Contradicciones con el Derecho Marítimo Internacional
Como siempre, nos ordeñan las cabras delante de nuestros "josicos" y se nos llevan la leche
.Se hizo eco el diario La Provincia, el 14.08.2001, en titular de portada ¡La incógnita se despejará este año!, REPSOL comienza a buscar petróleo en Canarias a través de un satélite.
Queda patente el interés manifiesto de la transnacional petrolera REPSOL en llevar a cabo prospecciones en aguas de nuestro Archipiélago. Me parece que, una vez más, se nos vende la "bicicleta", en esta ocasión pintada de ecologista. Pues, tal como se difunde la noticia, parece ser que los trabajos que se prevén o hacen en este sentido, no crearán impacto medioambiental a nuestra tierra y por consiguiente no peligra el sector turismo. Osea, miremos hacia los "chonis", pero no hacia el crudo, recurso éste de ingente demanda y rentabilidad. Si no, miremos el mercado internacional. Como siempre, nos ordeñan las cabras delante de nuestros "josicos" y se nos llevan la leche.
Aquí, como se ve, se ha desarrollado una estratégica estructura para la explotación de este recurso, haciéndonos creer su viabilidad. Pero lo que no sale a la palestra, son las grandes contradicciones existentes con el Derecho marítimo internacional. Con tradiciones éstas porque España no tiene potestad jurídica sobre Canarias, en materia de las aguas. Quedando reducida esta potestad, sólo a las aguas archipielágicas que comprende hasta doce millas desde el litoral de cada una de las Islas. Si estas perforaciones se pretenden llevar a acabo a 50 millas de nuestras costas como dicen, se incurre en una violación manifiesta del Derecho marítimo internacional, pues sólo es Marruecos quien tiene reconocida esta jurisdicción, hasta las 200 millas, al no ser Canarias un estado independiente o soberano.
Todo esto suena a política de hechos consumados, puesto que ninguna empresa, y menos una transnacional de esta magnitud, regala duros por pesetas.
Yo he oído, desde muchos años atrás, sobre la existencia de petróleo en las Islas orientales de Canarias.
Con la conclusión final del acuerdo de pesca con Marruecos y el posterior desmantelamiento de la flota, todo indica hacia un nuevo acuerdo bipartito en materia de crudo, dándose el hecho de que uno tiene pero no puede y el otro puede pero no tiene, derechos y medios.
Según quien escribe el artículo en el periódico La Provincia, el principal argumento es el sistema de satélite elegido por la compañía petrolera, para la tranquilidad del gobierno del Estado español y la Junta de Canarias. Pero además este es el único argumento que esgrime la CoCa, el seguimiento del impacto medioambiental, no los posibles derechos de Canarias sobre la explotación de nuestros recursos marinos. De esta materia conoce mucho el señor Victoriano Ríos, pero, la fobia histórica y la falta de valentía, los hacen ejercer de bufones de la metrópolis y cómplices de las maniobras colonialistas. Se arrogan estos ante el pueblo canario de grandes logros como la adquisición de competencias en lo que se refiere a justicia, sanidad, etc., rémoras estas que la metrópoli se quita de su dorso porque dejan pérdidas.
No podíamos olvidar al vasallo de Pepe Carlos Mauricio, cuando en el debate de la situación del Estado español, y no debate del estado de la nación, este atribuible a Canarias, le rogaba a su amo, Aznar, perras para carreteras y trenes, cuando lo digno es exigirle que nos devuelvan nuestros dineros. Lo otro, acompañado de mofas, picadas de ojos y demás peloteo. Es indigno que un sátrapa de esta envergadura represente al nacionalismo canario en España.
Esta pila de vividores cuando no les salen las cuentas electorales intentan buscar calorcito al cobijo de los independentistas, pues son como las putas (como mucho respeto hacia ellas), que intentan contentar a todos a cambio de un voto.
Rematando, hay que alertar a los canari@s, a que tengan las orejas de punta, como los perros, porque hoy son las aguas Marruecos quien las gobierna y mañana podría ser nuestra tierra.
No olvidemos el acuerdo tripartito y posterior venta del Sahara...
Isidro Santana