EFEMÉRIDES
DE LA NACIÓN CANARIA
PERIODO COLONIAL 1441-1450
Guayre Adarguma *
1451. Luís Alfonso Cayado y Angriote Estevanes, portugueses que venían a
Canarias con el escribano real de Castilla Juan Iñiguez de Atave (enviado por
Juan II con poderes para varios asuntos) atacaron a las naos con las mismas
armas que Iñiguez llevaba y las depredaron, secundando un mandato de AlfonsoV
de Portugal (Hist., I, 18; BAE, XCV, 70a-b).
1451.
Fernán Valermón, Pedro Álvares (criado de Rui Galván), Vicente Días y otros
vecinos de Lagos, Rui Gonzales (hijo de Juan Gonzales) y otros vecinos de
Madeira y de Lisboa, por mandato del infante don Enrique el Navegante, van con
cinco carabelas a Titoreygatra (Lanzarote) para apoderarse de ella. No lo
consiguen, pero hacen depredaciones en otras islas y llevan presos a algunos
colonos castellanos, en Erbania (Fuerteventura) a Juan Iñiguez (Hist.,
I, 18; BAE, XCV, 70b).
1451.
Con motivo de la boda de su hermana Leonor con el emperador Federico III, el rey
portugués Alfonso incluyó entre los festejos la presencia de
indígenas canarios: «Después vinieron unos hombre salvajes, que viven
en algún rincón del mundo, en unas islas lejanas del mar, pero bajo señorío
del señor rey de Portugal, diciendo haber sido enviados por sus jefes a estas
bodas, e hicieron a su manera unos bailes muy particulares y dignos de admiración.
Que aquella primera aparición en una Corte europea del «buen salvaje»
roussoniano haya correspondido a indígenas canarios nada tiene de extraño,
pero Portugal estaba más interesado en Guinea, y en 1454 renunció a su
presencia en Titoreygatra (Lanzarote) y a su respaldo a los gomeros, mientras
que Castilla, cuyos negociadores habían sido el propio duque de Medina Sidonia
y el licenciado Juan Alfonso de Burgos, aceptaban el monopolio lusitano en la
navegación hacia Guinea. Alfonso V se apresuró a obtener una bula pontificia
que lo asegurase: es la «Romanus Pontifex», de 8 de enero de 1455, donde se
reconocía el derecho exclusivo de Portugal para navegar y conquistar al S. del
cabo Bojador.
1452.
Inés Peraza, una vez fallecidos su padre y su hermano. Casó con Diego García
de Herrera, hijo del mariscal Pedro García de Herrera y regidor del Cabildo
sevillano en 1453. Con Herrera entra en juego un nuevo linaje en la colonia,
esta vez de origen cortesano, lo que supone nuevos respaldos indirectos del
poder regio, y la posibilidad de reactivar la vida de la ocupación de las islas
canarias denominadas de señorío, aunque el matrimonio se ocupó tanto de sus
intereses andaluces como de los isleños, según era tradicional.
1452.
Asumieron el señorío de las Canarias los invasores colonizadores, Inés Peraza
y su consorte Diego García de Herrera, se convirtieron en campeones sin rival
de las cabalgadas de saqueo de España en Berbería de Poniente. Herrera, el
esclavista sevillano, dirigió y alentó un sinfín de expediciones o cabalgadas
al continente, de las que siempre
regresó victorioso y enriquecido. No puede sorprendernos que sus constantes
relaciones con África le hiciesen abrigar el propósito de erigir en la costa
un establecimiento fijo, una torre-factoría, que le permitiese el cómodo
acceso a la ruta del oro de las caravanas, al par que la iniciación de
estrechos contactos con las tribus, con vistas a su futura dominación política.
(Rumeu de Armas)
1452.
El rey Juan II de Castilla, por Real Cédula, de Toledo, a 25 de mayo de 1552,
al rey Alfonso V de Portugal, que le envía por Diego González, de Ciudad Real,
oidor de
1452.
El rey Alfonso V de Portugal responde a Juan II de Castilla
“que no puede hacer nada hasta que no oiga al infante; con lo; cual
intenta hacer de juez árbitro entre el infante y Juan II, lo cual éste no
acepta, pues su función en este caso no es juzgar sino intervenir (Ibid"
72a-b). 1452. Los
colonos Inés Peraza y su consorte Diego García de Herrera, heredaron y
asumieron el señorío de las Canarias, se convirtieron en campeones sin rival
de las cabalgadas a la saca de esclavos
en Berbería de Poniente. Herrera, el esclavista
sevillano, dirigió y alentó un sinfín de expediciones o cabalgadas al
continente, de las que siempre regresó victorioso y enriquecido con tan
vil comercio. No puede sorprendernos que sus constantes relaciones con África
le hiciesen abrigar el propósito de erigir en la costa un establecimiento fijo,
una torre-factoría, que le permitiese el cómodo acceso a la ruta del oro de
las caravanas, al par que la iniciación de estrechos contactos con las tribus,
con vistas a su futura dominación política. No olvidemos que a gran parte de
lo que fue la colonia del Sáhara Español se la denominaba Río de Oro, un topónimo
de lo más explícito. El lugar elegido para el primer asentamiento en aquellas
costas sería el Río de
1453.
El infante don Enrique el Navegante, muerto Fernán Peraza en 1452, pide a Diego
García de Berrera (Herrera) que le venda las Islas Canarias; pero no lo
consigue (Hist., I, 18; BAE, XCV, 73a).
1453.
El infante don Enrique, mediante su confesor Fray Alfonso Velho, O.P., suplica a
Juan II de Castilla que le sea reconocido el señorío sobre Lanzarote, que le
fue aforado por Maciot. No lo consigue (Ibid., I, 18; BAE, XCV, 73a).
1453.
El capitán Palencio, portugués, ataca junto a Cádiz, a unas carabelas
castellanas de mercaderes de Sevilla y Cádiz que volvían de Guinea, «que es
de nuestra conquista» (dice la carta de Juan II), y secuestra una de ellas a
Portugal donde hace presos a los castellanos y, por mandato de Alfonso V, le
cortaron las manos a un genovés que iba en ella (Hist., 1, 18; BAE, XCV
73b) 9.
1454
de Septiembre 28. La
corona de las españas otorga a los colonos Diego de Herrera y doña Inés Peraza el señorío
de Titoreygatra (Lanzarote), en su
política de pleno dominio del Archipiélago como base permanente desde donde
penetrar al continente para saquearlo, extrayendo oro, esclavos y especias. Los
habitantes de la isla tanto los colonos europeos como sus naturales estaban
molestos con la tiranía del esclavista Diego de Herrera y comenzó un motín.
Los amotinados hicieron prisionera la tripulación de una carabela portuguesa
dedicada a la trata de esclavos, la cual una vez liberada por Herrera fue vital
en la sofocación de la revuelta.
1455.
1455.
El rey Alfonso V de Portugal pide al nuevo rey Enrique IV de Castilla para
Martinho Gonzalves de Taide, conde Tauguía (Atauguía) y Pedro de Meneses,
conde de Vila Real, el derecho de conquista de Tamarant (Gran Canaria), chinet
(Tenerife) y Benahuare (
1455. El rey Enrique IV de Castilla concede, al parecer, a los condes
nombrados el derecho pedido; pero no llega a formalizarse por oposición de las
Cortes de Castilla, de mayo de 1455, sancionada el 4 de junio.
1456.
1459.
Roberto es impuesto obispo de Rubicón por el Papa Pío II, por muerte de don
Juan Cid; pero no llega a entrar en su obispado.
1460
1460
1460.
1460.
Fue nombrado obispo de la secta católica en la incipiente Cede de Rubicón en
la isla Titoreygatra (Lanzarote) Diego
López de Illescas, cuya acción misionera al tiempo que depredadora está
documentada en Tamaránt (Gran Canaria) en el, lugar de Telde y, con menos
seguridad, en Chinet (Tenerife) en el eremitario y Casa de contratación de
Igueste (Candelaria), con apoyo de Fr. Alfonso de Bolaños, fraile de
Estos
bandos o reinos, llamados de paces, disfrutarían también de plena libertad,
bajo pena de excomunión para los que atentasen contra la misma) (A. Rumeu de
Armas).
Disposiciones
que como todas las emanadas de la sede católica o de la monarquía castellana
se convertían en papel mojado en manos de los depredadores esclavistas tanto
eclesiásticos como laicos.
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Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen*