"La desobediencia civil no era el problema, por
mucho que algunos creyesen que amenazaba la estabilidad social. El mayor
peligro, rebatí, estaba en la obediencia civil, en la sumisión de la conciencia
individual a la autoridad del gobierno. Era esta obediencia la que desembocaba
en los horrores que veíamos en los estados totalitarios mientras que en los
estados liberales llevaba a la aceptación pública de la guerra cuando el
llamado gobierno democrático así lo decidía"
Nadie es neutral en un tren en marcha. Howard Zinn
Escribimos al calor de las reflexiones personales pero
transferibles que surgieron, un mes atrás, en el encuentro Transformación
Social y Noviolencia celebrado en Donosti y
organizado por diversos organismos:
http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article3843
http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article6262
Allí, una de las mesas de
debate trató la cuestión de la criminalización de la desobediencia civil en el
macroproceso 18/98. Muchos ya conocen los detalles del proceso judicial.
Personas que conocemos muy bien, activas en la noviolencia
y con las que compartimos los mismos anhelos y proyectos, han sido condenadas a
penas de 9 y 10 años de cárcel (1) por promover la desobediencia civil. La
acusación, kafkiana y absurda, es el oximoron de "colaboración con banda armada".
"Sin saberlo tal vez" como llegó a sugerir el fiscal. Hasta ahí la
enloquecida y cruda realidad.
Entonces y ahora, han sido
muchas voces las que, desde el ámbito antimilitarista, jurídico y de defensa de
los derechos humanos de todo el Estado, se han posicionado abiertamente contra
una sentencia insólita e injusta en casi todos sus aspectos. Las valoraciones
de los abogados europeos son, en este sentido, elocuentes: "íbamos a un
juicio sin pruebas y nos encontramos con un juicio sin delitos" (2). Aun
así, hemos pensado en ir un poco más allá en la denuncia de la criminalización
de la desobediencia civil y aunar nuestros esfuerzos colectivos para amplificar
la denuncia. Creemos que esta sentencia marca un antes y un después para las
prácticas de desobediencia civil, una línea roja de trazo gordo y soez que hay
que reconstruir.
La humilde propuesta de base
que estamos marrullando es sencilla y ágil. Iniciar
en septiembre una campaña social de denuncia de la criminalización de la
desobediencia civil. Protagonizada, en principio, por las personas que fueron
juzgadas, condenadas o absueltas en los procesos judiciales contra la
insumisión, retomando su voz una vez más.
La idea es un texto sencillo
donde los protagonistas de una experiencia de desobediencia civil tan fértil y
socializada como la insumisión, hagan oír y valer su voz solidaria. Es decir,
desde el mismo corazón de la desobediencia civil denunciar su criminalización.
Creemos que aquí nace la fuerza y virtualidad de esta iniciativa. Que sea la
propia insumisión quien tome la palabra. Que seamos centenares y centenares de
ex insumisos (aunque el término ex no lo damos por bueno en ningún caso)
quienes alcemos la voz. Hasta donde podamos llegar, como siempre.
Con
un manifiesto, donde los (ex)insumisos denuncien una sentencia y un proceso
injusto, centrado en la criminalización de la desobediencia civil como práctica
no violenta de compromiso colectivo y transformación social.
Que
vaya acompañada de una autoinculpación que se remitirá a la administración
judicial (en estos momentos la sentencia está recurrida ante el Tribunal
Supremo).
Que,
finalmente, este posicionamiento colectivo se visualice social y mediáticamente. Por supuesto que la iniciativa no es
excluyente y "sólo para insumisos e insumisas". Todas las personas,
colectivos, redes y movimientos podrán adherirse al manifiesto. Pero creemos
que la voz de los que fueron perseguidos, juzgados y encarcelados tiene un
valor nada despreciable.
Por nuestra modesta parte,
el 1 de septiembre iniciaremos el Grupo Impulsor en Catalunya
(nacido de personas del movimiento antimilitarista y pacifista) con los útiles
mínimos necesarios de difusión (blog, correo, adhesiones y algún material) y un
calendario de trabajo entre septiembre y enero-febrero (coincidiendo tal vez
con el 15 de febrero, fecha histórica reciente de las movilizaciones mundiales
contra la guerra). Nos comprometemos también a elaborar, difundir y colaborar
con cuantos materiales sean necesarios. A partir de aquí, lanzamos esta
propuesta, para saber cómo les llega, qué música le pondríais y cómo la
mejoraríais. Agosto puede ser un mes para pensar y repensar la iniciativa.
Después la propuesta de trabajo es, como siempre, en red horizontal, donde cada
espacio y territorio haga suya la campaña y la dinamice. Creemos que además de
posible y factible, es urgentemente necesario dar una respuesta colectiva ante
lo injusto de una sentencia que pretende abortar, precisamente, opciones y
alternativas no-violentas de cambio social. Eso es lo que nos jugamos. Que no
es poco.
Un enorme abrazo insumiso y
desobediente,
Pepe Beunza,
Gabriela Serra, David Fernández, Adolfo Montoliu Barcelona, finales de julio de
2008
Ps. Os dejamos los correos
Pepe: pepebeunza@orange.es
David: itaka@mesvilaweb.cat
General: desobediencia.1898@gmail.com
Notas:
1. Condenados en la pieza
"Desobediencia Civil" referente a las actividades sociales de
2. Informe final y
conclusiones de