LAS AGUAS JURISDICCIONALES
.El tratamiento que se ha dado hasta ahora sobre nuestras aguas jurisdiccionales es bien largo y tal vez poco aclaratorio por sus definiciones de jurisprudencia internacional que más bien son reivindicaciones de un país soberano que de una colonia. Es lógico reivindicar nuestras aguas, ¿pero para quién? y ¿ por qué no tenernos aguas jurisdiccionales?. La primera pregunta es como si nos preguntaran para quién trabajamos, y tiene su explicación: si el nacionalismo reivindica aguas sin territorio, éstas pasarán a manos del dueño de las tierras, en el caso hipotético que se logre. Los gobiernos de España se frotarían las manos al ver que a través de un gobierno autonómico y los esfuerzos del nacionalismo militante viesen de repente su feudo ampliado y a mil quinientos kilolitros de sus costas, en una zona de pesca considerada de los mejores caladeros del mundo.
Es lógico reflexionar y llegar a la conclusión que más vale invertir los esfuerzos en una ley de residencia que en aguas jurisdiccionales ya que al final no vamos a disfrutar de ellas, como no disfrutamos de los mejores puestos de trabajo, ni de nuestras playas...
La segunda pregunta tiene que ver con el derecho internacional, un derecho que casualmente nos defiende y entramos en contradicción con él sin damos cuenta: el de las Naciones Unidas que a través de su representación en Africa prohibe a las potencias coloniales poseer aguas jurisdiccionales alrededor de su continente y las islas que le rodean. Esta resolución conocida por el gobierno español impide que se pronuncie a nivel internacional porque incurriría en la ilegalidad y no se lo permitirían
Marruecos solo aplica sus doscientas millas, y mientras sigamos colonizados se seguirá aprovechando, como es lógico, pero las aplica sobre la inexistencia de nuestro derecho a la soberanía total que luego, en caso contrario, las leyes internacionales les harán respetar, y no al contrario como se suele decir, que nos roban nuestras aguas. Para completar la frase debemos ser capaces de decir que nos roban nuestra tierra, nuestros trabajos y nuestras esperanzas mientras nos sigan engañando o nos dejemos engañar, dejándonos manipular con luchas reivindicativas para mejor placer y beneficio del colono.
Barbuzano