El Día, , 25-2- 2001

LAS AGUAS MARÍTIMAS CANARIAS

JOSÉ MARÍA GARRIDO *

 

LA delimitación de las aguas jurisdiccionales canarias, del espacio marítimo de jurisdicción del Archipiélago Canario sigue siendo una de las asignaturas pendientes de nuestra Comunidad Autónoma. El desarrollo de la Ley 15/78, y la definición de las zonas marítimas de influencia parece que no le gustan al Gobierno Central, para lo que expone los más rebuscados argumentos, sin la más mínima base jurídica. Uno de los últimos expuestos ha sido hecho por un eurodiputado del PP que ha justificado la falta de desarrollo de la Ley y la determinación de la línea fronteriza con los países ribereños de la costa africana en que se está a la espera de que se solucione el conflicto existente entre Marruecos y la República Democrática Saharaui, y que a partir de ese instante se trazará la mediana con África. Muy bonito, si no fuese porque es de una simpleza absolutamente infantil, ya que después de diez años de negociación con la ONU para la realización del referéndum del Sáhara, Marruecos ha manifestado públicamente que no acepta el criterio del organismo internacional, con lo cual llegamos a la conclusión de que la ONU no sirve para nada, y que lo más que haría Marruecos es dar un Estatuto Especial al Sáhara como provincia especial. Con esos antecedentes, queda bien claro que Canarias continuará en la más pura incertidumbre en la determinación de su Zona Económica Marítima, pues no creemos que los saharauis acepten el planteamiento marroquí de la incorporación de ese territorio al reino alauita.

Si a lo expuesto añadimos que se están realizando prospecciones petrolíferas al norte del Archipiélago en aguas que parece son próximas a la que sería la mediana con África, se complica mucho más el tema, ya que no vemos razón para quedar marginados, si se realizan las prospecciones, pues las noticias no han sido confirmadas por el Gobierno Autónomo, pero lo cierto es que complica más aún la situación de la zona.

Sin embargo, los canarios hemos progresado algo en el asunto de control de nuestras aguas archipielágicas. De momento, se comienza a controlar la gran cantidad de barcos que pasan por nuestra zona, vía satélite, y así en los primeros meses del año pasado se habían detectado seis derrames de petróleo en aguas próximas a las Islas. Si bien ignoramos qué sanciones se aplicaron a los infractores de tales contaminaciones. Al menos no hemos oído nada sobre las medidas administrativas aplicadas a esos buques que han limpiado desvergonzadamente sus tanques y sus sentinas en las proximidades a las Islas, infringiendo toda la normativa internacional sobre esta materia. El control de la zona mediante el uso de satélites nos parece un gran avance, ya que indudablemente tiene un efecto disuasorio muy importante, dado que los canarios estábamos cansados de ver cómo llegaban a nuestras costas todo tipo de residuos petroleros, sin que nadie tomase cartas, y nuestras playas y nuestras costas padeciesen una enorme contaminación por la impunidad de estos desaprensivos que limpiaban sus tanques en aguas cercanas al Archipiélago.

La realidad es que estas medidas no son consecuencia de una política medioambiental o marítima resuelta a luchar contra la contaminación. No. En nuestra opinión, estas medidas responden a la aparición de un nuevo poder económico en el área marítima, la poderosa industria hotelera que no puede aceptar que sus enormes inversiones económicas en hoteles cercanos a la costa se vean amenazadas, al quedar las zonas marítimas contaminadas y fuera de servicio como consecuencia de las acciones de los barcos que circulan por nuestros litorales.

Ya no se trata de las reclamaciones del modesto sector pesquero, que solicitaba una y otra vez el control y limpieza de nuestras aguas por el daño que la contaminación produce en sus capturas. Tampoco es hacer caso a los cientos de ciudadanos aficionados a bañarse y a disfrutar de nuestras costas, que veían cómo se deterioraba nuestro patrimonio como consecuencia de la contaminación por residuos petrolíferos. No, ni este control de nuestras aguas responde a criterios medioambientales, aunque ahora todos seamos ecologistas, ya que está de moda y todos los políticos hablan de medio ambiente como si fuesen defensores del mismo de toda la vida. No, tampoco es eso. Es, sencillamente, que el nuevo poder económico, el del sector turístico, ve cómo puede ponerse en peligro su existencia o sus beneficios, como consecuencia de la prepotencia del sector naviero que ha venido usando el mar como un enorme basurero con la mayor impunidad y que puede dañar seriamente a otro poder económico de parecidas dimensiones. Se trata de la lucha de poder contra poder y esperamos que las fuerzas económicas turísticas, ante el caos que podría suponer un derrame petrolero de grandes dimensiones para sus industrias, tomen todo tipo de acciones para poner coto a la irresponsabilidad y desvergüenza de quienes consideran que pueden dañar el mar con total impunidad.

De esta confrontación no hay duda de que las Islas saldrán beneficiadas. El conservar limpio nuestro mar ha sido siempre la aspiración de una inmensa mayoría de la población y ahora, por fin, parece que vamos a verla cumplida.

* Licenciado en Derecho