EL MUNDO-LA GACETA DE CANARIAS, 03.10.2005

CRONICAS METROPOLITANAS

Actitud bochornosa

FEDERICO ECHANOVE

El disparate neoconstituyente conducirá a que, inevitablemente, en los próximos meses la opinión pública y la publicada de esta metrópoli y de sus islas adyacentes conceda una atención prioritaria al Estatut de Catalunya y, por malicia o por ignorancia, se olviden asuntos tan trascendentes como los que, dentro de las relaciones con Marruecos afectan a la descolonización inconclusa del Sáhara Occidental, verdadera asignatura pendiente en Canarias de nuestra Transición Política. Ahí sí que hace falta un proceso constituyente, y sólo estará encauzado el día que los saharauis puedan decidir su destino libremente y se corrija la iniquidad de hace 30 años.

Y aunque estemos a poco menos de un mes de que concluya el enésimo plazo de la Misión de la ONU en el territorio, incluso si hay en Sevilla una Cumbre con Marruecos como la de esta semana, ya se ocupará alguien de que la atención y la tensión se centren en otro lado, con acontecimientos como la infausta tragedia de la valla de la frontera con Ceuta o el no menos funesto incremento de las muertes de quienes intentan llegar a nuestras costas en patera. ¿Es que hay alguien tan ingenuo como para creer que el incremento de la presión inmigratoria de estos días ha sido casual? Aunque no en la medida deseable, llevábamos desde mayo con la vista puesta en la 'Intifada' en los territorios ocupados por Marruecos y más de un mes con varios presos saharauis en huelga de hambre. El clamor de la opinión pública internacional en favor de su libertad era prácticamente unánime y, pese a la complicidad de un Gobierno tan débil e inane como el de Zapatero y Moratinos, las cosas se le estaban poniendo cada vez más difíciles a Rabat. Pero he aquí que con las balas de Ceuta –son muchos los indicios de que la tragedia no fue solamente producto de la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes, sino que incluso pudo ser premeditada y alentada por éstas- el régimen feudal marroquí consiguió varios objetivos: por un lado, desvió la atención de la Cumbre desde el Sáhara hacia las plazas españolas; y de ese contencioso atlántico, al problema de la inmigración. Por otro, le ha recordado sutilmente al Gobierno y a la opinión pública que, pese al moderado cierre del grifo de pateras de los últimos meses, la capacidad de chantajearnos de cara a lo que realmente les interesa sigue vigente. También, si hace falta, recordando de modo más sutil que cuando lo de Perejil el contencioso de las ‘ciudades rehenes’ de Ceuta y Melilla. No fuera a ser que a Moratinos y a Zapatero les diera un improbable ataque de vergüenza y dignidad.

Pero la verdad es que a la vista de las declaraciones públicas del Gobierno durante la Cumbre, uno ya duda que les quede algo de eso. Interrogado el primer ministro Driss Jettu junto a Zapatero por la situación de los presos, el primero tuvo en la rueda de prensa el cinismo de decir que se alegraba de que hubieran finalizado la huelga y que estaba muy contento "de poder alimentar a esos ciudadanos marroquíes presos". Pero es que nuestro presidente del Gobierno ni se atrevió a decir esta boca es mía ni a soltar cualquier lugar común de los que se dicen en estos casos para no quedar muy mal con nadie, porque debe ser que hasta eso podía cabrear a aquéllos a quienes rinde pleitesía desde antes de llegar al poder: "Me remito a lo que ha dicho el primer ministro" se limitó balbucear. Les cuento esto porque estaba allí y me sentí absolutamente abochornado por lo que creo que es un insulto a los ciudadanos saharauis, y a nuestra dignidad como país. O sea que ya sabemos lo que es la Alianza de Civilizaciones: la sumisión total hacia quienes conculcan los Derechos Humanos más elementales y la abdicación de cualquier responsabilidad internacional. "No os abandonaremos nunca hasta la victoria final", dijo González en Tinduf en tiempos. Su sucesor, y el partido que le sustenta, debieran al menos enterarse de que esas personas -como Tamek o Aminetu Haidar- a las que desprecia tenían hasta 1975 un DNI español. Que nunca fueron marroquíes y que, según la ONU, el Tribunal Internacional de La Haya, y las leyes internacionales tienen derecho a constituir un estado propio si así lo deciden de modo mayoritario. Y que el único delito por el que están en la cárcel es precisamente por reclamar que se cumplan esas mismas leyes, tal como haríamos nosotros si nos hubiese invadido otro país. Pero aunque eso debiera importarnos a todos, parece que a él le da igual con tal de agradar a Mohamed VI.