EFEMÉRIDES DE LA NACIÓN CANARIA

UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS

CAPITULO IV (VII)

 

PERIODO COLONIAL, DÉCADA 1491-1500

 

 

Guayre Adarguma*

 

1494 Abril. Por los últimos días del mes, Alonso Fernández de Lugo, decide iniciar la invasión de la isla de Chinet (Tenerife), misión para la cual había sido contratado por los reyes católicos. Antes de iniciar la conquista formal de la isla, decide llevar a cabo uno de los actos de piratería a los que tanta afición tenía, para ello desplaza una escuadrilla de navíos piratas hacia la costa norte de la isla, y amainan velas a la vista remota de los dominios del gran Kebehi Benchomo.

 

 

Al anochecer ordena que la flota se aproxime a la costa y, amparándose en la oscuridad, desembarca hombres y caballos. Al amanecer inicia la razzia por los poblados y cuevas de la zona, cuyos habitantes, tomados por sorpresa, se vieron imposibilitados para la defensa. El botín obtenido por el pirata fue cuantioso; 140 mujeres y niños que fueron remitidos a la isla de La Gomera, y de allí a los mercados esclavistas de España. Además se apoderaron (según Marín de Cubas) de veinte mil cabezas de ganado (cabras, ovejas y cerdos) que fueron destinadas al consumo del ejército invasor, pero la operación no estuvo exenta de algunos riesgos, la carabela la Garrida, encalló en las rocas de la costa hundiéndose irremisiblemente.

 

1494 Abril 24. Medina del Campo (f. 518). Orden a las justicias del Reino, especialmente a las de Sevilla, Córdoba, y Jerez de la Frontera, para que guarden la carta de seguro dada a favor de Pedro de Santana, vecino de Gran canaria, que recela de Pedro de Grade, vecino de Jérez de la Frontera. Don Alvaro. Johannes. Andreas. Franciscus. Johannes licencia tus. Castillo. (E.Aznar; 1981)

 

1494 Abril 30. Medina del Campo (f. 69 y 70). Incitativa al Ido. de Villena, oidor de la Audiencia y juez de términos de Sevilla, para que entienda en el pleito que ante el Consejo tratan doña Beatriz de Bobadilla, viuda de Fernando Peraza, como tutora de sus hijos Guillén Peraza y doña Inés, y Sancho de Herrera, en nombre propio y en el de su madre doña Inés Peraza, quines reclaman la isla del Hierro y 500.000 maravedís que les debía Fernando Peraza, debiéndolo remitir, una vez concluido, para que el Rey dicte sentencia. Dicha comisión se hace a petición de doña Beatriz de Bobadilla, que alega serle muy gravoso litigar ante el Consejo, por habitar en las islas de Canaria, y afirma que el.beneficio alcanzará también a los demandantes, vecinos de Sevilla. El Rey y la Reina. Rodericus. (E.Aznar; 1981)

 

1494 Mayo.  Los valiosos documentos inéditos aportados ahora confirman plenamente el desembarco en Tenerife de las huestes invasoras  en mayo. Si Alonso de Lugo tenía como límite para aprovecharse de las franquicias sobre las vituallas el 15 de marzo de del  año 1494; si idéntica fecha se le señala como tope para el transporte del cuerpo expedicionario metropolitano en los navíos reales de lñigo de Artieta (plazo superado por la exoneración de la armada de Vizcaya y el apresurado flete de navíos); si la escuadra tenía que recalar en Tamaránt (Gran Canaria) para embarcar las tropas reclutadas in situ, súmense travesías con laboriosas escalas y el tiempo nos situará inexorable en la última decena de abril.

 

“Puestos a concretar la fecha exacta del desembarco, surgen las discrepancias entre los cronistas. Espinosa, el mejor informado entre todos, se limita a asegurar que Alonso de Lugo «llegó por mayo»; pese a la aparente inconcreción, la variedad de acontecimientos históricos que acumula en este mes obliga a sospechar que se refiere a las jornadas iniciales. Abreu Galindo se atreve a aventurar más detalles: el conquistador recaló «en Sannta Cruz a tres días de mayo; y púsole nombre por haber tomado puerto aquel día».

 

El poeta Viana adopta una postura singular; Alonso de Lugo parte de Gran Canaria un 30 de abril, arriba a Santa Cruz el «primero de mayo», le pone nombre al lugar el 3 y se dirige apresuradamente a La Laguna el día 4 del mismo mes. Por su parte, Núñez de la Peña y Viera y Clavijo se dejan influir por el cronista-poeta, cuyas precisiones cronológicas aceptan.

 

El parecer del criollo Viera se ha divulgado más, por el respaldo de tan ilustre nombre. Este autor da por sentado que la escuadra zarpó «de Canaria el 30 de abril», echando «las áncoras en el puerto de Añazo a las seis de la mañana del día siguiente. La festividad de la invención de la Cruz se celebró el 3 de mayo, en el campo del puerto de Añazo, con una simplicidad memorable. ..Desde este día se intituló Puerto de Santa Cruz aquella ribera... El 4 de mayo salió de sus alojamientos todo nuestro ejército y se avanzó hacia la vega de La Laguna »  De esta baraja de fechas, cabe considerar como probables las de 1 de mayo de 1494.” (A. Rumeu 1975:177)

 

1494 Mayo 2. El invasor esclavista,  Alonso Fernández de Lugo, al desembarcar por Añazu (Santa Cruz), hizo una torre para defensa de sus tropas mercenarias. Si bien los cronistas callan dónde se levantó, no por eso es difícil fijar su emplazamiento, ya que es conocido el paraje por donde entraron las fuerzas de Lugo; y siendo el objeto del torreón amparar a los mercenarios, hemos de sospechar que estaba junto al campamento, o sea en los alrededores de la plaza de San Telmo, pues allí acampó el ejército castellano. El torreón de Añazu persistió hasta que la población europea de Añazu (Santa Cruz) comenzó a formarse en la orilla izquierda del barranco de Araguigo (Santos,) después de la erección del templo de la secta católica de la Concepción.

 

1494 Mayo 3,?. En este día posiblemente el 3 de mayo Añazu n Chinet (Santa Cruz de Tenerife) recibió el nombre castellano al oficiar los invasores una misa de la secta católica en el mismo lugar donde se levantaba un madero en forma de cruz que acompañaba al mercenario y esclavista Alonso de Lugo en su invasión de conquista.

 

1494 Mayo s.d.. Encuentro en La Jardina (Gracia) entre el gran Kebehi Benchomo y el capitán de los mercenarios Alonso de Lugo. Las tropas españolas invasoras acamparon en las proximidades de Gracia, que fue así escenario del singular encuentro. El fraile de la secta católica Espinosa recoge con puntualidad las incidencias del mismo.

 

El monarca de Taoro compareció puntual a la cita convenida con un nutrido séquito de trescientos guanches vasallos. Llegados frente afrente, Alonso de Lugo y Benitomo entablaron diálogo, valiéndose como intérprete de Guillén Castellano, quien conocía el habla indígena por haber estado  antaño cautivo. Lo que el capitán gallego-andaluz demandó, con sibilinas palabras, el régulo taorino es fácil de adivinar. En primer lugar, la amistad con los reyes de Castilla y la sumisión política a este reino, circunstancia la segunda que invalidaba virtualmente la primera. En segundo término, la conversión al cristianismo. A cambio de un vejamen y una claudicación les prometía, como recompensa, que el «rey de España ”Los tomaría y recibiría debajo de su amparo y protección y les haría muchas mercedes».

 

La repuesta del altivo Kebehi Benchomo fue de un mesura y dignidad sorprendentes, digna del gran caudillo que era. En lo relativo a la prometida amistad puntualizó “Que ningún hombre que no fuese provocado de otro e irritado, la había de rehusar”

 

En punto a religión “Que ellos que cosa era cristiandad, ni entendían esta religión, que se verían en ello y se informarían, y así con más acuerdo darían repuesta”.

 

Especial énfasis puso el monarca guanche en réplica a  la tercera demanda, que le humillaba y hería. Rechazó de plano someterse al rey de España, no era de ese parecer porque nunca había reconocido sujeción a otro hombre, pues libre había nacido y así pensaba morir.

 

No habiendo posibilidad de avenencia, el caudillo guanche y el capitán de los invasores se separaron, dedicándose durante varias jornadas a adiestrar sus fuerzas el castellano y a movilizar sus hombres el guanche.

 

Misiva de los Reyes Católicos a Alonso de Lugo encareciéndole que acepte la colaboración económica de doña Beatriz del Bobadilla en la conquista de Tenerife.

 

1494 Mayo 8. Medina del Campo (f. 56). Incitativa al gobernador o juez de residencia de Gran Canaria, para que determine en la petición de Antón viejo, vecino de la Gomera , que reclama las tierras que le correspondieron por su participación en la conquista de Gran Canaria, donde vivió cuatro años después de ganada, que fueron entregadas por Pedro de Vera, gobernador a la sazón de dicha isla, a su allegado Trujillo, que no participó en la conquista. Don Alvaro, decanus Yspalensis. Andreas. Antonius. Franciscus. Filipus. Diego. Mármol. (E.Aznar; 1981)

 

1494 Mayo 8, Medina del Campo AS, RS,. ACW, pc. xVm-1494/34-35.

Antón Viejo ynçitatiua. Don Fernando e Doña Ysabel etc. A vos el nuestro governador o juez de rresidencia de la ysla de la Grand Canaria salud e gracia. Sepades que, Antón Viejo, vezino de la ysla de la Gomera , nos fizo rrelación diziendo que al tiempo que nos enbiamos a conquistar la ysla de la Grand Canaria él fué vno de los que fueron conquistar la dicha ysla i estouo en ella todo el tyenpo desde que se comencó (sic) a conquistar fasta que se ganó, e después de ganada, estouo en ella más de quatro años donde diz que le dieron tierras en rrepartimiento como a cada vno de los que asy se hallaron en la dicha conquista, como nos mandamos dar, e que tuvo las dichas tierras pacíficamente los dichos quatro años e que gastó en las reparar e .arar a sus bienes e que después, por que se fué de ally a la dicha ysla de la Gomera , que syn hazer cosa por que meresciese cosa alguna, que Pedro de Vera, governador que a la sasón ally estaua, le tomó las dichas tyerras e las dió a v no que llama Trugillo que nunca en la dicha conquista se halló e que por benir con el dicho Pedro de vera e ser su allegado se las dió, en lo qual él rrescibió mucho agrauio e dapno. E nos suplicó e pidió por merced le mandásemos voluer las dichas tierras, pues él trabajó muncho en la dicha conquista, o sobre ello le proueyésemos como la nuestra merced fuese. E nos tovímoslo por bien por que vos mandamos que luego veades lo suso dicho e llamadas e oydas las partes a quien atañe etc. fagades e administredes entero conplimiento de justicia al dicho Antón Viejo etc. E non fagades ende al etc. (La pena es de 10.000 y el emplazamiento en forma.) Dada en la villa de Medina del Campo, a ocho días del mes de mayo año etc. de mill e quatrocientos e noventa e quatro años. Esto hazed e complid atento al tenor e forma de la carta que vos será dada para hazer el dicho rrepartimiento de 1as dichas tierras de la dicha ysla. Don Aluaro, Tohannes licenciatus, Decanus yspalensys, Andrés dootor, Antonius doctor, Franciscus de Cárdenas (?), Filipus doctor, Dyego licenciatus. Yo _Anafonso (sic) del Mármol, escr. de cámara del Rey e de la Reyna nuestros señores, la fyz escreuir por su mandado con acuerdo de los del su consejo. (D.J. Wölfel)

 

1494 Mayo 10. Medina del Campo (f. 21). Receptoría al gobernador o juez de residencia de Gran Canaria, para que reciba los testigos que Gonzalo Arias, escribano de cámara, ha de presentar ante los del Consejo, en seguimiento del pleito que trata con Gonzalo de Burgos, vecino de Gran Canaria, sobre la escribanía del ayuntamiento de dicha isla, que éste dice pertenecerle por provisión de Pedro de Vera, gobernador que fue de la isla, mientras Gonzalo Arias alega que le corresponde por renuncia de Luís de Sepúlveda, confirmada por los reyes. Don Alvaro. (E.Aznar; 1981)

 

1494 Mayo 26. Medina del Campo (f. 57). Incitativa al Ido. de Villena, oidor de la Audiencia y juez de términos de Sevilla, para que determine en la petición de doña Beatriz de Bobadilla, viuda de Fernando Peraza, que reclama la heredad de Marinilla, en el Aljarafe de Sevilla, que le tomó hace siete años doña Ines Peraza, alegando que le fue vendida por Fernando Peraza, venta que es ilegal por pertenecer dicha heredad a la dote que le dieron los reyes para su matrimonio. Don Alvaro. Antonius. Gundisalvus licenciatus. Felipus. Franciscus licencia tus. Juan Alonso del Castillo. (E.Aznar; 1981)

1494 Mayo 28?. Uno de los acontecimientos históricos más importantes desarrollados durante el expansionismo del entonces naciente imperio colonial español, tuvo lugar en la comarca de Acentejo o Centehun, en el sitio que a partir de entonces tomó el nombre de La Matanza de Acentejo, en Chinet. (Isla de Tenerife) en este lugar en la segunda quincena del mes de mayo, las tropas invasoras mercenarias dirigidas por el destacado mercenario y traficante de esclavos al servicio de las coronas de Castilla y Aragón Alonso Fernández de Lugo vio doblada su altiva e insolente cerviz, ante el más grande caudillo que ha tenido la Patria Canaria, el grande entre los grandes de su tiempo, Kebehi Benchomo.

La batalla de Acentejo (A-sé-n-tehunt) supuso la mayor derrota sufrida por las tropas españolas en sus conquistas imperialistas, no sólo en Canarias (cuya conquista duró casi un siglo), sino que, en las innumerables batallas sostenidas por la conquista del Continente americano, los ejércitos españoles jamás tuvieron una pérdida de hombres como la que sufrieron en el encuentro de La Matanza de Acentejo, donde un cuerpo de ejército guanche compuesto por 300 hombres dirigidos por el Achimencey Chimenchia/Tinguaro, (hermano del Kebehi Benchomo), infligió al ejército invasor la mayor derrota que jamás sufrieran los ejércitos españoles en sus aventuras coloniales durante la baja Edad Media.

Durante ocho años como hemos apuntado, Alonso de Lugo alternó el cuidado de sus noventa fanegadas de tierra usurpadas en Agaete, Tamaránt con las continuas razzias y saqueos en las costas del continente así como en las Islas de Benahuare ( La Palma ) y chinet (Tenerife), al tiempo que iba preparando la conquista de las mismas procurando fomentar las disensiones entre menceyatos, y la de los achicaxnay contra los achimenceyes alimentado arteramente el odio entre las diferentes castas entre los naturales, usando para sus fines como valiosos colaboradores en Tenerife a los menceyes de los bandos de Güímar, Abona y Adeje, los cuales ya habían venido recibiendo influencia cristiana por parte de los frailes que se habían instalado desde dos siglos antes, en el eremitario de Gúímar, así cómo a un buen número de gomeros cristianizados que fueron introducidos en la isla -conocidos como Babilones- y quienes con posterioridad a la conquista decidieron sacudirse el yugo de los españoles y formaron un núcleo importante de resistencia al lado de los alzados guanches.

El principal inductor de los disturbios internos, en los prolegómenos de la conquista fue el Guadameñe de Güímar, hermano de Añaterve, el cual fue apercibido por Benchomo para que cesara en sus intrigas, pero éste, confiado en la supuesta protección que los españoles le habían prometido, continuó fomentando las luchas internas entre las castas de los Menceyatos de las bandas del Norte, razón por la cual Benchomo ordenó que el Guadameñe fuese ahorcado en la montaña de Tafuriaste, (donde al presente se encuentra el hotel Las Aguílas) Mientras, el príncipe Guetón, hijo de Añaterve era retenido como rehén en Tahoro.

LUGAR DE LA BATALLA: Desde el campamento de Jardina (zona que abarca desde la actual Gracia hata Chicayka (Los Rodeos) hasta Venhu (Las Las Mercedes), en la segunda quincena del mes de mayo de 1493 el ejército invasor se puso de nuevo en marcha con grandes precauciones, pues durante su marcha hacía el Valle de Tahoro eran hostigados continuamente por algunas partidas de guanches de los Menceyatos de Tegueste y Tacoronte, que les hostigaban por los flancos.

El ejercito invasor continuo su avance hacía Tahoro sin mayores dificultades, por el camino se iban apropiando de numerosos rebaños de ganados que pastaban aparentemente abandonados y que, por la natural rapiña de los mercenarios éstos se resistían a dejar en el campo, así continuaron hasta la altura de la actual Cuesta de la Villa, donde decidieron hacer un alto y formar consejo de oficiales para determinar las medidas a tomar. En el consejo prevaleció la opinión de retornar al campamento de Añazu (Santa Cruz) con la cuantiosa presa de ganados que tenían, seguidamente iniciaron la contra marcha hacía Eguerew. (La Laguna) De esta manera tan poco estratégica retrocedía la vanguardia ufana con la rica presa cuando en el aire sonaron unos agudos silbidos y ajijides que pusieron en movimiento desordenado a los hatos de ganados al tiempo que caían grandes piedras y troncos de árboles sobre las sorprendidas tropas invasoras, los banotes hendían el aire yendo a encontrarse bruscamente con los pechos de los mercenarios traspasando sus corazas.

Pasado los primeros momentos de estupor en el Ejército invasor, cada uno buscó por instinto, un grupo donde apoyarse y, sin previo concierto, entregados a su propia iniciativa, se organizó una especie de defensa por pelotones ante la imposibilidad de maniobrabilidad de los caballos el arma más efectiva de las tropas castellanas. Bien pronto la línea del frente quedó convertida en un amasijo de cadáveres de hombres y caballos. Toda defensa ante el empuje guanche era inútil, en el fragor de la batalla destacaron por su arrojo y valentía Chimenchia, Sigoñé, Guadafrá, Arafo, Tigaiga y otros significados capitanes de Benchomo y sus aliados.

La derrota del Ejército castellano en la batalla, que después pasaría a conocerse como de La Matanza de Acentejo, fue total. De las tropas invasoras, solamente logró sobrevivir un grupo de unos trescientos de los que la mayoría eran canarios y algunos portugueses que a nado se refugiaron en una baja de la costa, y otro de unos treinta que lo hizo en una cueva santa, como veremos más adelante. Entre los hechos recogidos por los cronistas destacan tres que merecen ser narrados, el primero, la vergonzosa huida a uñas de caballo ayudados por algunos auxiliares güimareros del capitán Alonso Fernández de Lugo y, parte de su plana mayor, quienes abandonando a su suerte lo que restaba de sus tropas y atravesando los montes de Chicayca (La Esperanza), ganaron la seguridad del torreón de Santa Cruz. El segundo, es que, llegado Benchomo ( quien se había quedado en los campos de La Orotava en previsión de un ataque por parte de los bandos confederados con los españoles, según algunos autores, o para cortar la retirada de los invasores si estos hubiesen decido replegarse a Tahoro según otros), en las postrimerías de la batalla encontrando a su hermano Chimenchia sentado en una piedra, le recriminó de la siguiente manera: “¿cómo es esto hermano, mientras tus hombres se baten con el enemigo, tú estas holgando?.”  A lo que respondió Chimenchia: “hermano, yo he hecho mi oficio de capitán que es conducirlos a la victoria, ahora los carniceros hagan el suyo”, dando a entender con ello que un caudillo guanche no tiene que mancharse las manos con la sangre de los enemigos vencidos si no es en defensa de su vida. El tercero, es el que un grupo de unos 30 de soldados posiblemente informados por los isleños aliados buscaron refugio en una cueva santa, los cuales concluida la batalla obtuvieron la misericordia y ayuda de Benchomo quien los hizo conducir sanos y salvos al campamento castellano de Añazu. Esta aptitud benevolente por parte del régulo tahorino se explica si, como creemos, los mercenarios se refugiaron en la Cueva Santa del Sauzal o en la necrópolis de la montaña de los guanches. Es bien conocido el respeto del pueblo guanche por los lugares Santos y el derecho de refugio que adquirían los asesino que se acogían en los lugares sacros. Hechos similares se habían registrado durante la conquista de Tamaránt (Gran Canaria), y posteriormente se repetiría en transcurso de la batalla de Eguerew (La Laguna).

En el glorioso día de la batalla de La Matanza de Acentejo, las armas castellano-aragonesas sufrieron la mayor humillación que jamás les fuera infligida durante su larga etapa imperialista de colonización,  ocupación y masacre de otros pueblos. Esta derrota les fue infligida por un grupo de solamente 300 guerreros guanches de los Tabores de Taoro dirigidos por el indómito Sigoñe Chimenchia / Tinguaro.

¿DÓNDE FUE EL CAMPO DE BATALLA?: Uno de los aspectos que más interés ha despertado entre los investigadores ha sido localizar el lugar exacto donde tuvo lugar el enfrentamiento, en este aspecto, quizás el trabajo mejor desarrollado sobre el particular,  sin lugar a dudas, se debe al Amusnau tinerfeño don Juan Bethencourt Alfonso, quien nos lo ofrece en en su Historia del Pueblo Guanche, por tanto, dejemos que sea él quien nos sitúe en el lugar exacto de los hechos.

"...Aunque sobrecarguemos estos antecedentes corriendo el riesgo de parecer difusos, no podemos menos que insistir en ciertos detalles para comprender las evoluciones que hizo el ejército invasor, por ser indispensable para precisar el campo de batalla y la causa de la derrota.

Los historiadores y la tradición están de acuerdo en el hecho de que el combate se libró en el Barranco de Acentejo (nosotros diríamos a partir del barranco de Acentejo), pero no lo están respecto a un sitio determinado. Unos dicen, han oído a sus mayores que la batalla tuvo lugar en las Guardas, próximo a la montaña de la Atalaya; otros que fue en el fondo del barranco de Acentejo, por el sitio que lo corta el camino de San Juan; Algunos afirman que este punto del barranco fue por donde lo atraviesa la calle de El Medio, y no pocos señalan diferentes lugares del camino de San Juan a la ermita de Guía, con especial “Las Toscas de los Muertos” o Callejón de Centejo , que se extiende a lo largo del borde Norte del barranco de Acentejo o de San Antonio, entre la carretera y la ermita de Guía.

Indudablemente hubo refriegas en todos estos sitios, que estaban en la línea de operaciones o camino de retirada que tomó la vanguardia del ejército invasor, cuando ya sólo se batía para abrirse paso y salvar la vida, como lo consiguieron varios.

Para nosotros es evidente que el verdadero campo de batalla, o sea la región en que se preparó la sorpresa, fue a lo largo del camino de Santo Domingo que atraviesa el caserío de Bubaque, a partir a del barranco de Acentejo, o séase del punto de unión de los caminos de los guanches o Centejo de Abajo con el de Acentejo o Real de San Cristóbal, que se verificaba, como queda dicho, en el borde Norte del barranco de Acentejo.

Como quiera que de todos los lugares señalados sólo la parte del barranco de Acentejo, que está atravesada por el camino de San Juan, es la que más se indica por los historiadores como en la que tuvo lugar la derrota, y por otra parte se sabe que este combate se libró sobre el camino que llevaba el ejército y en el barranco de Acentejo, sólo falta que dilucidar si el antiguo camino de o Real de San Cristóbal pasaba por el hoy camino de San Juan o por el de Santo Domingo.

No hemos encontrado ni sabemos exista ningún documento que resuelva de plano este asunto; por manera que hay que resolverlo "a posteriori" y por deducción.

Creemos que el antiguo camino de Acentejo bajaba a lo largo del borde Norte del barranco de San Antonio, hasta llegar a unirse en la ermita de Guía con el de los Guanches, que después unidos cortaban el barranco y se continuaban por el que hoy lleva el nombre de Santo Domingo.

1º. Porque según la tradición el camino de San Juan, si bien antiguo, es más moderno que el que va para abajo hasta la ermita de Guía. Entre estas tradiciones se halla la que ya contamos respecto a los numerosos rebaños del "principado" de Acentejo, que al pasar por este camino de 28 varas de ancho lo cubrían por completo desde la ermita de Guía hasta la montaña de la Morra. Además, si se estudia el camino de San Juan se ve que fue abierto después de la conquista para las necesidades agrícolas de los nuevos caseríos o pueblos de la Victoria, pues no lleva la dirección de las llanuras de Acentejo.

2º. Que aún viven ancianos que vieron, antes del trazado de la carretera y las nuevas roturaciones, que seguía el camino de San Cristóbal hasta la ermita de Guía, de más de 15 varas de ancho pero que se fue perdiendo a medida que ganaba el de San Juan, convirtiéndose al fin en una vereda.

3º. Que como se sabe que el camino del Real de San Cristóbal o de Acentejo iba para las llanuras de este nombre puestos en el terreno se observa que para que así suceda es tanto más fácil -por no decir necesario- cuanto mas se baja hacía la ermita de Guía; y que si el camino de Acentejo hubiera llevado la dirección de San Juan, para ir a Tahoro no se pasaría por dichas llanuras de Acentejo.

4º. Porque colocados sobre el terreno a ninguna otra región de los contornos es aplicable el sitio en que dice se dio la batalla la siguiente data, concedida en 1503:

"Yo el Adelantado Don Alonso Fernández de Lugo, Adelantado de las islas de Canaria, Gobernador e justicia mayor de Tenerife e San Miguel de La Palma e capitán general de Berbería, por el Rey e la Reina nuestros Señores e por virtud del poder de sus Altezas tengo que repartir las tierras de riego e de sequero e heredamientos de estas dichas islas, doy a vos Juan Benítez, como a vecino e conquistador que fuiste destas dichas Islas, y por los muchos trabajos que en estas conquistas obistes os do en nombre de sus Altezas, para vos y quien vos quisieredes un pedazo de tierras de sequero, que son en Acentejo, para sembrar pan, las cuales dichas tierras haveis de echar la linde desde un Pino que está en canto de la Rambla honda donde estuvimos el Día del desbarato de Acentejo...".

Y 5º. Porque, como veremos, a no ser la sorpresa en el punto de unión de los caminos de los Guanches y Acentejo o de San Cristóbal el ejército español hubiera tenido una retirada."

Está ampliamente documentado, que entre los guanches en sus tácticas de guerra no figuraba la persecución y extermino del enemigo vencido que huye en desbandada, por esta razón Alonso Fernández de Lugo y el resto de los invasores pudieron alcanzar el fuerte de Añazu o de Santa Cruz, y reembarcar al día siguiente los supervivientes rumbo a Tamaránt (Gran Canaria,) transportando con ellos mediante engaños a trescientos guanches auxiliares del bando de Güimar, los cuales fueron enviados a España para ser vendidos como esclavos, manera que tuvo Lugo de agradecerles el que le salvaran la vida en la rota de Acentejo. Algún autor apunta que los restos del Ejercito español sufrieron un ataque en el fuerte de Añazu, cosa improbable por las razones anteriormente apuntadas, lo que sí pudo suceder es que una vez abandonado el recinto por los españoles, los guanches procediesen a la demolición del mismo.

1494 Junio 5. Tratado de Tordesillas: Acuerdo entre las coronas de Castilla y Aragón con la portuguesa sobre la línea de demarcación del oeste; y sobre los «resgates» en la costa del continente africano al sur del cabo Bojador.

 

1494 Julio 2. Segovia (f. 134). Orden al corregidor de Salamanca para que informe al Consejo, a petición de Gómez de Espinosa, corregidor y procurador de la villa de Ledesma, acerca de una casa fuerte que en el lugar de Porqueriza, equidistante de Salamanca y dicha villa, construye un mayordomo de Francisco Maldonado, gobernador de las islas de Canaria, y de otra que en el lugar de Zarapicos, tierra de Salamanca que parte termino con la mencionada villa y con el Valle, lugar de su jurisdicción, construye don Francisco de Soto, clavero de Alcántara. Se le ordena, en caso de ser ciertas tales informaciones, detener las obras, ya que son contrarias a las leyes del Reino y pueden causar daño a la villa de Ledesma. Andreas. Antonius. Felipus. Franciscus licenciatus. Petrus. Mármol. (E.Aznar; 1981)

 

1494 Julio 8. Segovia (f. 323). lncitativa al gobernador o juez de residencia de la isla de Gran Canaria, para que determine en la apelación presentada por Bartolomé de Cardela, vecino de dicha isla, contra la sentencia dada por Francisco Maldonado, juez pesquisidor y de residencia de la mencionada isla, a favor de Jorge Zorita, vecino de la misma, en el litigio de media suerte de tierra; sentencia que Bartolomé de Cardela considera injusta porque Jorge Zorita no recibió dicha tierra en los repartimientos de la isla ni residió en ella los seis años que éstos prescriben, mientras que él fue de los primeros conquistadores y la cultivó durante ocho años, primero con viña y luego, a raiz de los destrozos de los conejos, la cercó y plantó con caña de azúcar. Don Alvaro. Johannes. Andreas. Felipus. (E.Aznar; 1981)

 

1494 Septiembre 6. Segovia (f. 284). Comisión al Licenciado de Coalla, miembro del Consejo y contador mayor de cuentas, para que entienda en la petición de Mari Gómez de La Torre, viuda de Pedro Gómez de Celada, vecino de Burgos y tesorero que fue de la bula de Canaria, que pide le sean pagados a ella ya sus hijos cierta cantidad de padrones de bulas predicadas en el obispado de Calahorra, ya que su marido murió en la pobreza. Don Alvaro. Johannes. Franciscus. Ruiz de Castañeda. Franciscus licenciatus. (E.Aznar; 1981)

 

1497 Septiembre 29

 

Sesión: Viernes xxix de setienbre dra de San [Miguel].

 

10.-Este dicho día se apregonó por mandado del dicho señor ….. a todas las [per] sonas que tienen vacas e ye[guas]…..I las echasen fuera so pena de 3 (Falta una línea)

 

Este dicho día se apregonó que ninguna persona non  syn haz ello saber .en casa del Señor  pena de duzientos mrs.

 

fol.4 v. 11 de 101 puercos.

 

Este dicho día se pregonó que todas las personas que oviesen  puercos que non los traygan sueltos por la villa so pena de ma  targelos qualquier persona que quisiere. Alonso de la Fuente , escrivano público. (Acuerdos Cabildo colonial de Chinet (Tenerife)  v. I:)

 

1494 Octubre 10. Madrid (f. 90). Comisión al Conde de Cifuentes, don Juan de Silva, del Consejo y asistente de Sevilla, para que dictamine en la petición de Juanoto Berardi, mercader genovés, que reclama a Alonso de Lugo, vecino de dicha ciudad, el tercio de 700.000 maravedís y de 150 esclavos, que le corresponde por el acuerdo de compañía para la conquista de La Palma. Don Alvaro. Johannes. Andreas. Filipus. Franciscus licenciatus. Mármol. (E.Aznar; 1981)

 

1494 Octubre 23. Madrid (f. 588). Orden al gobernador o juez de residencia de Gran Canaria y a las justicias de La Palma y demás islas, para que entreguen a Juanoto Berardi, mercader florentino, estante en Sevilla, los ganados, esclavos, caballos, trigo, vino, dinero, escrituras y demás mercancías que tenía su factor en la conquista de La Palma, Lorenzo de Rebata, cuando falleció en la Gomera. Don Alvaro. Johannes. Andreas. Filipus. Franciscus licenciatus. Petrus. Mármol. (E.Aznar; 1981)

 

1494 Noviembre 4. Madrid (f. 541). Orden al licenciado Pedro Ruiz de Villena, del Consejo Real y juez de terminos de Sevilla, a petición de doña Inés Peraza, viuda de Diego de Herrera, para que determine en la sentencia dada por el Consejo en el pleito seguido por dicha señora y el consejo de Sevilla sobre el heredamiento de Villamartín, por la que se dictó cierta condena contra doña Inés Peraza, pero se reservó su derecho sobre la propiedad de dicho heredamiento. Don Alvaro. Johannes. Andreas. Antonius. Gundisalvus licenciatus. Filipus. Mármol.  (E.Aznar; 1981)

 

1494  Noviembre 8. Madrid. El Rey e la Reyna. Doña Ynés Peraça: Ya sabéys lo que vos ovimos escrito rogándovos y encargándovos que diésedes a Alonso de Lugo toda la gente y favor y ayuda que pudiésedes para la conquista de la ysla Tenerife, de quél tiene cargo; y porque agora dis que la ha más menester, y todavía tiene el dicho cargo que nos se le prorrogamos, nos vos mandamos y encargamos le fagáys dar toda la gente de cavallo e de pie e foraxidos que podáys, como por cosa de nuestro servicio. En lo qual mucho plaser e servicio nos faréis. Dada en Madrid, a VIII de Noviembre de XCIIII años.=Yo el Rey.=Yo la Reyna. Misiva de los Reyes Catolicos a doña Beatriz de Bolbadilla, señora tutriz de La Gomera y El Hierro, con el encargo expreso de alistar a sus vasallos en las huestes invasoras de Tenerife.

 

1494 Noviembre 8. Madrid.  El Rey e la Reyna. Doña Beatrís de Bovadilla: Ya sabéys lo que vos ovimos escrito rogándovos y encargándovos que diésedes a Alonso de Lugo toda la gente, favor e ayuda que pudiésedes para la conquista de la ysla de Tenerife, de que él tiene cargo; porque agora diz que la ha más menester, y todavía tiene el dicho cargo que nos se le prorrogamos, nos vos mandamos y encargamos le fagáys dar toda la gente de cavallo e pie y favor y ayuda que podáys como por cosa de nuestro servicio. En lo qual mucho plaser e servicio nos haréis. De Madrid, a ocho de noviembre de XC111 años.=Yo el Rey. =Yo la Reyna. (A. Rumeu 1975:434)

 

1494. Noviembre 8.  Madrid. El Rey e la Reyna. Por quanto en el asiento que por nuestro mandado se tomó con Alonso de Lugo sobre la conquista de la ysla de Tenerife, que es una de las Canarias, se asentó que dentro de diez meses contados desde el día que desenbarcase en la dicha ysla la diese ganada; lo qual, por algunos justos ynpedimentos, dis que lo no a podido haser, e nuestra merced e voluntad es que la dicha conquista se continúe. Por la presente prorrogamos el dicho término de los dichos diez meses para lo susodicho por otros dies meses conplidos, contados desde el día que se fenecieren los otros dies meses primeros. De lo qual mandamos dar la presente, firmada de nuestros nombres e fecha a VIII de noviembre de XCIIII años. =Yo el Rey. =Yo la Reyna. (A. Rumeu 1975:432)

 

* Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen

 

Noviembre de 20007

 

bechomo@terra.es