defiende lo nuestro, frente a ellos, los que
oficialmente y desde las administraciones lo destrozan todo: todo a base de
hierros, y sin mantener las formas primigenias. Con decir, que
"restauradores" de paredes guanches en distintos yacimientos, han sido
y son, peones albañiles sin calificación, mamposteros sin la idoneidad
preceptiva, y gente sin supervisar y sin cultura histórica, ni artística, que
solo se han limitado a hacer paredes vergonzosas, como las del presente, llenas
de huecos, piedras sin base, sin buscar las caras de las mismas, sino
desniveladas, malformadas o irregulares, etc., cuando la de los guanches, no
permiten el paso de una hojilla de afeitar entre piedra y piedra, ¡y mucho
menos lagartos y conejos, como sucede en lo mal "restaurado"!...
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Fernando Báez Santana, Pbtro.

