Canarias frente a la Constitución Europea

Francisco P. De Luka

El pueblo canario aún no es dueño del espacio marítimo que rodea y separa a las Islas, ni dispone aún de legislación propia para impedir el paso de mercancías peligrosas. Nuestro pueblo tampoco controla el espacio aéreo, ni el creciente tráfico de drogas, ni la masiva afluencia de foráneos, especialmente europeos. En estas leoninas condiciones, Bruselas amenaza con la inexorable fecha del 20 de Febrero para atarnos en corto con una Constitución que puede ser la puntilla definitiva para un futuro isleño que no sea el de las vergonzantes subvenciones. El precio de estas indignas dádivas es la anulación completa de nuestra identidad socio-cultural y económica como colectivo humano, y supone la asfixia demográfica que provoca la contínua llegada de extranjeros, traducida en una de las densidades más altas del planeta. Es una suerte de genocidio moral encubierto contra el que debemos reaccionar enérgica y firmemente.

Sale ya ufano a la palestra el presidente del Gobierno canario insistiendo en la "necesidad de que los ciudadanos de las Islas apoyen la Constitución Europea que es la base jurídica para seguir avanzando, al mismo tiempo que permitirá salvaguardar el carácter permanente de las ayudas". Su comparecencia pública coincidió con la reciente visita de un alto funcionario español el cual, haciendo honor a su condición de godo, "exhortó" al pueblo canario "a apoyar la Constitución Europea como la mejor fórmula para empezar a cerrar el encaje de Canarias en la Unión". Conceptos semánticos cuidadosamente elegidos como "salvaguardia permanente de las ayudas" o " encaje de Canarias en la Unión", se utilizan ladinamente para deslumbrar a nuestro ignorantado pueblo. Este mismo pueblo norteafricano, que sufre en carnes propias el zarpazo del paro, por la competencia desleal de los miles de españoles y europeos en general que aquí ya residen, o del trabajo temporal y semiesclavizador que encadena a nuestra juventud universitaria a los "contratos basura", sin ningún atisbo de futuro profesional. No existe futuro cuando sólo se fomenta la construcción salvaje (que algún día se agotará) constituída en agente destructor del paisaje isleño en aras de un terrorífico y monopolizador turismo de masas.

Los burócratas europeos y sus avasallados socios isleños se empecinan en no contar con el necesario y auténtico desarrollo agrícola de exportación, exento de limosnas compensatorias que denigran al campesino canario. Tampoco cuentan con el desarrollo de la flota pesquera insular y de su industria de transformación asociada, creadoras de trabajo estable. Ni con las pequeñas industrias de transformación (cemento, tecnología punta, flores, perfumes, etcétera) que podríamos potenciar tanto en nuestro continente como en la misma Europa en trato preferencial.

¿Cómo tienen la caradura de pedirnos el apoyo a una Constitución ajena a nosotros, fría, cerebral, judeizante, y que incluso niega el derecho a la jubilación de los trabajadores?. Una Constitución que va a seguir permitiendo la libre circulación de personas, capitales y grandes superficies de multinacionales que se adueñan sin piedad del territorio isleño, para después exportar impunemente las plusvalías obtenidas hacia la Europa de los mercaderes, enriquecida desde principios del siglo XIX por medio de las garras del colonialismo en nuestro Continente africano.

Valoró, por otra parte, "positivamente" el funcionario español el hecho de que el llamado Parlamento canario haya sido el primero en pedir el voto para el tratado constitucional. A estos coalicioneros del pepe, por lo que se ve, no les gana nadie a ser europeos. Quieren ser los primeros los muy totorotas, como si estas prisas influyeran positivamente en los fríos rectores de Bruselas. Craso error. Contrariamente, las perspectivas reales no son nada optimistas en relación a la futura situación de Canarias dentro de la UE. si analizamos una serie de datos y condicionantes.

La más que probable pérdida, por parte del Archipiélago, de la consideración de "región Objetivo 1" es un hecho que está más o menos próximo en el tiempo, debido a la reciente ampliación de la Unión con los países del este de renta más baja. Esta circunstancia hace que disminuya el porcentaje del nivel medio comunitario a la hora de recibir subvenciones, quedando Canarias muy por encima de dicha media como consecuencia del desplazamiento empobrecedor del peso específico socio-económico hacia el este de Europa. El efecto inmediato, para los próximos siete años, será la pérdida del 67 % de las ayudas que ha venido recibiendo hasta ahora como "región Objetivo 1". Ellos, los oligarcas canarios, son ahora más ricos, compadre, y, por eso de las "migajas" que caen de la mesa donde se celebra el banquete, nuestro pueblo "también lo es". No faltaba más. O al menos eso es lo que ellos dicen. Adán, en una prueba más de su inherente ingenuidad, todavía sueña con la quimérica idea de que la Metrópoli (franco-germanófila ella) va a seguir apoyando el mantenimiento del Objetivo 1 para Canarias y cifró, en el colmo de la utopía, en 1.180 millones los euros que se pueden conseguir en los próximos siete años. Con la que está cayendo a cuenta de la ampliación de la UE y los previstos programas de ayuda a los países en vías de desarrollo, eso suena a pura coña. No piensa, por su mentalidad excesivamente continental, que siete puntitos en el noroeste africano con un aceptable nivel de renta no les van a quitar el sueño a una UE que, no lo olvidemos, se apunta sin lugar a dudas a una política de recortes regionales por la responsabilidad que supone el tener que repartir entre tanta gente.

Por su lado, el máximo cerebelo grancanario que dirige en las Islas las cosas de la Economía no tiene papas en la boca al afirmar tajantamente y con el atrevimiento propio de los confianzudos, que el pueblo canario tiene "vocación europeísta". Pero, vamos a ver, ¿acaso se consultó a nuestro pueblo en referéndum, allá por 1986, su voluntad de entrar de pleno derecho en la CEE, cuando gozábamos del régimen liberizador de los Puertos Francos, el cual era una segura fuente de ingresos, económicamente armonioso en la contención de precios y creador de trabajo estable y, muy importante, regulador por sí mismo de la anarquizante afluencia foránea que ahora mismo padecemos?.

No se puede tolerar por más tiempo que unos pocos políticos, elegidos democráticamente por el despiste y la ignorancia política, decidan por la mayoría de los ciudadanos canarios, en aras de una supuesta "calidad de vida" o de la "pertenencia de lleno al mundo europeo, occidental y civilizado". ¿Es que antes no teníamos "calidad de vida", acorde con la época? ¿ No éramos civilizados y no nos regíamos por los llamados parámetros occidentales? Ahora mismo, en el 2004, la tan cacareada calidad de vida se traduce en una galopante inflación producto de la brutal irrupción de la moneda única europea en la vida isleña (lo más barato, para redondear, que se cobra ahora para cualquier artículo es un euro=166,386 Pts. y no te puedes quejar: ¡es sólo un euro!), los contraros-basura para nuestra desgraciada juventud universitaria o el salvaje deterioro medioambiental para que cuatro empresarios de la construcción incrementen de forma desorbitada sus cuentas corrientes. Total, leche cacharro. Mentiras. Sólo mentiras. No se hace política para las nuevas generaciones sino exclusivamente para la próximas elecciones inmediatas en el tiempo. No se estila, en el sistema colonial en que estamos inmersos, la mentalidad del estadista creador de futuro sino la del político local, mediocre, trepador y españolista, que aspira a las máximas rentas personales en el menor tiempo posible y con el mínimo esfuerzo. Piensan que la política de subvenciones es la correcta, pues estas se "reparten" cúal maná enriquecedor caído del cielo europeo sobre las cabezas de los isleños. Nos reafirmamos: pueblo subvencionado es equivalente a pueblo indigno dependiente de las limosnas del exterior. A cambio, esto supone soportar sin rechistar (si no, no hay perras) lo que ellos llaman "los lógicos inconvenientes de la pertenencia a la UE". Muy numerosos, por cierto, señores de la tripartita.

Tampoco debemos olvidar, como una nueva espada de Damocles, que los incentivos especiales fiscales canarios terminan en Diciembre de 2005 y, tal como están los ánimos restriccionistas en Bruselas, la prórroga está jodida, según se rumorea en los círculos económicos de Madrid.

La poca efectividad mostrada hasta ahora por la RIC actual (Reserva de Inversiones de Canarias) que expira dentro de poco, no hace más halagüeño el oscuro panorama económico que se vislumbra en nuestro país canario en un futuro próximo. Se constata la existencia de un frente financiero europeo auspiciado por el eje dominante franco-alemán enfocado hacia el Maghreb y que van a distraer importantes inversiones en detrimento del Archipiélago, incluso con la participación de capital canario. En este sentido, el prestigioso economista canario José Angel Rodriguez afirma que el superávit en el balance de los empresarios isleños en su conjunto asciende a los tres billones de las antiguas pesetas. Supone este dato una inmensa acumulación de los ingresos personales, a pesar de lo cual no invierten en las Islas asumiendo el tradicional riesgo del emprendedor privado. Se benefician de la RIC, que es la suma de las ayudas europeas más las del Estado español y si ésta se suprimiera, el citado economista augura una verdadera rebelión de los grandes empresarios para retomar el poder económico- y, por ende, el poder político asociado-. Se sugiere por otro lado, desde las instancias económicas del gobierno canario, una posible prórroga de la RIC que incluiría algunos "ajustes" para hacerla más efectiva. Y nos preguntamos inocentemente: ¿supondrán esos "ajustes" la institucionalización "de facto" de las inversiones fuera de Canarias con la bendición de los amos europeos? No lo sabemos, preguntamos. A la inversa, como dato significativo señalar que últimamente ha disminuído en un 84% la inversión directa extranjera en Canarias. Muy significativo.

Desde luego, lo que sí detectamos cada vez más es el hiperdesarrollismo consumista que terminará devorando a las Islas inexorablemente. Acabará con el turismo culto y de alto poder adquisitivo cuando, por ejemplo, éste no resista por más tiempo las infraestructuras viarias colapsadas por los millones de autómoviles a pesar del incremento de aquellas, la contaminación del monóxido de carbono, los rascacielos de hormigón visto y cristal o la visión apocalíptica del bello paisaje isleño asesinado por el cemento criminal. Huirán los turistas horrorizados a otros lugares menos "civilizados" y no "europeos".

Escapa lo dicho anteriormente a todo control racional y humanista por culpa de una clase político-empresarial vinculada directamente al status colonial. Es esta clase político-empresarial alumna aventajada del ultraliberalismo positivista actual (quién lo iba a decir hace 20 años), que ya tuvo sus antececedentes históricos en el siglo XIX en el pensamiento del francés A. Comte, fundador de la sociología como ciencia. El positivismo es la teoría de atenerse simplemente a lo positivo, eficiente o "eficaz" y está excesivamente vinculado a las comodidades y los goces materiales, sin ninguna componente espiritual, ética o moral. Admite únicamente el método experimental y práctico, rechazando los conceptos universales y fundamentales. Anteriormente, el utilitarismo inglés de J. Bentham expuso la necesidad de que la ciencia dejara de tener un papel social, iniciándose así la ruptura entre la ciencia y la sociedad, consolidada en el siglo XIX y contestada por pensadores tan diversos como Karl Marx, M. Bakunin, V. I. Lenin, y posteriormente por B. Russell, H. Marcuse y J. P. Sartre. Para que nuestros lectores se hagan una idea, las premisas ideológicas del positivismo pueden resumirse en las siguientes:

a) rechazo de toda causalidad, motivación o razón de ser de los hechos. Estos últimos son por sí solos la fuente de la elaboración de las leyes de un estado o colectividad.

b) sistematización y jerarquización de las ciencias a partir de la matemática (¿cuánto cuesta? ¿qué supone de gasto o ahorro? ¿ qué beneficio se obtiene?) .

c) limitación a los simples hechos y oposición a todo criterio moral, ideológico y no empírico.

d) reducción de la filosofía a la sociología.

El ultraliberalismo positivista actual importado desde EE.UU. y extendido como una epidemia a muchos países occidentales, se inspira en la célebre frase "laissez faire, laissez passer" (dejar hacer, dejar pasar). Ya en el siglo XX, su antecedente histórico estuvo representado por la corriente estructural-funcional norteamericana de T. Parsons y R. K. Merton, aparte de otras figuras mundiales como M. Weber y V. Pareto.

No obstante, dentro de los EE.UU tuvo detractores como el sociólogo crítico Ch. W. Mills. Este autor estima que el positivismo al obviar toda causalidad y suprimir las contradicciones, niega la historia, puesto que sin contradicción no hay conflicto; sin conflicto no hay cambio social, y sin éste no hay historia.

Llegados a este punto, se infiere por tanto que es absolutamente necesario el afloramiento de las contradicciones de cualquier sociedad o pueblo (coloniales, sociales, etcétera) para alcanzar el verdadero estado de bienestar popular, el auténtico progreso y la tan repetida calidad de vida con la que se llenan la boca los actuales políticos. Es preciso ir al fondo y a la causa de los hechos y no quedarnos en la superficie "positivista". Particulicemos esta teoría a la grave situación social, económica y cultural que atraviesa nuestro septenario país colonizado y lleguemos a claras conclusiones: existe un "bienestar" ficticio, presente (no previsto para el futuro), unas absolutas carencias culturales y una "calidad de vida" tan frágil como el cristal, que puede quebrarse en cualquier momento, sustentada en las "migajas a plazos", que van cayendo -hasta que dejen de hacerlo- desde la gran mesa de los oligarcas locales.

En otro orden de cosas, si nos fijamos por ejemplo en la situación actual del plátano, la cosa es para echarse a temblar. La aplicación de la "tarifa única" que gravará la entrada de banano en Europa a partir de Enero de 2006, supondrá la ruína total del sector platanero canario, al existir una propuesta de Bruselas por la cual se propone la cantidad de 230 euros por tonelada para abrir la negociación de la tarifa de dicho fruto. Los plataneros canarios exigen una cantidad de partida de 300 euros para frenar la entrada en Europa del banano latinoamericano, ya que una tarifa baja provocará una indundación de este producto en el mercado europeo y consecuentemente la caída de los precios que afectará igualmente a Canarias al no poder competir. Esto supondría el dejar de cultivar el producto agrícola nacional canario de toda la vida, con las repercusiones medioambientales asociadas. De todas formas, pensamos que esto es lo que se está buscando en el fondo por el Gobierno canario cómplice y la élite empresarial platanera (que es plenamente consciente de la dificultad de la negociación), ya que no es normal pedir 300 euros cuando ya Ecuador, el principal exportador americano, protesta ante la propuesta de la UE de 230 euros por considerarla muy alta. A favor de la tarifa baja -y contra más mejor- están la poderosa Alemania, Suecia y Polonia, que defienden un arancel bajo para consumir bananas baratas, en contra por tanto de las peticiones canarias. Al final, como siempre se producirá un perjuicio para el fruto canario, que se resolverá con ayudas compensatorias a los empresarios plataneros, que serán tanto mayores cuanto más suban el listón de la tarifa única (300) y también, lo peor, con un paulatino abandono del cultivo. Entre todos la mataron y ella sola se murió.

Si Canarias fuese un Estado independiente, con un tratado preferencial con Europa como tercer país (similar al grupo mediterráneo norteafricano en el que entran Marruecos, Argelia y Tunisia) existirían acuerdos excepcionales que harían un "huequito" a nuestra producción y que incluso nos beneficiarían más (por la cercanía geográfica) que al Grupo ACP (Africa, Caribe, Pacífico), al margen de los plataneros europeos (Francia, Portugal) cuyo destino es la compensación económica y el abandono de los cultivos.

En lo que respecta al Proyecto POSEICAN relativo a la industria, la cuestión no es menos grave. El nuevo POSEICAN está bloqueado por el Comisario portugués de Justicia e Interior. Esta figura normativa o proyecto, que se negoció en 1991 por la especial integración de Canarias en la UE a causa de la lejanía e insularidad, acompañó a otras figuras como el REA (Régimen Específico de Abastecimiento), destinado a bajar los precios de determinados artículos básicos introducidos en el Archipiélago procedentes de Europa y finalmente no respetado por los importadores canarios, con el consiguiente perjuicio a nuestro pueblo.

En resumen, todavía creen los políticos canarios en los pajaritos preñados de la lejanía, la insularidad, las eternas subvenciones, la "comprensión" por parte de Europa y la "consideración" de territorios diferenciados a las actuales colonias de España, Francia y Portugal (que ellos llaman eufemísticamente RUP o regiones ultraperiféricas). Su ingenuidad y su megalomanía insular, olvidando el tamaño real del Archipiélago y nuestra situación geográfica, les lleva a encerrarse en una complaciente burbuja que estallará sólo con el leve soplo de un gigante de 25 miembros. Por todo lo expuesto, mejor cabeza de ratón que cola de león. Y aprovechamos la ocasión para invitar a todos los canarios a expresar un rotundo NO en el próximo refrendo de Febrero de 2005 a la llamada Constitución Europea