La inseguridad de Canarias
José
Luis Concepción
Todo país tiene el
irrenunciable derecho a defender su idiosincrasia y bienestar social, y más aún
su integridad, especialmente si existen riesgos inminentes que indiquen inequívocamente
que su supervivencia está en peligro. Y cuando los gobernantes no cumplen con
sus ineludibles obligaciones, por conveniencia o irresponsabilidad, deben ser
los ciudadanos de ese país los que tomen conciencia para no desaparecer como
pueblo. Tres son las razones fundamentales para que el Archipiélago canario se
convierta en un Estado soberano: el peligro de ser absorbido por Marruecos, la
sobrepoblación y la colonización euro-española.
Desde hace varias
décadas, algunos políticos que han representado a Canarias vienen hablando
acerca de la necesidad de delimitar las aguas que rodean estas Islas, empleando
falsos argumentos; pues para que el Archipiélago canario pueda tener fronteras,
según el Derecho Marítimo, necesita ser reconocido como Estado libre y soberano
en la ONU. Así,
no sólo dejaría de estar dividido por las aguas internacionales que rodean a
cada una de las islas sino que también dejaría de estar dentro de la zona
exclusiva de aguas marroquíes, y sin peligro alguno a que este Archipiélago pueda
ser absorbido una vez que haya sido reconocido como Estado. Los gobernantes
españoles y canarios son conscientes de esta realidad y no han querido
reconocer públicamente el peligro que conlleva continuar en la situación
actual.
España abandonó el Sahara
Occidental en 1975 sin descolonizar ese territorio, lo que ha supuesto una
constante preocupación para los canarios por diversos factores. Cada una de las
Islas están actualmente rodeadas por una franja de doce millas de aguas
jurisdiccionales españolas, mientras que el resto de la superficie marítima son
aguas internacionales, a la vez que están dentro de la zona económica exclusiva
de Marruecos, a excepción de La
Palma y El Hierro. Al estar el Archipiélago canario en esta
situación geográfica, el reino marroquí puede incorporarlo a su soberanía si lo
reclamara ante las Naciones Unidas, salvo que España se anticipe a
descolonizarlo para que los canarios podamos tener una nación
internacionalmente reconocida. Pudiendo los marroquíes pescar y explotar todos
los recursos marinos que están dentro de su zona exclusiva no lo hacen. ¿Por
qué? Aparte del conflicto que mantienen con el Sahara, con la permisividad de
España que todavía ostenta la soberanía de esta antigua colonia africana,
existen grandes intereses económicos principalmente relacionados con una enorme
bolsa de petróleo que se extiende desde Canarias hasta Marruecos.
España siempre terminó
muy mal en todas sus colonias. A finales del siglo XIX,
Cuba, Puerto Rico y Filipinas pasaron a ser ocupadas por los Estados Unidos de
América, pues no existía el organismo internacional de la ONU para su protección. Con
respecto a Canarias, la colonia más antigua del mundo, el Gobierno español
debería seguir el buen ejemplo de los británicos con sus últimas posesiones,
entre ellas Malta, y dar el paso necesario ante las Naciones Unidas, según la
forzosa Resolución 1.514. De esta manera, el futuro Estado canario y el español
podrán mantener unas buenas relaciones comerciales y culturales, siendo lo más
importante la deseada seguridad para este Archipiélago, para no desaparecer
como pueblo. Obtenido el status de nación soberana, Canarias tendrá
fronteras con su propia zona económica exclusiva de 200 millas y el
cincuenta por ciento del banco sahariano, y además podrá establecer las mejores
relaciones posibles con nuestros vecinos marroquíes. Los canarios no podemos
continuar con la enorme inseguridad existente, ya que no sólo no tenemos
fronteras sino que carecemos de competencias para controlar los puertos y aeropuertos.
Tenemos el derecho a volver a ser libres como nuestros antepasados guanches; el
derecho a vivir en paz, explotar nuestras inmensas riquezas y progresar
económicamente.
* Presidente del Movimiento Patriótico Canario