DESDE
EL GUINIGUADA
BENDITAS
LLUVIAS Y NUESTRA AGRICULTURA
Félix
M. Arencibia
Las lluvias de
nuestras medianías siguen haciendo germinar la piel verde de nuestro
Archipiélago. El agua sigue cayendo serena, amamantando la tierra, nuestros
palmerales, acebuchales y el resto de la flora de nuestro país canario. Lo que
queda de nuestra agricultura la bebe con avidez. La atmósfera ahora resulta más
limpia, existe algo más de humedad y frío que nos hace añorar los rescoldos del
verano. Doramas mientras disfruta de este invierno adelantado sigue preocupado
por nuestros campos, por nuestra agricultura que ve que cuando más se la
necesita se la sigue dejando morir. Esto
le motiva para enviarle un correo a su padre que se encuentra en la mansión del
más allá. Hola viejo:
Eso de viejo
sabes tú qué es algo cariñoso, me atrevo a enviarte un correo a pesar de mi
trato frecuente y directo contigo. Sé que no te atrae mucho dicho medio, pero
es una de las alternativas que existen. Quería compartir contigo mi preocupación
por la agricultura. Recuerdo cuando era pequeño que todos los campos de las
medianías estaban plantados de papas, millo, calabaceras, batatas… Era lo que
se ha llamado agricultura de subsistencia, que nos ha alimentado y aliviado de
las más feroces hambrunas durante siglos. Recuerdo cómo corría el agua por lo
barrancos durante todo el año. En ellos se plantaban los berros que era un buen
alimento para las sanas ensaladas y los potajes. No había que echarle “venenos”
para las plagas porque no padecíamos casi ninguna. El abono principal procedía
de los animales, vacas de la tierra, cabras, equinos e incluso de los excrementos
humanos. Todo se reciclaba, un cartucho de papel, una lata, un cajón que servía
de asiento… En concreto todo eso que nos quieren enseñar algunos cómo se fuera
algo muy novedoso. ¡Es verdad que las nuevas generaciones lo han olvidado!
Bastante que
sabes viejo de todas estas cosas, de los sacrificios del agricultor y el
ganadero. Ésos a los que siempre han despreciado y que tan imprescindibles son
para la sociedad. El intermediario y el comerciante han vivido en gran parte de
su trabajo. Lo triste, Juan, es que hoy en día les ignoran aún más, a muchos
intermediarios les resulta más rentable traer los productos de la tierra de
otros lugares del planeta. Ello ha introducido las plagas y ha hecho
desaparecer poco a poco nuestro ganado lanar, vacuno, caprino, nuestras papas,
millos y otros productos agrícolas. A ello habría que añadir los sucesivos
gobiernos que no han movido un dedo porque eso no favorecía a los intereses de
las clases dominantes. Ahí tenemos el tan denostado pero nunca modificado RAE
que hace una competencia desleal a nuestros productos agrícolas y ganaderos. Mientras,
nuestros sabrosos quesos y frutas, en cambio, no reciben los apoyos necesarios.
Viejo, seguiremos
en contactos a través de otros medios, te dejo unos versos de nuestra poeta María Jesús Alvarado (Canarias, 1960)
sacados de su poemario “Extraña estancia”: “Entiende que soy otra. / No te
extrañes si me sientes ajena: / ahora vivo refugiada en el silencio.”
http://doramas1924.blogspot.com