RAÍCES DE BEJEKE

CIUDADANOS CON OPINIÓN

Félix M. Arencibia

El otoño hace una pausa, con unos días luminosos, antes de extinguirse en el oleaje invernal. Mientras, Oramas medita sobre los problemas medioambientales que soportan nuestras islas. Ahora está de actualidad el tema del istmo y el del frente marítimo de la capital grancanaria. A ciertos políticos no les agradan las movilizaciones que llevan a cabo un grupo de ciudadano. Cree Oramas que cometen un error al no propiciar el debate ciudadano. Eso enriquecería sus puntos de vista a la hora de tomar las decisiones, serían más acertadas y beneficiosas para la mayoría. La democracia no termina cuando se deposita el voto, no se trata de un cheque en blanco. Nuestros mandatarios están rodeados a veces, por personajes cercanos a los intereses económicos y ello les condiciona.

No se trata de estar instalados en el no, como comentaba algún político. Si en algo estamos instalados los canarios muchas veces, es en la apatía, la indiferencia y la impotencia ante las decisiones de algunos políticos. Cree Oramas, que nuestros gobernantes deben bajarse de vez en cuando de su poltrona y escuchar a todos los ciudadanos que quieran opinar, sea uno o mil. Muchos problemas tenemos y hemos tenido en nuestro Archipiélago Canario relacionados con el medioambiente. Ya son casi míticas circunstancias en que los canarios han dejado la apatía y han dicho basta. Ahí está el claro ejemplo de Venegueras, en que se opusieron a que se destrozara ese paraje tan importante.

En Tenerife, con el tema de Vilaflor, hubo una gran movilización y los gobernantes de turno tuvieron que volver a replantearse sus medidas. El proyectado Puerto de Granadilla está siendo contestado por los ciudadanos y no con argumentos baladíes. La Lanzadera del Hierro tuvo en su momento una fuerte oposición por parte de muchos canarios. Se ha intentado poner límite a la desmesura, por parte de los colectivos ciudadanos, en los temas del Cotillo y al proyecto de vaciado de la Montaña de Tindaya.

Los políticos tendrían la obligación de ser los guardianes de nuestra medio físico, pero se rodean a veces por defensores de los intereses especulativos. Insiste una vez más el viejo profesor que los gobernantes deben salirse de ese círculo y oír a otros habitantes. Incluso deberían estarles agradecidos, lo mismo que los empresarios, a la larga nos beneficiamos todos, pues se consigue mantener la calidad de vida y a no disuadir al turista que nos visita. "Llorando están nuestros mares, / llorando por tanto cemento / ya no contemplan la isla, / su cuerpo encendido de flores / como sus ojos la vieron". Estos versos del poeta dan fuerza a Oramas para seguir creyendo en un Archipiélago próspero y pacífico.