Aspectos etnohistóricos y lingüísticos
de la evangelización de Tenerife
Francisco
P. De Luka
Introducción
La referencia concreta relativa a la acción misional sobre el
Archipiélago Canario, fundamentalmente a lo largo de los siglos XIV y XV, ha
sido desde siempre para la mayoría de nuestro pueblo la gran ausente de la
historia de nuestras Islas en la época anterior a la conquista militar española.
Salvo la valiosa labor investigadora de Rumeu de Armas, conocida
fundamentalmente en círculos académicos, han sido más bien escasos los datos
aportados a nivel general.
El
territorio insular, situado en el noroeste del continente africano, constituyó
desde siempre un centro neurálgico de la máxima importancia estratégica por
la servidumbre de paso de las rutas transcontinentales. En unas épocas, las
correspondientes a las referidas centurias XIV y XV, en las que el expansionismo
político y territorial de los países ribereños mediterráneos, principalmente
los reinos de Castilla y Portugal, marcaba la pauta internacional, no era
infrecuente el tráfico esclavista y una cada vez más asidua presencia de los
misioneros católicos auspiciada por los diversos Papados.
La promulgación de bulas pontificias encaminadas a la evangelización de
los infieles sentaban ya las bases de las futuras anexiones de los
territorios de ultramar para los referidos reinos cristianos. Existía,
evidentemente, una complicidad tácita entre los poderes políticos y religiosos
de la época, que en perfecta complementariedad actuaban para conseguir el
objetivo final: la conversión de los naturales y la más que probable futura
renta económica y política de los territorios conquistados y anexionados.
En
este trabajo estudiaremos las circunstancias específicas de la evangelización
relacionadas con la isla de Tenerife, como culminación de la iniciada ya en el
resto de territorios insulares. La mayor superficie de nuestra isla en relación
a las demás y por ende la de una población guanche muy numerosa, atrajo de
forma muy acusada la acción misional. Ésta última facilitó posteriormente, a
través de los guanches cristianizados del menceyato de Güimar, la entrada
cruenta y colonizadora de los europeos a finales del siglo XV, en este caso
vinculada aquella a
La
paulatina penetración misionera en Canarias en la segunda mitad del siglo XV,
ayudó, entre otros resultados, al sometimiento formal de la isla de Tamarant o
Canaria a Diego García de Herrera, en 1461 y al de los menceyes de Tenerife en
1464, con la construcción de la torre de Añazo, aunque esta última fuese más
tarde destruida por los isleños, con la consiguiente ruptura del pacto entre
los guanches de Anaga y los españoles. La zona de Añazo
(y no Añaza, como equivocadamente se denomina en la actualidad), recogida
esta voz en documentos muy próximos cronológicamente al final de la conquista
abarcaba, según A.Cioranescu (1977), una franja territorial costera que se
extendía entre el Barranco de Santos y el Barranco de Tahodio. La etimología
de dicha voz se asocia al compuesto bereber “a-n-y-azu”<>añazo,
por posterior proceso de palatización del fonema n-y<>ñ
, con el significado “el (lugar) que (es) de lo calvo”. El verbo“azu”
está vigente entre las poblaciones Ait Izdeg del Alto Atlas Central,
literalmente: “despellejar, despojar, devenir calvo”. Se emplea en sentido
metafórico por las poblaciones amazighias cuando se quiere describir una zona
desprovista de vegetación frondosa, es decir, pelada, como así efectivamente
se presentaba aquel desolado y árido paisaje costero de la actual Santa Cruz de
Tenerife.
Los
antecedentes de la evangelización:
La aparición de
El
hallazgo por parte de los guanches de una talla de la imagen de
El
fraile dominico Fray Alonso de Espinosa llevó a cabo unas minuciosas
indagaciones en torno a las costumbres de los guanches y a la aparición de
“El
año de mil y cuatrocientos de nuestra redención, ciento y cinco años antes
que
Observamos,
a través de la cita de Espinosa, que en dicho año de 1400 aún no se había
producido ninguna entrada misional en la isla. Si creemos al cronista en relación
al dato del año concreto que aporta, la conquista hubiese finalizado 105 años
después, es decir, en 1505. Este dato se contradice con la fecha oficial de la
finalización de aquella, fijada en 1496, que hubiera situado entonces la
aparición en 1391. Cabe pensar, como hipótesis de trabajo, que Espinosa se
refiriese al citar el año 1400, y por ende el de
Sin
embargo, dada la escasa consistencia de esta hipótesis, debemos seguir
abundando en los datos cronológicos para establecer con un mínimo de
fiabilidad la fecha más exacta posible de la aparición de
“
En este año, estando el rey en Madrid, oyó
nuevas como algunas gentes de Sevilla e de la costa de Vizcaya e de Guipúzcoa
armaron algunos navíos en Sevilla, e levaron caballos en ellos e pasaron a las
islas que son llamadas Canarias,…(...) e anduvieron en la mar fasta que las
bien sopieron. E dixeron que fallaran la isla de Lançarote, junta con otra isla
que dicen
Del
texto anterior se infiere que sólo pudieron rapiñar en Lanzarote, practicando
una razzia esclavista aprovechando el
escaso número de sus pacíficos habitantes que no opusieron gran resistencia.
Según Marín de Cubas (libro 1º, año 1694) no ocurrió lo mismo en la
isla de Canaria, cuyos naturales se defendieron con gran furia poniendo
en fuga a los cristianos desembarcados entre el barranco de Telde y Jinámar. En
relación a la isla de Tenerife, aparte de sus mayores dimensiones y de la
hostilidad que mostrarían los guanches, parece que no se atrevieron a
desembarcar debido a que el Teide estaba en erupción, según afirman algunos
autores (Mariana, Gomara, Zurita.., en A.Millares, I, 167). Los estudios geológicos
del vulcanismo en Canarias anterior a la conquista confirman plenamente los
datos históricos anteriores: en 1393 y 1394 hubo erupciones en Tenerife, según
los referidos navegantes vizcaínos. Anteriormente hubo una erupción en 1341,
según los escritos del navegante Recco; posteriormente en 1430 otra en Taoro,
según la tradición guanche y hacia finales del siglo XV, en 1492, una erupción
en el SE de Pico Viejo, en el Teide, referida por Cristóbal Colón en su viaje
hacia América (Hernández-Pacheco, A. y Valls, M.S., 1978).
Las
etimologías de las voces Tenerife <>ti-n-irfen =
“la o las (tierras) del tostamiento”, Chinet<>
Chinech<>Chineche <>ti-n-echched=
“la o las (tierras) del fatídico” (volcán Teide o Echeide, donde habitaba
el guayota <>wa-iut=
“este que pega o fustiga”), y guanche<>wa-n-echched=
“este del fatídico (volcán)”, o por extensión:”este, el (hijo) de la
tierra del volcán”, en algunas de las cuales se constata la equivalencia fonética
“t<>ch canaria”, por un
proceso de palatización y la conversión labio-velar “wa<>gua”
(F.P. De Luca, 2004), son esclarecedoras al respecto. La raíz “rf”
contenida en el verbo aref=
“tostar”, vigente en las poblaciones del Alto Atlas, así como el verbo
tuareg del Ahaggar (Sahara Central) iut =
“pegar” y el adjetivo echched
=”malo, fatídico”, igualmente presente en dicha zona, dan una idea
aproximada de las áreas de procedencia continental de una parte de las primeros
pobladores de Tenerife.
Consecuentemente,
el análisis lingüístico anterior prueba la conocida denominación de Tenerife
como “isla del infierno”, por el lógico temor que producían las periódicas
erupciones-las conocidas-en propios y extraños, no descartándose otras
anteriores al siglo XIV no conocidas por los geólogos. En la tradición oral,
hasta no hace mucho, los más viejos del sur de la isla decían “este se fue
al Chineche” cuando alguien que moría
no se había portado bien en vida (B.Alfonso I, 1991), en clara alusión al
infierno.
En
la cita del texto más arriba aludido se observa que circunvalaron el resto de
las islas (Fuerteventura,
Un
dato determinante para fijar la fecha de la aparición de
“
Más de treinta o cuarenta años estuvo la
santa reliquia en poder de infieles y en casa del rey de Güimar, o cerca, en
una cuevecita sobre un altar, que della no tuvieron otro conocimiento más de
creer que era alguna cosa sobrenatural; y desto estaban certificados, porque oían
muchas músicas angelicales, sentían suavísimos olores, y vían muchas
luminarias de noche. Todo lo cual les confirmaba en su opinión, y así de común
sentimiento le ofrecieron, cada cual según su devoción o posibilidad, las más
hermosas cabras de sus rebaños, que llegaron a seiscientas. Y el rey le señaló
término particular, que llaman Igueste, donde se apacentase este ganado; con
pena de muerte que ninguno llegase a él.
Esto
es lo que de aquellos oscuros tiempos pude alcanzar y sacar a luz. Y así estos
treinta o cuarenta años se pasaron en silencio, hasta que el año de 1420,
después que las islas de Lanzarote y Fuerteventura se pusieron debajo del yugo
del evangelio y vinieron en poder de españoles, por haberlas comprado a los
franceses que las ganaron y poblaron, salían los moradores de ellas en navíos
a saltear y llevar presos y cautivos los que desta isla podían haber; y uno de
los primeros (si él no lo fue) fue un muchacho que a la boca de un barranco
hallaron pescando y, llevándolo consigo, lo industriaron en la fe y lo
bautizaron, llamándolo Antón. Y como aquel, a quien Dios tenía escogido para
lengua desta gente y para que descubriese el tesoro que en esta isla estaba
encubierto, en breve tiempo aprovechó mucho de la fe y ganó la voluntad de su
amo, para que dándole libertad, le dejase volver a su tierra, para convertir a
sus parientes, o como algunos dicen, lo traían para adalid y que echándolo en
tierra en esta isla, se quedó en ella escondido y alzado” (Ed.1980:
60-61)
El
detenido examen del texto anterior nos lleva a la conclusión de que la imagen
se podría haber depositado en Chimisay entre 1380 y 1390, límites extremos de
un intervalo cronológico si nos atenemos estrictamente al texto de Espinosa, año
arriba o año abajo a causa de la ambigüedad del propio texto:
“Y
así estos treinta o cuarenta años se pasaron en silencio, hasta que el año de
1420, después de que las islas…” . La referencia concreta (sin dejar
lugar a la duda) al año de 1420 en que fue capturado el guanche Antón, después
de pasados 30 o 40 años “en silencio” en la cueva de Chinguaro, implica el
año 1390 como resultado de la resta 1420-30= 1390 o el año 1380 como resultado
de la resta 1420-40= 1380.
Si
tenemos en cuenta que durante el siglo XIV, al menos hasta la aparición de
La
documentación de la época que manejan los historiadores apuntan en este
sentido. A. Rumeu de Armas (Ed. 2006: 33) señala la presencia de primitivos
establecimientos cristianos en Gran Canaria impulsados por el Papa Clemente VI a
partir de la segunda mitad del siglo XIV protagonizados por mallorquines y
catalanes. La primera de estas empresas partió, en 1351, del ansia
evangelizadora de algunos apóstoles de la isla de Mallorca, que organizaron
cofradías de seglares a fin de recoger fondos con que sufragar los gastos del
viaje. Contaron con el apoyo económico de dos ricos mercaderes de aquella isla
española (Juan Doria y Jaime Segarra), los cuales obtuvieron gracias
espirituales de Clemente VI. El propósito- al menos teóricamente-era la
evangelización de los isleños, proscribiendo la violencia esclavista sobre los
“infieles”. Se infiere ya de este dato la existencia de razzias
anteriores con la única misión de capturar esclavos a lo largo de la primera
mitad del siglo XIV. Curiosamente, en esta primera expedición los misioneros
contaron con la colaboración de doce isleños neófitos capturados en pasadas
incursiones (hacia 1342), procedentes probablemente de la isla de Gran Canaria,
vecinos de Mallorca, cristianizados y hablando la lengua catalana, que tras
nueve años de estancia allá se mostraron dispuestos a colaborar con los
mallorquines en la evangelización de la isla (A. Millares, I: 170). Fue
posiblemente a partir de 1351 cuando los cristianos erigieron, a través de pacíficos
pactos con los canarios, dos humildes ermitas: una en los arenales de
La
bula Caelestis rex regum promulgada en
1351 fue el punto de arranque para establecer una diócesis misional en Telde,
ubicada en una cueva. Cuatro fueron- según A. Rumeu -los obispos de Telde:
Bernardo (1351), Bartolomé (1361), Bonanato Tarín (1369) y Jaime Olzina
(1392), potenciada aquella diócesis, entre otros, por los pontífices Inocencio
VI y Urbano V.
En
1391 se produce la muerte a manos de los canarios de varios frailes que fueron
precipitados por la sima de Jinámar, así como la destrucción de las ermitas
erigidas años atrás, hartos los isleños de soportar (aún con la presencia de
los misioneros, a los cuales acusaban de secreta complicidad) las continuas
incursiones esclavistas de los europeos.
Estos
misioneros procedían de una entrada en la isla documentada por Rubio y Lluch
(en Millares I, 171) fechada el 20 de Febrero de 1386 y que formaba parte de una
expedición “evangelizadora” auspiciada por Urbano VI y llevada a cabo por
frailes eremitas procedentes de Cataluña. A esta penetración es a la que se
refiere años más tarde “Le Canarien” cuando habla de “fraires
crestiens” muertos por los canarios en 1391, señalando además que su
testamento fue hallado por Gadifer de
Visto
todo lo anterior es bastante probable que fueran estos misioneros los que se
desplazaran a las vecinas costas de Tenerife, no sabemos si en navíos dedicados
al comercio de esclavos o por su propia cuenta, a depositar en Chimisay
Desde
la ermita situada en la costa de
En
relación a la procedencia catalana de los cristianos que depositaron
Particularmente
significativa es la relación, que más adelante señalamos, en las
circunstancias concretas de la aparición entre la mallorquina virgen negra
Nuestra Señora de Lluch y
Las
primeras noticias sobre una capilla en Lluch se remontan al año 1268 y ya en
1273 hay noticias de masiva afluencia de peregrinos al lugar para venerar
“…y
así lo hizo el rey de Güimar diciendo que una mujer extranjera había parecido
en su reino a la orilla del mar, que resplandecía más que el sol..”(Ed.1980:59).
“
..y en casa del rey de Güimar, o cerca, en una cuevecita sobre un altar,(…) y
desto estaban ya certificados, porque oían muchas músicas angelicales, sentían
suavísimos olores, y vían muchas luminarias de noche” (ibídem:
61).
“
Eran las procesiones que los ángeles hacían(..) con mucha solemnidad, gran
armonía y música de voces suavísimas” (ibídem:
65).
Siguiendo
con la leyenda de Lluch se dice que
el pastor se fue a ver a un monje eremita que a su vez avisó a las autoridades,
las cuales nada más enterarse del suceso marcharon hasta el lugar del hallazgo
tomando a la imagen como patrona y levantando una capilla en el mismo punto
donde apareció.
Las
primeras menciones de esta leyenda aparecen en el siglo XV, doscientos años
después de su aparición, y el mismo autor anterior señala la similitud
existente entre las instituciones de los monasterios de Montserrat y Lluch, lo
que evidencia la fuerte relación entre catalanes y mallorquines, presentes en
Canarias en la segunda mitad del siglo XIV. No deja de ser curiosa la repetición
de los mismos elementos religiosos entre los dos lugares a la hora de acometer
la evangelización, dándose la circunstancia casual, y también curiosa, que el
relato de Espinosa de 1590 se realizó doscientos años después de la aparición
de
Desde
el punto de vista etnográfico las “músicas angelicales” pudieron formar
parte de los cantos de las maguadas o sacerdotisas guanches en honor de
Otro
ejemplo de virgen negra en relación con la conquista de nuevas tierras, ya
fuera de nuestro entorno geográfico, lo constituye la introducción por parte
de los españoles de
La
evangelización de Tenerife a lo largo del siglo XV. Estudio lingüístico de
algunas frases y oraciones guanches.
A.
Rumeu de Armas (Ed. 2006:34) señala que hacia 1423 estaba cristianizada la
mayor parte de la población isleña de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro, al
mismo tiempo que se había iniciado la predicación del Evangelio en
Sin
embargo, la acción misional en el Archipiélago se vió entorpecida por las
frecuentes incursiones esclavistas, muy intensificadas entre 1393 y 1402 y
proseguidas con relativa asiduidad durante las tres primeras décadas del siglo
XV. La pugna entre los intereses mercantilistas y los “puramente
evangelizadores” se saldó tímidamente a través de la bula papal “Regiminis
gregis” promulgada en 1434 (ibídem:
36) “denunciando” los excesos cometidos por los piratas cristianos contra
los naturales canarios con el objeto de reducirlos a la esclavitud. Así, desde
1434 y como “gran avance”, no se pudo practicar este inhumano comercio sino
en las islas alejadas del escenario misional, en un ejercicio de incoherencia en
el que primaban simples razones de estrategia colonizadora.
A
mediados del s.XV los misioneros ya habían penetrado en Canaria,
El
núcleo misional de Tenerife estaba radicado en Candelaria, en el menceyato de Güimar,
en un área de especial influencia que abarcaba un triángulo con tres vértices
situados en Chimisay, Chinguaro y Achbinicó (Cueva de San Blas). Sin embargo,
es probable que la evangelización se extendiera por el Valle de Güimar, en los
asentamientos guanches del actual barrio de San Juan, Chogo y Chacaica.
Teniendo
en cuenta que A.Rumeu (Ed. 2006:16) señala un intervalo cronológico de 150 años
de culto oficial a
Del
dato apuntado más arriba inferimos que Antón Guanche, personaje determinante
en la cristianización de la isla, capturado en 1420 y llevado a Lanzarote para
ser bautizado e iniciado en la fe católica (además de aprender castellano),
regresara a Tenerife posiblemente entre 1430 y 1440 después de un lapso de
tiempo que no podemos precisar. El fraile dominico nos dice que estuvo un tiempo
oculto (Ed.1980:61:62) y al final visitó al mencey en la cueva de Chinguaro en
donde se encontraba
-
ACHMAYEX, GUAYAXERAX, ACHORON,
ACHAMAN
Esta
unidad lingüística es a nuestro juicio perfectamente asimilable a la lengua
bereber o tamazight hablada actualmente en el norte de África, a través de la
siguiente restitución analítica que recoge la fonología de algunos elementos
en caracteres latinos, por la no inclusión en este trabajo de todos los signos
alfabetiformes o fonéticos propios de aquella lengua que complicaría en exceso
el texto:
-
aš may-gh
wa-y-xir-agh a ghur-un
aš aman
Justificación
etimológica de los elementos de la unidad lingüística:
-
aš (pronunc: ash)
= tiene el valor del elemento de pertenencia “el de”, en dialecto tuareg
del Ahaggar <> ag<>ak,
por equivalencia fonética “g<>k<>sh.;
-may-gh = “nuestra madre”, en donde la raíz (M) ma =madre”, se acompaña del sufijo posesivo panamazigh de 1ª
persona del plural gh =”nuestra”
(pronunciar: mayegh). -wa =
demostrativo masc. sing. panamazigh “este”; -xir= verbo con el sentido de “sostener, ayudar” en el dialecto
del Aurés argelino (pronunciar: jir); -agh=
verbo reflexivo “alumbrarse”, vigente en el Alto Atlas; -a
= “el que o lo que”, partícula que precede al verbo, en el dialecto
tuareg del Ahaggar; -ghur-un = del
verbo ghur con el sentido de
“tener”(Alto Atlas, de raíz kabilia), (sonido “gh”=
“r” francesa de Paris), gh<>k<>ch”, seguido del sufijo un, segunda persona plural; -aš
aman =” el del agua” (el cielo), aman
=”agua”, elemento panamazigh.
Traducción
literal:
-
“el
de nuestra madre, este que sostiene y
se alumbra, que ustedes tienen, el del agua (el cielo)
“
Creemos
que la alusión de Antón Guanche se dirigía al Sol (Dios) como el hijo de
“
…para que por su medio e intersección
vengáis al verdadero conocimiento de Dios, que es el Guayaxerax que confesáis…”
(Ed.1980: 62).
Paralelamente
al establecimiento a mediados del siglo XV del núcleo misional de Telde (que
volvió a ser el más importante de Canaria) con la erección de un eremitorio
hacia 1462, destruido años más tarde por los canarios, se inició en Tenerife
la primera entrada cristiana
estable. El eremitorio de nuestra isla estaba bajo la jurisdicción de
Parece
evidente la estrecha colaboración del retornado Antón Guanche con los
misioneros a la hora de enseñarles la lengua vernácula con fines
evangelizadores. Por su parte, el ansia cristianizadora de Fray Alfonso de Bolaños
lo llevó incluso a iniciar por sus propios medios la catequización de las
tribus vecinas de nuestro continente, azenegues y guineos (ibídem:
41). En relación a los azenegues podrían
tratarse de los zenaga o azanegh, pobladores en el siglo XV de las costas africanas situadas
frente a Canarias, en una franja costera que abarcaba desde Cabo Noun
(Sidi-Ifni) hasta el Cabo Boujdour o Bojador. Esta zona, denominada Berbería,
sufrió a principios del siglo XVI las incursiones salteadoras cristianas desde
nuestro Archipiélago, incluida la fundación de establecimientos fortificados
como Santa Cruz de
Una
de las hipótesis que manejamos relativa a la procedencia de los primeros
pobladores de Canarias está asociada a estas tribus continentales, al igual que
constatamos elementos lingüísticos similares. Entre los zenaga
seminómadas del norte de Mauritania, emigrados allí desde el sur de Marruecos
y Sahara en los primeros años de
En
relación al análisis lingüístico del texto que presentamos a continuación
es preciso señalar previamente la existencia de unos datos históricos
relacionados con los conventos cristianos
de
A TI-S ITA
TTAFEN ATUMAN
CHA GUAXERAX
ITATTAFEN ATGUAYCHAFANATAMAN
GUA
ACHAMAN
ABISEM EN
YAKOSH
ATA MA-YUSH
GUA YUSH
UR USH
ACHMAYEX GUAYAXERAX
Restitución
analítica:
-
ah
ti-s i ta,
ttafen a tudža aman ta
(n)
wa-xir-agh
-
i ta ttafen at wa i ttaf n aš-aman
wa
-
aš-aman a-wi-isem
n Yakuš
-
a ta ma-yuš, wa yuš
ur uš
-
aš maygh wa-y-axir-agh
Justificación
etimológica de los nuevos elementos de esta unidad lingüística:
-
ti-s = “su padre”, en el que la
voz “ti” equivale a “padre” en
dialecto tuareg del Ahaggar, acompañado del sufijo posesivo “s”
de la 3º persona del singular; - i ta =
“por esta”, en donde la partícula “i”
representa la preposición panamazigh “para, por” y “ta”
indica el demostrativo femenino singular “esta”; -ttafen, 3ª persona plural del verbo “ttaf” en el dialecto tachelhit del Sous y Anti-Atlas= “tener,
poseer”; -tudža, 3ª persona fem.
singular del verbo “adž “=
“estar en el origen de, ser la causa de”, vigente en el Alto Atlas, de raíz
kabilia (pronunciar: tudŷa); -
i ttaf = “para sobrepasar, por encima de”, derivado de la raíz verbal
“af “= “sobrepasar, valer más”,
en el Alto Atlas, de raíz kabilia; -
wi-isem, en donde “isem”
equivale al panamazigh “nombre”, antecedido por el pronombre demostrativo
sing. masculino “wi” = “el”; - Yakuš, denominación
de Dios, literalmente “el que a todos da, o “el que da a todos”, en donde
se observa la partícula invariable “ak
= “todo, todos” y el verbo “eš/ uš”
= “dar, ofrecer”, vigente en el Alto Atlas (pronunciar: esh/ush) - ur,
partícula negativa panamazigh =”no, ni”; -n,
preposición de pertenencia =”de”.-
Traducción literal:
-
oh, su padre (de ellos), por
esta (oración) ellos tienen la que causa el
agua, esta
-
por esta (oración)
ellos tienen el engrandecido este
para sobrepasar (por encima
-
el del agua (el cielo) que (es) el del nombre del
que da a todos (Dios)
-
que (la cual) esta
la madre del que da, este que da y no da (Dios)
-
el (hijo) de nuestra madre, este que
sostiene y se alumbra.-
De
la frase anterior se infiere el concepto católico de la madre de Dios (
El
Sol es el que está “por encima”
del cielo (“el del agua”) que aporta la necesaria lluvia y que representa
asimismo un valor sagrado y sobrenatural asociado a
Podríamos
concluir que los tres elementos, el Sol-Dios,
Referencias
bibliográficas:
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