DESDE EL GUINIGUADA
SAHARA LIBRE
Félix M. Arencibia
Hoy el invierno hace una pausa azul que revitaliza a Bencomo Marrero. Muchas ideas revolotean en la cabeza el viejo profesor nunca retirado. El tema del Sahara es uno de ellos: han surgido nuevos problemas de supervivencia como consecuencia de las tormentas tropicales que antes azotaron nuestro Archipiélago Canario. La enfermedad de la otrora colonia española se ha hecho crónica. Son más de treinta años dependiendo de las ayudas externas con la promesa de que un referéndum de autodeterminación. Se ha postergado indefinidamente y ahí sigue el pueblo saharaui viviendo desterrado en medio del desierto. Cree que es un caso insólito en la historia de los pueblos.
Piensa Bencomo que no hay derecho a someter a un pueblo a semejante situación. Es increíble que la ONU no haya sido capaz de llevar a cabo sus resoluciones. Parece que los gobiernos marroquí e israelí tienen una bula especial para saltarse todos los acuerdos de dicho organismo. Tanto el gobierno estadounidense como los europeos han sido cómplices de esta diáspora. Mayor responsabilidad tiene el gobierno español que como antigua metrópoli lo único que ha hecho es entregar el territorio al gobierno aluita. Uno piensa que en el empantanamiento de este asunto tiene que haber algo oscuro, de otra manera no se explica el porqué a un país no se le permite autodeterminarse libremente.
Bencomo se pregunta qué intereses pueden haber por un aparente desierto inhóspito y estéril. Lógicamente tiene que existir algo más que beneficia a las grandes potencias más que al propio pueblo marroquí. Parece cada vez más claro que existen sustanciosas bolsas de petróleo, fosfatos y otras riquezas en su subsuelo. Los codiciosos del planeta están siempre alertas a sus posibles negocios y los defienden por encima de las voluntades de los pueblos. Esto no nos trae ni nos proporciona más que consecuencias catastróficas. Ahí están los casos de Oriente Medio, han generado guerras, muerte y miseria a esas regiones del planeta. Hasta ahora la República Árabe Saharaui Democrática ha adoptado una actitud activa pero pacífica. Con la postergación del problema se pretende que este pueblo se plegue a la voluntad de los mandamases de la codicia. Esto le puede llevar por el camino de la violencia, de hecho, en los territorios ocupados, los saharauis que se pensaba que no tenían raíces iniciaron una intifada.
El abandono de España del territorio saharaui en manos de la administración marroquí le hace pensar a Bencomo si no sería necesario que los canarios reclamáramos la autodeterminación antes que nos ocurra lo que a otras antiguas colonias que llamaban provincias españolas. Los saharauis lo que necesitan ya es su libre autodeterminación para acabar con la dependencia y el destierro. A los canarios nos interesa que exista ese país soberano, independiente de que consideremos al pueblo marroquí como amigo. Bencomo entretanto evoca los versos de nuestra poeta María Camino: "No quiero mis poesías presas / como flores de papel /quiero dárselas al viento".
A DESTACAR:
─ "Los saharauis lo que necesitan ya es su libre autodeterminación para acabar con la dependencia y el destierro".