Análisis lingüístico de dos registros guanches

de la tradición oral de Tenerife

 

 

Francisco-Pablo De Luca López  (*)

 

Introducción

 

 

Estudiaremos en esta ocasión dos restos paleolingüísticos del sur de la isla de Tenerife, transmitidos por la tradición oral.  El grado de conservación que se constata en los dos conjuntos léxicos les concede la suficiente solidez estructural que nos permite proponer una interpretación acorde con el rigor científico que estos preciados testimonios orales merecen.

 

Dada la escasez documental de la que adolece la isla en relación con los elementos legados de la antigua lengua canaria, hablada en tiempos anteriores- y posteriores, aunque ya considerablemente debilitada- a la conquista europea, el valor lingüístico y etnográfico contenidos en los documentos orales que presentamos adquieren una notable dimensión si tenemos en cuenta que el objetivo fundamental consiste en dar respuesta, étnica y lingüística, a las eternas preguntas: ¿qué dialectos? ¿de dónde? ¿cúando?.

 

No cabe duda de que la primigenia lengua guanche suscita interés creciente, siendo su caudal cognoscitivo motivo de evidente atracción entre amplios sectores de nuestra sociedad. Se explica así-y es de justicia- la intención que nos anima en la prospección lingüística de los materiales heredados, sean escritos u orales, a pesar de la imprecisión y contaminación castellanizantes presentes en las diversas fuentes a las que accedemos y que suponen serias barreras que resisten el avance de la investigación en esta parcela científica.  

 

El trabajo de campo, en este caso relacionado con el ámbito lingüístico, ha sido siempre elemento fundamental para conectar al investigador con la realidad circundante del espacio geográfico en que se desenvuelve la tradición oral campesina y ganadera isleña.

 

El habernos ceñido a una zona concreta de la isla de Tenerife ha facilitado, sin duda alguna, la concentración de los datos y su correspondiente análisis. La pervivencia en un área determinada de elementos etnolingüísticos de reconocido valor científico, nacidos desde el propio seno del pueblo, sin adulteraciones ni artificiosidades que puedan obstaculizar la labor encuestadora, ha reforzado aún más si cabe nuestro interés.

 

La paleofraseología isleña, heredada por los descendientes de los primeros pobladores guanches, es un preciado complemento que se añade al ya tradicional estudio de la toponímia o nombres de lugares, en sus dos vertientes, la aborígen y la creada por la tradición y las hablas populares. En este terreno, el lingüísta siempre ha tenido su más socorrido recurso, filón inagotable que aparece en la geografía de las siete islas de nuestro Archipiélago. En este caso no. Se trata de perlas aisladas, camufladas en el acervo insular y de un enorme valor a la hora de adentrarnos en los intrincados caminos de la antigua lengua guanche, y canaria en general, presente en las primeras poblaciones insulares.

 

La búsqueda, y el hallazgo, de nuevas fuentes documentales, sean estas orales o escritas, preside el ansia investigadora de cuantos nos dedicamos a esta noble labor, siempre al servicio de nuestro pueblo con el fin de que en un futuro las nuevas generaciones sepan apreciar todo un entramado etnolingüístico isleño aportado por los siglos y el curso histórico desde la finalización oficial de la conquista.

   

Aquí se reúnen en un mismo grupo las señas de identidad, la tradición y la cultura heredada de los antepasados, en estado puro y sin mixtificaciones que puedan derivar en interpretaciones engañosas o pseudocientíficas.

 

Las dos muestras que nos ocupan son registros aislados del medio rural correspondiente a la zona meridional de nuestra isla, ciertamente más virgen y menos explorada por los españoles a partir de la finalización de la conquista, desde principios del siglo XVI en adelante. Como dato histórico, aún a principios del siglo XVII, en 1626, el viajero inglés Sir Edmond Scory atestigua la conservación del habla guanche en la zona de Candelaria-Güímar. Allí contactó a gente que se expresaba en la antigua lengua canaria en un alto porcentaje léxico, asociándola al lenguaje de la Berbería. Otros viajeros ingleses apuntan  asimismo a la vigencia de la lengua isleña en aquellos lares hacia 1725, muy probablemente por ser un importante asentamiento poblacional y religioso de los naturales de los bandos de paces, respetados por los colonos castellanos.   

 

Fuera de estas zonas sureñas, en el norte de la isla, la excepción la constituye Icod el Alto, en cuya área la tradición oral de los carboneros nos habla de la presencia de ciertas expresiones guanches sueltas estructuradas fraseológicamente a finales del siglo XIX.

 

La metodología utilizada para la presentación de las soluciones de interpretación del corpus de las unidades a analizar se basa en la lingüística comparada con las hablas continentales de la Tamazgha o zona continental norteafricana como definitiva focalización de la procedencia geográfica. Dicha particularidad metodológica se hace evidente, pues sin conocer los componentes diferenciales en relación a los diversos dialectos continentales sería prácticamente imposible la elaboración de un estudio analítico y a la vez sintético, esto último a la hora de establecer conclusiones fiables en referencia al antiguo lenguaje canario, hoy desaparecido aunque felizmente presente en los restos toponimicos, en la antroponomia y en las  voces comunes guanches y del resto de las islas.

  

En relación a la estrategia a seguir nos proponemos la consecución del equilibrio entre los elementos fonéticos, gramaticales, léxicos y semánticos, como instrumentos exclusivamente técnicos, y los aspectos etnográficos presentes en la sociedad guanche actual descendiente de los primeros pobladores, a fin de configurar una hipótesis o propuesta final que encaje con la máxima verosimilitud a través de la correspondiente justificación. De esta forma rechazamos de plano las estridencias interpretativas a las que eran-y son- muy dados algunos investigadores, historiadores y autores carentes de rigor filológico, fundamentalmente los de pasadas décadas.    

   

Exponemos en este trabajo los elementos gramaticales y lexicográficos de la tamazight, en los cuales nos apoyamos para la restitución analítica de las frases, detallándolos bibliográficamente con indicación de la zona continental de procedencia.

 

 

Por otra parte constatamos que el Sol, como elemento religioso fundamental en la cosmogonía isleña, se encuentra presente en los dos vestigios orales que analizamos. El Magec o Amahagh-ak ( “el de todo noble”, en alusión a que al “sol de las ánimas”, según la tradición oral, se dirigían los espíritus de todos los nobles una vez mueren éstos) fue el Ser Supremo o elemento fundamental de las creencias de los guanches, “cristianizado” y asociado a la aparición de la Virgen de Candelaria (Chaxiraxi, pronunciar: chajiraghi<>ta xir-agh-i =”esta del que sostiene y me alumbra”), esta última como divinidad femenina o Madre Tierra, sincretizada como la “madre de Dios” por la Iglesia católica en Canarias. En la toponímia de Tenerife encontramos el llano de Maja (“llano del noble”), a unos 2.300 m . de altitud y situado en los altos del término municipal de La Orotava , considerado por los guanches como un espacio ritual cercano al Teide, este último posiblemente asociado al concepto del Axis Mundi que sirve de soporte físico entre el cielo y la tierra, lugares en donde se hallaban presentes los espíritus malignos y/o benefactores, según algunos autores (A.Tejera, 1988:20). A nuestro juicio, es probable que la cercanía al Teide (como el lugar más elevado de la isla y por consiguiente de la divinidad-sol) del Llano de Maja y del Llano de los Infantes, fuera determinante a la hora de elegir dichos lugares como áreas funerarias o de enterramiento de individuos pertenecientes a la clase privilegiada o noble, como así lo demuestra la aparición de restos momificados.

   

Por otro lado, no está clara la personificación femenina del Sol y, de acuerdo con algunos autores, no ofrece argumentos suficientes para inclinarse por aquella adscripción, a pesar del carácter femenino que se pretende dar al astro rey en el mundo amazigh continental. La voz femenina tafukt referida al sol se extiende etimológicamente también a “luz solar” y “claridad diurna”. Sin embargo, es el sustantivo masculino itij (sol) (pronunciar: itiŷ) vigente en la Tamazgha el que le confiere propiamente dicho carácter masculino.

Del conjunto de fuentes posteriores a la conquista, A.de Viana señala en su obra un marcado carácter masculino para aquel:

 

De aquel sol de justicia Rey divino/ el cielo le a de dar depositado…”.

 

Igualmente la tradición oral de Tenerife conserva, para quitar la insolación, un rezado-santiguado de Seña Lugina, nombrete de la tamusnawt lagunera Eloína Expósito (1887-1980), que hace referencia al Sol como concepto religioso heredado de los guanches:  

 

 Alto Sol divino, sal de aquí/ que esta criatura no te puede tener en sí/ Sol, manténte en tus rayos/ según el Señor se mantuvo en sus clavos........alto Sol divino, sal de aquí, Sol, Sol domine, quítate”.

 

Se observa en esta profunda cita popular un cierto matiz patriarcal en relación al Sol como divinidad suprema guanche, posteriormente sincretizada a través de la religión católica, por lo que no podemos inferir con absoluta certeza el carácter femenino relativo a aquel.

 

 

Análisis lingüístico de los registros orales.

 

Unidad nº 1:

 

(suerte de oración comunicada por la Asociación    Sociocultural Quebehi Benchomo, a su vez recogida en el pueblo de Chío, Guía de Isora, por Don Francisco Chico de un anciano pastor de la zona):

 

   

                  TANEMIR UHANA GEC  MAGEC

                  ENEHANA BENIJIME HARBA

                  ENAGUAPA ACHA ABEZAN   

 

 

 Restitución analítica:

 

                 tanemmirt  oh  ahna  ha-k  amahagh-ak  

                 n ahna  wi n hmi  harwa

                 n wafa ašša  abezza

                 

Justificación etimológica de los elementos de la unidad lingüïstica:

 

-tanemmirt = “gracias”, expresión de agradecimiento (Ch.Foucauld, III, 1389) en el dialecto del Ahaggar; es voz panamazigh.

 

-ahna = m.sing., en general “agujero u ojo estrecho” (M.Taïfi, 1991), en las hablas del Marruecos Central (pronunciar: ajna)

 

-ha-k = presentativo vigente en los dialectos tarifit (Rif), tachelhit (Sous, Anti-Atlas y Alto Atlas occidental), tamazight del Marruecos Central y tazwawit (Kabilia), con el significado “he allí” (M.Quitout, 1997).

-amahagh-ak = “(el de) todo noble” o “de todos los nobles” (Ch.Foucauld, 1951), en este caso el Sol a donde van a parar, acorde con la cosmovisión guanche, las almas de todos los nobles. La partícula tuareg “ak” indica el masc. plural  invariable, con la acepción de “todo, todos”.

 

-wi n hmi = “el de calentar” o “el que calienta”, en donde se documentan el demostrativo autónomo “wi” m. sing. y plural “el, los”, la preposición de pertenencia “n” = “de” y el verbo hmi (con “h” punteada, faringal fricativa sorda)= “estar caliente, calentar”, vigente en el Marruecos Central, de raíz kabilia. La evolución nos conduce a la forma final castellanizada a través del itinerario: wi n hmi<>ui en jmi<>vinijime<>benijime, por la equivalencia ortográfica “wi<>ui<>vi<>bi<>be.

 

- harwa = variante fonética de la locución kabilia “i wara n wara” con el significado “de generación en generación”, “por siempre”, “para siempre” y por extensión: “de toda la vida”, desde siempre”. La voz harwa también se asocia semánticamente al significado “hijos de”, en referencia a los nativos o descendientes desde tiempos inmemoriales de un determinado territorio o nación. En este caso se refiere obviamente al sol que calienta “desde siempre”. Derivó en la deformación castellanizada “harba”.  

 

- n wafa = “de (desde) encima”, “de lo alto”, en donde se documenta la forma adverbial “afa”= “cima”, “cumbre”, “cresta”, “parte superior”, “lo que está encima”, en dialecto tachelhit (pronunciar: “enuafa”). En este caso se refiere igualmente al sol que está en lo alto. La equivalencia fonética “f<>p” y la conversión labio-velar “wa<>gua” conduce a la deformación castellanizada “enaguapa”.

 

- ašša = (pronunciar: “ashsha”), del verbo “eš, ša, akka<>ašša = “dar” , “otorgar”, en las hablas del Marruecos Central (M.Taïfi, 1991), teniendo en cuenta la conocida equivalencia fonética “š< k” vigente en la tamazight.

 

-         abezza = sustantivo m. sing “alumbramiento”, “dar luz”, en el Marruecos Central. La voz canaria “abezan” deriva del carácter enfático de la sílaba final del primigenio amazigh “abezza” al añadirse una “n” final, análogamente a la también voz isleña “nadien”, por paragoge consonántico.

-          

 

Traducción literal:

 

- gracias, oh ojo estrecho (sol naciente) he allí el de todo noble,

  del ojo estrecho (procede) el que calienta (el de calentar) desde (de) siempre  

  de (desde) encima dar (da) alumbramiento (luz).

 

Justificación etnográfica:  

       

Bajo nuestra perspectiva se trata de una oración del amanecer en honor al sol naciente, a guisa de bienvenida. La metáfora poética utilizada, costumbre muy extendida entre las poblaciones bereberes en general, está asociada al hecho de dar a luz a partir de un “estrecho agujero” por el que va saliendo la luminosidad solar que rompe poco a poco la completa oscuridad reinante. El concepto del “nacimiento” del sol se refleja a través del referido y pequeño, en un principio, “agujero” luminoso por el que se hace visible el “lugar al que van todos los nobles” cuando mueren, es decir, el sol en su plenitud al alcanzar su máxima altitud. Se considera por tando la oscuridad de la noche como algo negativo, falto de luz, calor y exento de vida. Es la “parte posterior” de la existencia que se alumbra con la luz del día que significa actividad humana de supervivencia: agricultura, ganadería, relaciones sociales…Viene esto a significar la importancia del día y la luz diurna como la parte anterior y fundamental de una sociedad ancestral en la que la noche era algo a lo que probablemente se temía desde el punto de vista estrictamente religioso, al carecer de la luz y el calor que proporcionaba el Ser Supremo o Sol como divinidad.   

             

Unidad nº 2:     

 

(suerte de oración a la Chaxiraxi , según Sita Chico, hija de D.Domingo Chico (Fasnia, 1908), poeta e hijo adoptivo de Güímar, fallecido recientemente, igualmente comunicada  por la Asociación Sociocultural Quebehi Benchomo).

 

                            

                   OH¡  MAGNÉ  MASTAY  ACHEN  TUMBA  MANEY  

                  

 

Restitución analítica.

 

                   Oh¡  m igenni  m stay  ašen  Atûm n  wa amanay

 

 

Justificación etimológica de la unidad lingüística:

 

- m igenni = “la del cielo”, en donde se documentan el genitivo femenino “m / mm” = “la de” y el sustantivo m. sing. “igenni” = “cielo, firmamento”, vigentes en el área kabilia (J.M. Dallet, 1982) (pronunciar: emguenni)    

- m stay = “la de filtrar, decantar, condensar”, en relación con el verbo “stay” = “ filtrar, decantar” en las hablas del Marruecos Central, de raíz kabilia (Taïfi, 1991) (pronunciar: emstay)

 

- ašen = pronombre personal de régimen indirecto, 2ª persona masc. plural, “ a ustedes”, (situado a continuación de verbos), en el dialecto de los Ait Segrouchen, Marruecos Central (M.Taïfi, 1991) ( pronunciar: ashen).

 

- Atûm = divinidad egipcia que representaba el sol del atardecer cuando este se ponía (A.Cubillo, 1986), con una tonalidad  rojiza del disco solar.

 

- n wa amanay = “de este que todo lo ve”, en donde “n” es la preposición de pertenencia “de”, “wa” el demostrativo panamazigh m. sing. “este” y “amanay”=”el que todo lo ve”, uno de los epítetos o denominaciones de Dios que utilizan los tuaregs, derivado del verbo “eni”= ver (Ch.Foucauld, 1951). Son nombres deverbales obtenidos por la prefijación de la partícula “am” como procedimiento panbereber para la  formación de nombres y adjetivos.

 

Traducción literal:

 

- oh, la del cielo (la poseedora del cielo), la de filtrar el agua (la que hace llover)

   a ustedes, el disco solar rojizo de este que todo lo ve (el Sol-Dios)

 

Justificación etnográfica:

 

 

Se trata a nuestro criterio de una plegaria efectuada durante la puesta del sol o al anochecer en el momento en que se divisa, en determinadas condiciones climáticas y estacionales, el disco rojizo del sol poniente o “sol de los muertos”, como es conocido en muchos lugares de la isla. En relación con la divinidad egipcia Atûm, se puede apreciar la permanencia en el texto oral guanche de este resto lingüístico referido al Sol, posiblemente relacionado con la influencia cultural y religiosa ejercida sobre los pueblos líbico-bereberes en la época en que estos detentaron el poder en Egipto, a partir de la dinastía XXII hasta la XXVII , con algún período-la dinastía XXIV- en el que lo perdieron para más tarde recuperarlo. Desde el 950 a .C., época en que los libios se asientan en Egipto (a su vez comienzo de la Era o calendario bereber), hasta aproximadamente la mitad del 1º milenio a.C. en que son expulsados por los asirios, el país perdió una buena parte de su esplendor de antaño. Esta influencia egipcia entre los libio-bereberes (que a raíz de su expulsión de Egipto se fueron dispersando hacia el oeste del norte de Africa, dando lugar a los asentamientos posteriores en los diversos países del Maghreb), explicaría costumbres y prácticas presentes en el pueblo guanche y canario en general, como el mirlado de cadáveres, la momificación, la trepanación craneal, la lucha canaria o el juego del palo.  

    

Por otra parte, podemos asociar a la Virgen de Candelaria o Chaxiraxi un carácter fecundador por cuanto que era la que gobernaba o enviaba la lluvia, como se prueba en las tradicionales rogativas en épocas de sequía. Constituye pues aquella un elemento religioso sincretizado posteriormente y añadido a las creencias anteriores de los guanches que consideraban a la Luna como un Ser Superior muy probablemente vinculado al sexo femenino y por ende a la fecundidad y a la fertilidad.

 

 

Entre los bimbaches de El Hierro se documenta la existencia de una divinidad femenina denominada Moneiba adorada por las mujeres en contraposición a Eraoranhan, divinidad masculina preponderante venerada por los hombres. La etimología de Moneiba deriva del compuesto amazigh mun ibba =”que acompaña al padre”, posiblemente referida a la luna cuando aparece en el firmamento en horas diurnas junto al sol en determinadas jornadas.    

 

El culto lunar se refleja igualmente en la toponimia herreña a través de Tiñor, pequeño pueblo de la demarcación de Valverde, en el cual, la tradición oral con la que contactamos en 1991 nos refiere la existencia de antiguos cortejos rituales llevados a cabo por mujeres en la vecina Pared o Lomo de Ajonse, en pernoctaciones sagradas relacionadas con la Luna. La traducción de Tiñor apunta al compuesto ti n eôr = la (tierra) de la luna”, en el dialecto del Ahaggar. En Tenerife se registra el Lomo de Tiñoa, en Fasnia (B.Alfonso I, 1991).   

   

Esta relación podría explicar la presencia sincretizada de una “media luna” en la parte inferior de la imagen e imágenes de las vírgenes canarias en general, con los “cuernos” hacia arriba. En las estelas neopúnicas preislámicas de Maktar y Guelma, Argelia (Encicl.Berbère, XIV, G.Camps, 1994) se observan asímismo “croissants” o “medias lunas” con la misma orientación, junto a una representación radial del sol, por lo que se constata la importancia de los dos astros, el Sol y la Luna , como Seres Supremos en la cosmogonía de los pueblos paleobereberes, en línea con lo que nos refiere el navegante Ca da Mosto, a mediados del s.XV, en relación a la idolatría astral de los canarios.

 

La figura simbólica conocida bajo el nombre de “croissant” deriva de la forma aparente  de la luna cuando más de la mitad del disco está escondido por la sombra de la tierra. Los “cuernos” del “croissant” dirigidos hacia arriba sólo se conservan actualmente en la bandera mauritana, evocando un viejo elemento preislámico, dado que en el resto de los países del Maghreb y otros países musulmanes la “media luna” está representada en posición vertical y con los “cuernos” hacia la derecha. Este dato nos sugiere la importancia etnográfica de la pervivencia de la “media luna” horizontal en la actual Mauritania, cuya zona septentrional se ha caracterizado por el asentamiento de las tribus bereberes zenaga o azanegh (citadas por L.Torrriani, en relación al poblamiento de Canarias), poblaciones nómadas y pastoriles que desde tiempos remotos fueron desplazándose hacia el sur procedentes del área meridional marroquí, empujados por la expansión del Islam a partir del siglo VII d.C.   

 

La figura del “croissant” y de otros motivos astrales (estrellas, soles, discos, radiales o no), fue muy frecuente en el norte de Africa durante la Antigüedad. Es imputable a poblaciones mediterráneas orientales (Fenicia, Cartago) y por tanto preislámica. Figura preferentemente situada en la parte alta de las estelas, en una posición celeste y superior, por encima del símbolo de Tanit (divinidad cartaginesa, representada en Canarias en el pozo del Rubicón, Lanzarote), siempre presente en la iconografía ritual púnica. Fue adoptada progresivamente por los líbico-bereberes de Cartago y después por los númidas independientes, empleándose en la decoración de los hipogeos del norte de Tunisia y en las estelas libias de Maktar y Cheffia (frontera argelo-tunecina). Curiosamente, el “croissant” en las vírgenes canarias está situado en la parte inferior, por debajo de la imagen, en un proceso sincretizador básicamente contrario a la significación “pagana”, como ya apuntamos más arriba. Podemos inferir, por tanto, el valor sagrado que tenían para los pueblos preislámicos (bereberes) del norte de Africa el “croissant” lunar y el disco solar como sendos atributos astrales de la máxima importancia.

 

 

El “croissant” púnico puede igualmente ocupar la posición de los “cuernos” hacia abajo, como es el caso del frontón de la estela de El Hofra (Constantina, Argelia), más al occidente del Maghreb y por tanto no coincidente con los libios ni con los existentes en la iconografía canaria.

 

Como datos significativos es preciso señalar que los “cuernos” hacia abajo del “croissant” púnico desaparecen en el curso del siglo I de la Era (G.Camps, 1994) mientras que el “croissant” con aquellos dispuestos hacia arriba permanecen hasta la llegada del Islam (siglo VII. D.C), en que se consolida el actual símbolo musulmán (con los “cuernos” hacia la derecha) presente en las respectivas banderas, excepto Mauritania. Resulta ciertamente esclarecedor el simbolismo canario de los “cuernos” hacia arriba, presente en la iconografía cristiana de las vírgenes isleñas como elemento procedente del mundo aborígen, aunque situado en la parte inferior. Podríamos inferir consecuentemente de este dato una cronología asociada a por lo menos una parte de las antiguas poblaciones del Archipiélago, entre el siglo I y el siglo VII d.C., vinculados por tanto dichos pobladores al mundo romano y a su influencia en el norte de Africa en relación a su transporte a las islas y posterior poblamiento.

 

En conclusión, se evidencia en el mundo bereber en general y canario anterior a la conquista, el carácter sagrado de la Luna o de la divinidad lunar representada a través de estos símbolos, que denotan algo más que su simple evocación. El hecho de que estén situados en la parte superior de las estelas continentales revela un valor más bien celeste y divino, en la cima de aquellas, según el citado autor, asociado al culto a Saturno entre los norteafricanos de la época imperial romana. Se explicaría de esta forma la estrecha vinculación entre la Virgen de Candelaria y la divinidad Sol (Dios), a través del sincretismo ejercido sobre los guanches por los evangelizadores cristianos, en este caso situado el símbolo, como vimos ut supra, bajo la imagen de la Vírgen.

 

(*) Vpte del Centro de Estudios Imazighen de Canarias- Sección de Etnolingüística)

 

Bibliografía:

 

- Bethencourt Alfonso, J. "Historia del Pueblo Guanche" I.- Ed. Lemus, 1991.

- Camps, G. "Le croissant", Enciclop.Berbère XIV, Edisud, Aix-en-Provence, 1994.

- Cubillo Ferreira, A. " Antropónimos guanches y Berberes" . Ed. Benchomo, 1986

- Dallet, J. Marie."Dictionnaire Kabyle-Français" (At Mangellat, Algerie, Paris, 1982)

- Foucauld, Charles E. de. "Dictionnaire Touareg-Français", I a IV, Paris, 1951.

- Garcia Barbuzano, D. "Prácticas y creencias de una santiguadora canaria",CCPC, 1981.

- Taïfi. Miloud. "Dictionnaire Tamazight-Français" (Parlers du Maroc Central), Paris, 1991.

- Tejera Gaspar, A. "La religión de los guanches", Ritos, mitos y leyendas. Ed. Caja Gral de Ahorros de Canarias, S/C Tenerife, 1988.

- Quitout, Michel. "Grammaire Berbère", Ed. L´Harmattan, Paris, 1997.

- Viana, A de. "Antigüedades de las Islas Canarias", I, Viceconsejería de Cultura, Gobierno de Canarias, 1991.