La Virgen
de las Nieves, un reflejo
del Apocalipsis
Miguel Martín
*
Los europeos cuando inician la invasión le las Islas Canarias -siglo XV-
se van a encontrar con sociedades que mantenían fuertes tradiciones
religiosas, destacando la adoración de una deidad superior femenina el Sol). Es
evidente entonces, que la dimensión simbólica de
la Virgen María
se acrecentara para sustituir y ocupar con más facilidad este espacio físico
y mental que le rendirá un culto mayor, incluso que el mismo Jesucristo. Así
pues, María, como símbolo, recoge algunas de las atribuciones solares y le de
adoración de la naturaleza tan arraigadas entre los aborígenes.
En septiembre del año 1369 el papa Urbano V
hizo
publica la bula <Ad hoc Semper> en la que alentaba la llegada de
religiosos a Canarias con el fin de convertir la fe de Cristo a "los
adoradores del Sol y
la Luna". Testimonios de viajeros que visitaron las islas antes y después de la
ocupación europea confirman este hecho.
Existen numerosos casos en Canarias y en el resto del mundo de influencia
cristiana, de utilizar las imágenes de
la Virgen
como modelo de conversión al cristianismo. Las tesis marianas presentan a María
como la corredentora con Cristo, mediadora entre Dios y los hombres,
dispensadora de todas las gracias, reina del cielo y el prototipo de iglesia.
Mientras los dominicos llevaban imágenes por toda América, los franciscanos
las introdujeron en Canarias. Los misioneros, a la vez que difundían los
principios del Evangelio, inculcaron en el espíritu de los aborígenes la
devoción a
la Virgen.
Décadas antes de la toma castellana de la isla de
La Palma, la pequeña talla de
la Virgen
de Las Nieves fue recogida por los nativos en un punto de la costa cercana a la
actual ciudad de Santa Cruz de
La Palma
y conducida al poblado del Morro de Las Nieves, siendo adorada. En el extremo
este de dicho Morro existe un pequeño santuario al aire libre indígena en
forma de canales y cazoletas excavados sobre un bloque de toba volcánica, cuya
disposición se orienta hacia la salida del sol durante el solsticio de verano,
acompañado por dos grabados rupestres.
En
la Bula
del Papa Martín V, fechada
en Roma el 20 de noviembre de 1423, quedaba demostrada la existencia de una
iglesia dedicada a dicha imagen bajo la advocación de "Beatae Mariae de
La Palma", aunque no sepamos el tipo de construcción ni su ubicación. Pues
bien, al finalizar el asalto castellano de
la Isla
se levanta el Real Santuario, en el lugar donde fue hallada la talla de
la Virgen, en una degollada situada al norte del Morro de Las Nieves, respetándose la
orientación de la cabecera de la iglesia hacia el mismo sol que surge durante
el solsticio de verano, como era tradición.
La
efigie de
la Virgen
de Las Nieves es un ejemplo perfecto de simbología mariana. Contiene los
principales distintivos que la elevan y coronan como la reina de los cielos: "Apareció
en el cielo una gran señal: una mujer envuelta en el sol como en un vestido,
con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la
cabeza" Apocalipsis 12, 1).
Algunos de los atributos más destacados que podemos apreciar son el arco
dorado, las doce estrellas, las coronas, el Niño Jesús, las rosas y la media
luna, simbología ancestral adaptada a la nueva concepción del pensamiento
cristiano. Además, el nombre de María es interpretado por santo Tomás como "Estrella
del mar e iluminadora" de los navegantes, hecho comprobado históricamente
entre nuestros marineros y pescadores. En todas las culturas ancestrales el sol
siempre ha sido la máxima divinidad masculina y/o femenina, de ahí surge el
arco santo, aureola dorada con destellos de rayos de luz, también en oro, una
reminiscencia del disco solar asociado siempre a la fertilidad, entre otros
atributos. Rodeando el arco, encontramos doce estrellas (6 + 6), el símbolo
de todas las gracias y privilegios que Dios concede a María, el número
perfecto, el de las doce tribus de Israel, los doce apóstoles o las doce lunas
del año.
La Virgen
de Las Nieves mantiene una cara serena enmarcada en un rostrillo bordado en oro
y pedrería. La corona que cubre su cabeza es símbolo de reinado, de la otra
"corona de gloria", de la que
la Virgen
goza en el cielo. Entre el arco y la corona aparece una paloma con las alas
extendidas, símbolo del Espíritu Santo.
La Virgen
con el Niño Jesús, también coronado, expresa la maternidad sobre los
pueblos, la salvación, el origen de
la Luz
divina y el triunfo sobre la oscuridad. Entre sus manos aflora una rosa,
también presente en el manto y en el pedestal. La rosa es la flor de todas las
diosas y de
la Virgen. Era
en la antigüedad el emblema de Isis y de Afrodita o Venus. Desde
la Edad Media
, en la iconografía cristiana, la rosa se considera relacionada con la sangre
derramada por Cristo lo que sugiriere nociones de victoria sobre el dolor y la
muerte.
La Virgen
es llamada «rosa sin espinas» "mujer sin pecado".
En la parte baja de la imagen, a los pies de
la Virgen
podemos encontrar dos simbólicas imágenes misteriosas y cautivadoras, nos
referimos a la media luna en forma creciente y al ángel con las alas
extendidas. La iconografía española más antigua de
la Virgen María
es aquella que constituye la trascripción plástica de la cita apocalíptica
del evangelista San Juan. La media luna creciente es símbolo de triunfo sobre
el tiempo, de la sucesión de los días y las estaciones, entre otras
atribuciones.
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Fuente:
La Voz
de
La Palma
, nº 333
Foto:
El Guanche, Ilustración
en la parroquia de Las Nieves