LECCIÓN ARGENTINA

Camilo Estrada Luviano

Este mundo, -"unipolar" les gusta a muchos llamarlo-, es el mundo del dominio indiscutible del imperialismo usense, -o usano, como dicen los peruanos-. El pueblo soviético fue "asaltado" por los canallas de la Nomenclatura del Partido Comunista de la Unión Soviética y los logros económicos de este heroico pueblo que derrotó al nazismo hitleriano, "se volatizaron" apareciendo en manos de esa cáfila de traidores que ahora son los que están en el gobierno, porque son ellos los que detentan el poder. A esto es a lo que llaman el fin de la guerra fría de la cual salió triunfador US y ahora en vez de que vivamos en un mundo "bipolar", vivimos en uno en el cual la hegemonía es ejercida por el imperialismo yanqui.

El poder lo detentan los propietarios de los dueños de los medios de producción y si esta propiedad es privada, obvio es que son éstos, sean esclavistas, jefes de señoríos o feudales o capitalistas, los del poder. Los del gobierno, son simplemente los guardianes de los intereses de aquellos y los ejecutores de la política que favorezca la obtención de la ganancia. La ganancia no cae del cielo y en esto no se vale hacerse el pendejo ni "nadar de muertito". Aunque no le guste al dios de las preferencias de quien sea, la ganancia no es otra cosa que el trabajo robado a los obreros, es el trabajo impago, dicen ciertos "intelectuales", en ocasiones economistas, con el fin de ocultar que la ganancia NO es el remanente del capital después de haber recuperado la inversión inicial, sino que es lo que simple y llanamente se llama explotación.

Al existir la explotación lo más natural es que quienes se benefician de ella traten de hacer el trabajo lo más intenso posible para elevar la productividad y así aumentar la producción porque esto incrementa las ganancias. Claro que esto trae consigo, por un lado, creación de nuevos puestos de trabajo y por el otro lado, aumento del desempleo, porque el tiempo de trabajo necesario para la subsistencia de los trabajadores cada día será menor, porque, dirían los economistas: "ha aumentado la productividad social" lo que, significa, aunque a muchos les duela, que la población, en el capitalismo, de manera ineludible es cada vez más pobre ya que la pobreza aumenta proporcionalmente al aumento de esa productividad que es aprovechada, en forma de incremento de las ganancias, por los capitalistas. La población en general, y dentro de ella los trabajadores, sólo "mejoran" en cuanto que en el mercado se encuentra más variedad de mercancías, tanto en aspecto de cantidad como en el aspecto de novedad.

Esto le viene muy bien al sistema. Le facilita el dar gato por liebre y llevándolo a escala "macro", es decir, social, hace aparecer al Estado como el fulcro de ella, siendo que en la realidad, "los dados están cargados": el papel del Estado, ya no se diga del gobierno, es el de cuidar que esas ganancias no disminuyan, sino lo contrario, y que nada ni nadie obstaculice la explotación del hombre por el hombre. Paro esto hay todo un entramado de burócratas, funcionarios, "representantes populares", cuerpos represivos, marrullerías, pseudoteóricos, jilguerillos y bajatestas e idiotas enajenados que cantan loas a la "democracia" capitalista, como si ella fuera el poder del pueblo, según su etimología griega, y no el tramposo y manipulado juego de los poderosos y corte de lamepatas que les acompañan, para legalizar la situación que sólo a ellos beneficia.

Vale gorro que gane un candidato u otro, si todos ellos están en el mismo baile. Eso puede tener interés para los que hacen negocios o para los oligofrénicos que creen que pueden hacerlos, porque a medida que el capitalismo se desarrolla es cada vez más difícil "hacerse rico". Bueno, también puede tener interés para los caracoles que no se les puede quitar lo babosos y arrastrados. Pero, en sí para los trabajadores, y más para los que ni trabajo tienen, eso no merece ni siquiera un segundo de atención. En las crisis capitalistas los que están en crisis son los capitalistas, los obreros están en el sótano y los muertos de hambre, en las cloacas del desagüe. Pero a todos ellos se les involucra en las elecciones con el fin de seguirles conservando la ilusión de que ellos son los que deciden si gana melón o sandía. Pero gane melón a sandía la chinga seguirá igual para ellos y para el resto de la población y, además, eso qué importancia puede tener para el sistema.

El "triunfo" en la primera vuelta de Carlos Saúl Menem en Argentina nos lo demuestra diafanamente. El pueblo argentino no es un pueblo de imbéciles, como no lo es ninguno, ¡vaya! Ni el de los Estados Unidos, así que ese jueguito es una más de las mojigangas con toda su faramalla que suelen hacer los bandidos capitalistas vendepatrias. Y si no diera los resultados esperados por ellos, siempre les queda el recurso del golpe de estado, violento o con las formalidades del caso, y si no, como último o como desesperado recurso, pueden acudir a pedir auxilio a Bushsón el matón.

1 de mayo de 2003