"Eugenia y el Genio"
El pasado martes estuvo en una emisora de radio la Presidenta del cabildo, abordando varios temas de su gestión, sobre los cuales voy a exponer mi opinión:
Sra. Presidenta del cabildo, usted y sus antecesores ha inyectado dinero en la U. Deportiva por un tubo, mientras que a la agricultura no le ha puesto ni el goteo. ¿ Porqué no aplica el mismo trato en proporción que usted le da a la U.D.; con los agricultores ? La U.D. de Las Palmas da la sensación de que es una tapadera para escamotear dinero público.
Que alguien diga que con un Tren se va a descongestionar el trafico de vehículos ligeros, es algo que supera el ridículo, y yo tendría que decirle, que eso lo habrá leído en el libro gordo de Petete.
Ahí vemos las guaguas de global, que viajan a medias o casi vacías; ¿Eso que indica? que el problema está en la carestía del transporte público y en su mala calidad, por que sale más caro viajar en guagua que llevar tu coche. Por lo tanto se puede desechar la necesidad de un Tren. Pero supongamos que un Tren puede aliviar el trafico parcialmente en la carretera del sur. ¿Y en el norte que hacemos? seguimos circulando por un camino de hormigas; porque eso es lo que indica el parche ridículo que están haciendo en la carretera Bañaderos - San Andrés.
Con el mismo rigor que se supone que ustedes planten esas exigencias a la UE para instalar un Tren de Las Palmas al sur de la isla, lo que tienen que hacer es plantear aquello que si necesitamos con verdadera urgencia; la modernización y desarrollo de la agricultura en Canarias, como alternativa a la cultura del cemento. Esta sería la labor de los eurodiputados, de reorientar el dinero de las inversiones. Y para aquellos que no me entiendan, el premio Novel de literatura, José Saramago, escribió un libro titulado "Ensayo sobre la ceguera", se lo recomiendo.
Me dice que estamos en el paralelo 28, en medio del Atlántico; y usted está en las antípodas en medio del Pacifico, por eso su gestión es tan nefasta.
Dice usted que hay ayudas de hasta 500.000 pts. por hectárea para impedir la deforestación. ¿Y por qué no las destina a los Tilos de Moya, que es una de las reservas naturales mas importantes de la isla, e impide su desaparición. También dice que están plantando pinos, ¡SI ! exactamente esa es la estrategia que han empleado desde hace muchos años; plantar de pinos las tierras del ganado, para echar a los pastores de las cumbres. ¡Inteligente! ¿No les parece?
Sra. Eugenia se le va a salir el genio de la botella, y la va a convertir en la estatua de la libertad.
Los agricultores no abandonan la tierra en un ejercicio del derecho a la libertad de elección, sino todo lo contrario; los agricultores han perdido la libertad para quedarse en el campo trabajando la tierra, porque la elección que ustedes nos han dejado es elegir entre quedarte en la más absoluta miseria o salir corriendo en busca de un sueldo para sobrevivir.
Para que los agricultores sean libres necesitarían ayudas en materia de agua, protección de sus productos, y redes de distribución que no estén dominadas por los especuladores. La libertad de elegir no excite cuando las opciones son la pobreza o la miseria.
Pero, además del interés particular del agricultor, que bastaría por sí mismo para merecer protección, está el interés general de mantener el ecosistema que se destruye. Cuando los más interesados en defender los campos los abandonan ante la impotencia; ¿Dónde está el interés general por mantener esos puestos de trabajo? ¿Dónde está el interés general estratégico de mantener una reserva propia de producción alimenticia agricologanadera que no haga depender nuestros sustentos primarios de algo tan variable vulnerable y fuera de control, como son las importaciones de alimentos.
Con mayor razón nos tendríamos que preocupar por nuestro carácter insular y lejanía, lo que aumenta la vulnerabilidad.
No se olviden que el agricultor que abandona la miseria, por las actuales condiciones de trabajo en el campo, queda preso en la esclavitud de la marginalidad en los arrabales de nuestras ciudades; todos amontonados ahí como piojos, y no lo digo por ofender a estos, sino por las condiciones a los que los someten.
Yo he salido de las profundidades de la miseria y he alcanzado las más altas cuotas de la pobreza; a mí me quitaron de la escuela a los doce años para guardar el ganado, pero la hierva se la comían las ovejas, y yo he procurado aprender a decir algo más que Gol. El césped del estadio se lo dejo para que paste usted señora presidenta.
José Ramón Moreno