Asumir el tratamiento de la diabetes
ADT
El pasado 12 de
agosto, leímos en prensa unas conclusiones del estudio CDC
(Cardiovascular-Diabetes-Cáncer) de Canarias. De los datos objetivos que se recogen
en él, se ha hecho una interpretación, a nuestro entender, sesgada y frívola.
En el artículo anunciaban que se está tratando de "demostrar empíricamente
que los diabéticos canarios tienen la cultura de convivir con la diabetes sin
preocuparse por observar las recomendaciones del médico". Por otro lado,
también aparecía: "En Canarias, como en pocos sitios, se incumplen las
recomendaciones".
Quizás es que con unas
recomendaciones del médico no se aprende a vivir con diabetes. Quizás es que
muchos médicos en Canarias no tienen la formación y/o no encuentran el apoyo
necesario para ayudar al paciente con diabetes a que cambie esos estilos de
vida tan arraigados. En vez de limitarse a dar información o consejos, es más
eficaz escuchar al paciente, partir de su realidad y darle un apoyo profesional
cualificado encaminado no sólo a informar, sino a posibilitar los cambios de
comportamientos.
De esos mismos datos
del estudio, si fuéramos igual de simplistas, en vez de tratar de concluir que
"el paciente no se preocupa por seguir las recomendaciones",
podríamos concluir que en Canarias la mayoría de los profesionales que atienden
la diabetes se limitan a dar recomendaciones básicas al paciente. También
podríamos decir que esto explica el fracaso de muchas personas con diabetes a
la hora de poder adoptar los cambios del estilo de vida necesarios, ya que se
les dice lo grave que es la enfermedad y, en el mejor de los casos, qué hay que
hacer, pero no se les dan los recursos necesarios para poder hacerlo (formación
diabetológica personalizada, atención psicosocial?).
Nosotros proponemos
que, en vez de hacer un estudio sobre la cultura de la no preocupación del
paciente canario, se haga de la cualificación que tienen los profesionales que
están atendiendo la diabetes en Canarias, que deje ver qué proporción de
personas con diabetes acceden a una educación diabetológica
adecuada y a un equipo multidisciplinar que pueda atender las necesidades
reales. Necesidades que no consisten en recibir recomendaciones del médico.
Estamos totalmente de
acuerdo con la declaración del Dr. Cabrera donde señala que "el médico no
trata una enfermedad, trata a un paciente, que, aparte del tratamiento
farmacológico, debería seguir unas pautas de vida". Sin embargo, es
necesario ir más allá y decir que al hablar de paciente se le considere a este
como un sujeto activo, como una persona con determinadas características y
circunstancias, y no como un simple receptor de consejos.
Desde
Asociación para