Tras las huellas de los majos

Un
nuevo proyecto arqueológico pone al día el catálogo de grabados rupestres
A.C.
Los
podomorfos ya no son patrimonio exclusivo de la montaña sagrada de Tindaya. Un
proyecto arqueológico permite actualizar el catálogo de grabados rupestres y
ha dado a conocer la existencia de estas manifestaciones aborígenes en otras
estaciones como el barranco de Las Peñitas, el poblado de Tisajoyre y el Malpaís
de La Arena.
Cuando
se habla de podomorfos se asocia de forma inmediata a la montaña sagrada de
Tindaya, lugar de culto y oración de los majos, antiguos pobladores de
Fuerteventura. Sin embargo, los grabados del pie humano siguen rodeados de un
enorme enigma a pesar de los numerosos estudios para descifrarlos. Las
interpretaciones han sido muchas y variadas, lo que ha llevado a los estudiosos
a formular diversas hipótesis sobre las poblaciones que los ejecutaron.
La
montaña de Tindaya, que alberga valores naturales y culturales únicos en
Canarias, y que se ha visto salpicada por la mágica desaparición de miles de
millones de euros del proyecto de Chillida, no es el único lugar del territorio
majorero que alberga estos grabados rupestres. A los existentes en el poblado de
Tisajoyre, en la zona del Malpaís de la Arena, se unen los existentes en la
zona del Barranco de Las Peñitas.
El
Cabildo majorero ha dado a conocer recientemente esta nueva estación de
podomorfos, aunque su descubrimiento data del año 2007. La institución insular
viene desarrollando el proyecto de Catalogación y divulgación de los grabados
rupestres de Fuerteventura, que impulsa en el marco de un convenio de colaboración
con La Caja de Canarias. Durante nueve meses se extenderá este proyecto a las
veinte estaciones de grabados más importantes de la isla.
La
estación del Barranco de Las Peñitas cuenta hasta el momento con ocho paneles
o láminas de piedra con grabados localizados, algunos con uno sólo y otros con
varios podomorfos. Además de estas inscripciones, se han encontrado también
otros grabados en forma de círculo con radios en su interior, y algún otro
cuya forma está por determinar. La BTA046, que así se denomina esta estación
de grabados, es una de las cuatro localizadas en Betancuria.
Tras
la catalogación de las estaciones de grabados de la Isla, al objeto de su
protección, conservación y gestión, el Cabildo pretende crear una guía que
funcionara como fuente de conocimiento y divulgación.
Publicado
en el periódico ‘La Provincia’, 04-04-2010