Síndrome desmovilizador
Estimada/os amiga/os:
Exponiendo las cosas con rotunda claridad, nos atrevemos a decir que "estamos en la parte más oscura de la noche". Sin más. Vivimos un período caracterizado por la desolación ideológica y la guerra abierta. La consolidación del síndrome desmovilizador viene a establecer que las grandes potencias "han logrado hacernos creer que, como no podemos hacer nada, no tenemos nada que hacer". Cada día adquiere un papel más preponderante el universo de los "medios de comunicación" y, dentro de estos, como fabricantes de la industria cultural e ideológica, los pensadores orgánicos y los filósofos regimentales, en una deformada versión del despotismo ilustrado. Si la cultura es una prolongación de la gran propiedad y la patrimonialización usurpada de códigos icónicos y escritos, en beneficio de sectores minoritarios, la manipulación del conocimiento y de ese universo de códigos es la piedra medular de la desarticulación del pensamiento colectivo y de la instrumentalización de la opinión pública.
La manipulación del pensamiento y del comportamiento humanos arranca de la utilización deformada de los códigos escritos, orales e icónicos, de la combinación de algunos de ellos, o de todos a la vez. La instrumentalización de la opinión pública (así denominan ellos a las sociedades humanas) la realizan a partir de la manipulación de los propios códigos. Muchas veces es más importante lo que silencian que lo que divulgan; y sobre lo que hablan, siempre darán versiones interesadas, tendenciosas y manipuladas de lo que denominan "hechos informativos". Entre sus objetivos figuran el fortalecimiento de los mensajes del complejo institucional-económico-financiero y, sobre todo, la desnaturalización, el fraccionamiento y la desmovilización de amplios sectores dispuestos a llevar adelante la contestación social y política o, en su defecto, descalificarla lo antes posible.
Por todo lo expuesto en obligada síntesis, y por muchas otras razones, un nutrido grupo de personas entre las que nos encontramos quienes suscribimos esta carta, hemos llegado a la conclusión de que necesitamos una publicación propia, abierta, plural, libre, progresista y sin hipotecas de ningún tipo. Entre esas personas a las que nos referimos están incluidos un buen número de profesionales experimentados quienes, con sus errores y aciertos participarón en "Liberación", "Motivos de Actualidad", "Nodo50", "Artículo 20" o "Triunfo", aunque entre nuestros propósitos está que "EL OTRO PAIS" no sea elaborado ni pertenezca exclusivamente a aquellos profesionales del periodismo. Por eso mismo, y para contrarrestar la seudoinformación manipulada, insignificante y superflua de los mal denominados medios de "comunicación" monopolizados por su pensamiento único neoliberal, pretendemos darle continuidad periódica a "EL OTRO PAIS".
Hacer visible lo que se oculta, decir lo que los demás callán, procurar claves de lectura que aclaren significados y consecuencias; investigar, seleccionar, reunir, confrontar y "releer" las "noticias van a ser algunos de sus principios. Mantener una constante atención a las "caras ocultas" de la realidad, la que nos niegan y obvian cada día: conflictos laborales, sociales y culturales, respuestas estudiantiles, inmigración, precariedad, paro, marginación, cárceles, salud pública, educación, ecologismo y pacifismo, reivindicaciones de la mujer, luchas feministas, corrupción institucional y, especialmente, tocar y señalar pilares del verdadero y auténtico poder: el poder económico, que se manifiesta a través del salvajismo empresarial y de las mafias financieras.
El desafío es, pues, producir y hacer circular informaciones capaces de sacar de la invisibilidad a sectores sociales enteros y de comunicar hechos y noticias que afectan de manera directa a la vida y a la muerte de millones de personas. Para este reto, con toda evidencia, nuestras fuerzas no son suficientes. Queremos extender al máximo el área de quienes comparten este proyecto y se comprometen a sostenerlo, no sólo económicamente, sino como protagonistas de la publicación misma, escribiendo y elaborando informaciones sobre hechos y sucesos acaecidos; es decir, como autores y actores de su propio periódico. Pero también con sus ideas, críticas, propuestas, divulgación y, por qué no, con su compromiso en la distribución directa e inmediata entre sus amigos, amigas y compañeros. Harán falta miles de "corresponsales" que informen de lo que pasa en todo el territorio del estado español, en "EL OTRO PAIS" y, por supuesto, en todo el mundo; hacen falta compañeras y compañeros que escriban y comuniquen nuestras realidades, luchas y aspiraciones.
La participación activa de colectivos sociales, sindicales y políticos es una de las condiciones fundamentales para promover, sostener y potenciar este proyecto.
Para que sea desde su origen un patrimonio colectivo, y no sólo de quienes lo promueven, sino de todas y todos los que están seguros de su utilidad, necesidad y urgencia,
es necesario que todas y todos participemos, aunque sea con la aportación mínima de 24 euros. Este aporte incluye la suscripción y el envío de la publicación durante el primer año. Consideramos aún más importante que cada uno de nosotros, cada una de nosotras, consiga suscripciones y potencie ese amplio abanico de apoyo que permitiría que, nuestro/vuestro periódico siga en la calle alzando nuestras voces y rompiendo el cerco informativo sobre los acontecimientos que ocurren impunemente en nuestra vida cotidiana y, muchas veces, en nuestro mismo entorno.