EL SAQUEO DEL MUSEO Y DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE BAGDAD FUE INTENCIONADO Y PLANIFICADO

(I)

Desde el comienzo del día 13 de abril comenzamos a recibir información sobre lo sucedido en Bagdad con el patrimonio cultural acumulado en esa ciudad. Dada la gravedad de los hechos denunciados, queríamos estar seguros de lo que ibamos a decir. Hoy no cabe ninguna duda: Bush, Rumsfeld, los generales a cargo de las operaciones, Blair y Aznar han logrado pasar a la historia grande, a la historia de la civilización.

Cuando ya nadie se acuerde de las bombas racimo, ni de los muertos civiles, ni de las bombas de destrucción masiva que fueron utilizadas para provocar esta guerra, cuando ni los especialistas recuerden los nombres de los generales que dirigieron esta guerra, se recordará que fueron destruidos y saqueados el Museo Nacional, la Biblioteca Nacional, quemados los archivos e, incluso, que la universidad de Bagdad ardió totalmente dos veces en el mismo día.

Estos organismos guardaban los testimonios de los comienzos de la historia de la civilización, de cómo aprendimos a escribir y de cómo surgieron las primeras leyes parlamentarias. En fin, la historia de la cultura humana desde hace 7.000 años. Allí estaban las famosas tabletas que surgían de a miles de las ruinas de antiquisímas librerías que podemos considerar las primeras conocidas y que pertenecían a la civilización sumeria. También se encontraba, a la espera de ser catalogada y clasificada, una biblioteca de Babilonia.

También fue destruído el Museo de Hamurabi, el legislador más importante de la antigua Mesopotamia (1792-1750 antes de Cristo), en cuya sala principal estaba el famoso lema que dice: "Yo, Hamurabi establecí la Justicia en el mundo para destruir la maldad y evitar que los poderosos opriman a los débiles". Todo un símbolo.

La pregunta a la que aún no hemos encontrado respuesta es cómo transmitir el tamaño del crimen, cómo transmitir el tamaño del horror que significa un crimen de esta naturaleza. Y sólo hemos encontrado algunos ejemplos, poco originales, porque son los mismos que han repetido los expertos desde esos primeros días: el incendio de la biblioteca de Alejandría en el siglo V. Incluso el saqueo de Bagdad por los Mongoles en el 1238, fue menos dañinos que la invasión americana del 2003.

Todos los demás suenan a hechos menores, aunque ¿cómo establecer la importancia de unos pocos ejemplares, cuando pensamos que la teoría de la relatividad de Einstein no supera, en su versión original, los veinte folios?. Incluso el incendio intencionado por parte de los británicos de los aproximadamente 3.000 ejemplares quemados por ellos durante la guerra de 1812 con los norteamericanos, y que llevó a Jefferson a proponer la creación de la actual Biblioteca del Congreso, parece un hecho menor. El incendio de las bibliotecas por parte de los Khmer Rouge o el simbólico incendio de la biblioteca de Sarajevo, pasan todos ellos a un segundo plano.

Hoy disponemos, gracias a los expertos que han seguido la situación, de varios datos que agravan lo que ocurrió.

1) El saqueo fue organizado, y no fue la mera acción de masas enardecidas. Quienes organizaron el saqueo sabían que podían contar con la declaración de "zona abierta" y que el ejército norteamericano no actuaría. Es imposible otra posibilidad sabiendo cómo funciona cualquier organización criminal. Una acción de esta naturaleza sólo podía ser organizada garantizando la total impunidad. El excelente artículo de Leanor Robson que reproducimos más abajo, "Una locura con método en el saqueo del museo", basta para comprender lo que queremos decir.

2) Se destruyeron los ordenadores de catalogación para impedir la reconstrucción de lo que allí existía. Muchísimo material se encontraba simplemente pendiente de investigación, producto de los enormes avances en la investigación de los últimos veinte años, especialmente durante la década de los ochenta.

3) Los marines norteamericanos sólo protegieron el Ministerio del Interior y el Ministerio de Petróleo, y dejaron actuar a los saqueadores, retirándose incluso de la biblioteca Nacional, donde ardieron más de un millón de ejemplares. El resto de los ministerios y organizaciones culturales fueron saquedas y quemadas.

4) Hoy hemos sabido, a través del periódico "The Washington Times" desde Kuwait, que la oficina especializada en la reconstrucción elaboró un memorandum para proteger los sitios claves de la cultura iraquí. El museo ocupaba el segundo lugar en una lista de 16 sitios, sólo superado por el Banco Central iraquí, en cuyas bóvedas se guardaban importantes colecciones y que también ardió colapsándose su estructura.

Este documento, que se supone era parte de la órdenes militares, desmiente las declaraciones de Rumsfeld negando la resposabilidad en lo ocurrido.

5) Hay razones fundadas para creer que las negociaciones con el primer escalón de la Guardia Republicana por parte de la fuerzas americanas, entre otras consecuencias, permitió la toma de la ciudad de Bagdad sin los grandes enfrentamientos previstos, por lo que el alto mando estadounidense sabía o debería haber sabido que la ciudad quedaba sin autoridad político militar alguna y, por consiguiente, la evidente violación de la leyes de la guerra es más flagrante aún.

Creemos que esta catástrofe debe ser investigada hasta sus últimas consecuencias por los organismos especializados de la ONU ,y merece la plena atención de las organizaciones de derechos humanos y de libertades civiles porque es obviamente un crimen grave contra la herencia común de la humanidad; pero además, si callamos, seríamos cómplices de un crimen que insulta a la inteligencia humana y a la conciencia común de la humanidad.

Peor aún es saber que hay personas y organizaciones que han sido capaces de organizar y planificar la destrucción y robo de esta ingente cantidad de material histórico y cultural. Por acción o por omisión hay responsabilidades individuales que deben ser depuradas.

Aunque todo eso no evitará que Bush, Rumsfeld, los generales a cargo de las operaciones, Blair y Aznar hayan logrado pasar a la historia entre aquellos que más daño han causado al patrimonio cultural de la humanidad, a la paz y a la civilización.

Gregorio Dionis

Director del Equipo Nizkor - UE 21abr03

(II)

Cuando los saqueadores asaltaron el Museo de Iraq en Bagdad, la semana pasada, despojaron una de las más preeminentes colecciones arqueológicas del mundo, integrada por objetos de los valles del Tigris y el Eúfrates. Fundado en 1923, en el museo se exhibían miles de objetos, a lo largo de varias galerías, desde herramientas en piedra de la era prehistórica, hasta manuscritos medievales. Este museo albergaba los hallazgos más importantes de las excavaciones arqueológicas realizadas en Iraq durante los últimos 80 años, así como sus archivos y fotografías. Las herramientas y objetos de alfarería decorados eran testigos de los inicios de la agricultura y la vida sedentaria. De hecho, allí se encontraba todo el abanico de la actividad productiva del hombre a lo largo de 5.000 años: esculturas, trabajos en metal, cristalería, cerámica, marfil, textiles, muebles, joyería y partes de edificios antiguos. Inscripciones y documentos relataban la historia de pueblos, estados, imperios y civilizaciones que cualquier escolar puede enumerar: sumerios, acadios, babilonios, asirios, persas, griegos, partos, judíos, sasánidas y árabes.

Sólo se han publicado unos pocos de los más famosos objetos e inscripciones de esta enorme colección. El resto de una colección de más de 170.000 objetos estaba a la espera de ser estudiado y publicado, incluida una biblioteca babilonia cuyas tablillas cuneiformes relataban la historia de la creación y de una inundación muy cercanas a las que se encuentra en la Biblia. Esta biblioteca se encuentra ahora dispersa o destruida. Y era tan sólo una pequeña fracción de las decenas de miles de documentos por leer almacenados en el Museo de Iraq.

Tan sólo nos queda esperar que en la reunión de hoy en París entre la UNESCO y expertos en Mesopotamia se encuentren vías de recuperar estos objetos. Por ahora, guardaremos luto tanto por la pérdida de los tesoros que conocíamos como por los que nunca llegaremos a conocer, los cuales se hallaban todos meticulosamente preservados en este gran museo que era para nosotros y las generaciones futuras.

Benjamin R. Foster es profesor de asiriología y literatura babilonia y conservador de la Colección Babilonia de Yale. Karen Polinger Foster es profesora de historia del arte y civilización del Próximo Oriente en la Universidad de Yale.

[Fuente: Benjamin R. Foster y Karen Polinger Foster - New York Times, 17abr03. Traducción al español de la versión original en inglés realizada por el Equipo Nizkor el 18abr03.]

(III)

UNA LOCURA CON MÉTODO EN EL SAQUEO DEL MUSEO.

Por Eleanor Robson

Se sabe ahora casi son certeza que al menos algunos de los impactantes pillajes a los museos de Mosul y Bagdad fueron organizados por grupos Iraquíes a las órdenes de coleccionistas extranjeros.

Los ladrones sabían lo que estaban buscando. El jarrón de Uruk de 5.000 años de antigüedad de belleza tal que cortaba la respiración, se ha esfumado, mientras que una convincente réplica en escayola del Obelisco Negro de Shalmaneser III (Rey de Asiria, 858-824 a.c.), permanece ilesa en medio de un mar de vitrinas vacías y destrozadas.

Ficheros de clasificación y ordenadores fueron destrozados y quemados haciendo imposible su reparación, en lo que parece ser una acción deliberada para impedir que los conservadores del museo puedan catalogar los objetos perdidos.

En torno a este robo central de objetos de alto perfil existe una enorme penumbra de saqueo y violencia oportunistas. Las vitrinas que albergaban estos objetos fueron arrastradas a la calle y los viandantes se servían a gusto. Los objetos de las estanterías fueron gratuitamente destrozados.

Cabría esperar que muchos de los objetos más pequeños y de menor valor fueran devueltos a mezquitas y centros comunitarios como parte de la amnistía general sobre bienes robados. Muchos otros cambiarán de manos por el puñado de dólares que se necesita para comprar comida, agua o medicinas.

Los sellos de cilindro, las tablillas cuneiformes y las monedas antiguas abandonarán el país en maletas y mochilas. La ruta habitual fuera de Iraq es, por medio de Israel, a Suiza y luego a Londres, París y Nueva York.

Estos objetos se pondrán a la venta por 50 o 100 dólares en tiendas de antigüedades de Medio Oriente, Europa, América del Norte o en eBay. Confiados y faltos de escrúpulos los comprarán como novedosos regalos de navidad u objetos de decoración.

En los años que siguieron a la Guerra del Golfo de 1991, decenas de miles de pequeñas antigüedades salieron de Iraq del modo expuesto. Unas 4.000 habían sido robadas de los museos provinciales de Iraq durante las revueltas de 1991, pero la mayoría proceden de excavaciones ilícitas de varios lugares antiguos que el servicio arqueológico iraquí no fue capaz de proteger.

En cuanto al alto perfil y valor de los objetos robados por los ladrones organizados, puede que nunca volvamos a verlos. Son demasiado bien conocidos por todos como para correr el riesgo de llevarlos a reputados tratantes o casas de subastas. Se convertirán en garantía en tratos de drogas o permanecerán ocultos en la caja fuerte de un banco. Algunos de los robos pueden haber sido encargados directamente por algún coleccionista e irán derechos a las manos de sus nuevos "propietarios".

Otros objetos arqueológicos pueden sufrir daños deliberados para que no se parezcan a sus fotografías públicas. Los saqueadores pueden arrancar la nariz de una estatua, por ejemplo, de manera que sea diferente pero conserve su valor. O pueden usar un martillo y un cincel para borrar la inscripción que aparece en una pieza, igual que cualquier mundano criminal puede quitar el número de serie de una pistola. Cuando estas piezas alteradas salgan a la venta en el mercado, será prácticamente imposible identificarlas y, por tanto, confircarlas y repatriarlas.

Para las bandas criminales el riesgo merece la pena. Hace diez años, un relieve asirio del 850 a.c., de propiedad legal, fue subastado en Christie's, Londres, por 11 millones de dólares, en ese momento, el mayor precio jamás pagado en subasta por una antigüedad.

Se necesitan prohibiciones eficaces sobre la importación y la exportación de todas las antigüedades, y se necesitan ya. Como es obvio, esto no resolverá el tema de todas las antigüedades que han sido sustraídas de Iraq, pero puede impedir de cara al futuro este tipo de contratación para el saqueo.

Los países han de cumplir con la Convención de París de 1970, de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales.

Además, los estados debieran aprobar leyes, de manera inmediata, que dispongan la confiscación en cualquier frontera nacional. Los funcionarios de aduanas debieran estar entrenados en identificación y manejo de objetos de arte, para impedir errores tales como los de los agentes británicos de aduanas cuando el año pasado requisaron algunas estatuas afganas que sospechaban transportaban drogas. No había drogas, pero los agujeros que hicieron los agentes para revisarlas mutilaron las estatuas.

No podemos restaurar completamente las antigüedades iraquíes, pero podemos repatriar algunas de ellas y prevenir futuros crímenes contra el patrimonio artístico de la humanidad. [Fuente: Eleanor Robson es profesora en All Souls College, Oxford (UK) y miembro de la Junta de la Escuela Británica de Arqueología en Iraq - Los Angeles Times - 17abr03. Traducción al español de la versión original en inglés realizada por el Equipo Nizkor el 18abr03.]

(IV)

AL TRASTE CON UNA CIVILIZACIÓN.

Los aliados han de hacer todo lo posible para recuperar los fragmentos de la herencia cultural de Iraq. Por Eleanor Robson* Ésta es una tragedia que tiene ecos de catástrofes pasadas: el saqueo de Bagdad de 1258 a manos de los mongoles y la destrucción, en el siglo V, de la biblioteca de Alejandría. Esta pérdida no sólo afecta a Iraq, sino a todos nosotros.

Por algo Iraq es conocido como la cuna de la civilización. Fue el lugar de nacimiento de la escritura, las ciudades, el derecho codificado, las matemáticas, la medicina y la astronomía, hace cinco mil años. La Casa de la Sabiduría del Bagdad del s. IX mantuvo vivo el legado clásico y promovió una firme reacción intelectual en este campo mientras Europa se sumía en la edad de las tinieblas.

En 1976, 10 años después de su apertura, el Museo de Iraq publicó un catálogo con una declaración de intenciones. Decía: "Las reliquias del pasado sirven de recuerdo de lo que ha ha sido el antes y como enlaces en la cadena de comunicación entre pasado, presente y futuro. La sociedad que posea muchos y valiosos museos tiene, correlativamente, una memoria histórica más firme que la sociedad que carezca de ellos".

El catálogo describía con amoroso detalle muchos de los miles de objetos expuestos en las 20 galerías: desde herramientas de piedra de 100.000 años de antigüedad de la zona de Kirkuk, hasta la joyería y el oro sumerios del s. III a.c.; desde las tablillas cuneiformes babilónicas y los marfiles asirios, hasta la escultura, cristalería y manuscritos partos del Bagdad medieval.

10 años después de la Guerra del Golfo de 1991, el museo abrió sus puertas de nuevo, a pesar de las sanciones, que se tradujeron en que el personal no percibía sus sueldos, los materiales de conservación no podían obtenerse y los contactos con colegas extranjeros estaban restringidos. La fiesta de lanzamiento contó con la asistencia de más de 60 expertos en representación de la comunidad académica global.

Las galerías del museo se extienden a lo largo de un cuadrilátero, en dos pisos que rodean el patio central. Son frescas y oscuras, con filtro de luz natural a través de los tragaluces situados en los techos de las salas. Las primeras galerías en las que se entraba contenían esculturas de las palacios asirios del norte de Iraq: esplendorosas tallas a tamaño real que mostraban a los gobernantes del Medio Oriente de los siglos IX a VII a.c. Una secuencia de salas más reducidas albergaban fragmentos innumerables de muebles de marfil exquisitamente tallados provenientes de los mismos palacios.

A continuación se encontraban las galerías de Hatra, dedicadas a esta ciudad del desierto, único lugar patrimonio mundial de la UNESCO con que cuenta Iraq. Aquí estaban expuestas las estatuas funerarias de los hombres y mujeres de Hatra: habitantes de la frontera entre el mundo romano y el iraní, hace 2.000 años, quienes eligieron un glorioso estilo híbrido entre lo occidental y lo oriental para conmemorar su muerte.

Las galerías islámicas albergaban azulejos de mezquitas medievales, versiones del Corán a las que es imposible poner precio, mobiliario y accesorios de los palacios del s. IX y joyería, textiles y monedas.

No había tiempo suficiente para ver todo el museo cuando estuve allí hace dos años, y ahora jamás podré verlo. La mayor parte de la colección yace en ruinas, pisoteada y hecha pedazos por los saqueadores, cuando no robada. Muchos objetos del rico pasado de Iraq han sido reducidos a trizas.

Después de la anterior Guerra del Golfo, hubo un proyecto para documentar las pérdidas por motivos de pillaje. Llevó cinco años poder catalogar 4.000 objetos, de los cuales sólo unos pocos han sido recuperados. En esta ocasión es mucho más lo que está en juego y el problema inconmensurablemente más difícil.

En el inmediato plazo, el museo ha de recibir el tratamiento de escenario del crimen, tanto a nivel forense como jurídico. Cada reportero, cada fotógrafo, cada curioso...puede perturbar el estrato de la destrucción (como lo describirían los arqueólogos), el cual debe permanecer intacto si se quiere que se vuelvan a juntar las piezas. Si los restos se hacen desaparecer en bolsas de basura, la labor de reconstrucción será imposible.

En segundo lugar, ha de intensificarse la seguridad fronteriza para impedir, en la mayor medida de lo posible, que lo saqueado salga del país. Ya han aparecido en el mercado de arte de París antigüedades iraquíes, probablemente de los museos de Mosul o Basra, saqueados también la semana pasada.

Las casas de subasta y los tratantes de todo el mundo han tener cuidado con los objetos que lleguen al mercado. Tales objetos, con casi total probabilidad, habrán sido adquiridos ilegalmente y los títulos de propiedad es muy probable que sean fraudulentos. La policía ha de perseguir estos hechos.

La UNESCO celebrará una reunión de emergencia sobre Iraq la semana que viene. Las autoridades de los Estados Unidos han de permitir la entrada de la UNESCO en el país lo antes posible, para que pueda empezar a trabajar con los arqueólogos y conservadores iraquíes en la reconstrucción de los destrozados restos de las herencia iraquí y en la reconstrucción de los enlaces en la cadena entre pasado, presente y futuro.

* Eleanor Robson es profesora en All Souls College, Oxford (UK) y miembro de la Junta de la Escuela Británica de Arqueología en Iraq. [Fuente: The Age, Melbourne, 15apr03. Este artículo apareció inicialmente en The Guardian. Traducción al español de la versión original en inglés realizada por el Equipo Nizkor el 18abr03.]

(V)

LA UNESCO SOLICITA LA CREACION DE UNA FUERZA POLICIAL INTERNACIONAL QUE AYUDE A RECUPERAR PARTE DE LO SAQUEADO.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) hizo un llamado este jueves para que se cree "una fuerza policial" que proteja los sitios arqueológicos e instituciones culturales en Irak.

Así lo anunció el director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura este jueves al inicio de una reunión con expertos internacionales para discutir formas de recuperar y restaurar los miles de objetos saqueados o destruidos, luego de las ingreso de las tropas estadounidenses a Bagdad.

Mastuura señaló la urgencia de reparar las piezas arqueológicas que quedan en Irak y proteger los objetos robados del mercado ilícito de bienes culturales.

El director de la UNESCO dijo que la preservación del patrimonio equivale a la preservación de "las bases para la cohesión social".

"Preservar el patrimonio cultural iraquí significa permitir que Irak logre exitosamente su transición a una sociedad libre y próspera", señaló Matsuura.

La UNESCO ya estableció contactos con los países vecinos de Irak, con la INTERPOL y la Organización Internacional de Aduanas para combatir el comercio ilegal de objetos de arte.

Pérdidas incalculables Los saqueos que se produjeron en varias ciudades de Irak devastaron colecciones irremplazables de objetos de 5.000 años de antigüedad des civilizaciones de la Mesopotamia.

Entre el patrimonio del Museo Nacional de Irak hay estatuas sumerias y babilónicas, relieves asirios, objetos de oro y plata del cementerio de Ur y tablas con algunos de los más antiguos ejemplos de escritura.

Según la subdirectora del museo, Nabhal Amin, los saqueadores se llevaron o destruyeron 170.000 objetos de un precio, en muchos casos, incalculable. [Fuente: BBC World Service, 17abr03]

¿POR QUÉ NO PROTEGIMOS EL MUSEO NACIONAL Y LA BIBLIOTECA DE BAGDAD?

Por Meghan O'Rourke.

La Administración Bush y los militares han difundido la versión de que el masivo saqueo, el pasado fin de semana, de las tres mayores instituciones culturales iraquíes, en Bagdad, no era previsible. En una rueda de prensa en el Centcom el pasado 15 de abril, el Brigadier General de los Estados Unidos, Vincent Brooks, afirmó: "No creo que nadie previera que las riquezas de Iraq iban a ser saqueadas por el pueblo de Iraq". Pero de hecho, la administración tenía motivos para sospechar que este saqueo se produciría. Durante las revueltas que tuvieron lugar en Iraq después de la primera Guerra del Golfo, nueve de los trece museos regionales, en Dohuk y otros lugares, fueron saqueados sistemáticamente. Muchos de estos objetos aparecieron en el mercado de arte internacional. No debiera haber sido sorprendente que se produjeran robos masivos otra vez durante el periodo de interregno en Bagdad. Más aún, los arqueólogos habían informado al Pentágono desde hacía tiempo del valor y la importancia de estas instituciones, y, de hecho, el Pentágono había elaborado una lista de lugares no susceptibles de bombardeo en el marco de su campaña "shock and awe". El Museo Nacional estaba incluido en esa lista. El 17 de abril, el Presidente del Comité Asesor sobre Propiedad Cultural presentó su dimisión al Presidente Bush mencionando en la misma "la indiscriminada y evitable destrucción" del Museo Nacional de Antigüedades de Iraq.

Si, como yo, Vd. conoce poco acerca del arte mesopotámico, los informes que se fueron produciendo a lo largo del fin de semana no debieron ayudarle mucho a juzgar el alcance de esta pérdida. Ahora está claro que estamos ante un hecho de horrenda envergadura: la comunidad de arqueólogos de los Estados Unidos sitúa al Museo Nacional de Antigüedades, ahora completamente saqueado, entre los 10 museos más importantes del mundo. Este museo era al arte mesopotámico lo que el Louvre es a la pintura occidental. Albergaba una colección de antigüedades internacionales que databan de unos 5.000 años atrás. Sobra decir que muchos países y ciudadanos árabes toman esta destrucción como algo personal. Y sin embargo, esta destrucción era en su mayor parte innecesaria.

Entre las importantes piezas de arte que han desaparecido se encuentra una máscara de bronce, de 4.300 años de antigüedad, de un rey acadio, pieza ésta que ilustra la mayoría de los libros sobre historia del arte antiguo. Estaba en la tapa de uno de mis libros de texto del instituto; recuerdo el deseo de tocar su barba en relieve. También se ha esfumado una pequeña estatuilla de un príncipe en piedra caliza, circa 3.300 a.c,; joyería de las tumbas reales de UR, del 2.500 a.c.; un arpa de oro puro de la era sumeria; una serie de pequeñas piezas en marfil del s. VIII a.c.; esculturas partas de s. II a.c. de la ciudad de Hatra; y una colección de aproximadamente 80.000 tablillas cuneiformes que contienen ejemplos de algunos de los textos escritos más antiguos del mundo.

La colección que encerraba el museo en su totalidad carecía de precedentes. El secularismo de Saddam, unido a su interés de larga data por el legado arqueológico de Iraq - en parte interesado; grabó su nombre al lado del de Nebuchadnezzar, en los Jardines Colgantes de Babilonia - había enriquecido la colección del Museo Nacional (según un artículo del Financial Times del 2000, Saddam hacía amplias sugerencias en los márgenes de todos los informes que le presentaba el director arqueológico de Iraq, Donny George. También castigó el contrabando ilegal de antigüedades con la pena de muerte).

Pero es difícil saber exactamente lo que se ha perdido. A causa del embargo de los Estados Unidos, son pocos los arqueólogos americanos que han estado en Bagdad incluso desde 1991. Varios con los que hablé no descartaban la posibilidad de que Saddam Hussein y oficiales del partido Baas pudieran haber estado vendiendo objetos durante estos años. (En el año 2000, cuando el Museo Nacional reabrió sus puertas tras una serie de reformas debidas a los daños causados por la primera Guerra del Golfo, un corresponsal de la BBC escribía que muchas piezas y tesoros que estaban previamente en el museo, ahora no estaban). Uno de ellos sugirió que la estimación inicial de 170.000 objetos perdidos acabaría resultando alta.

Por otra parte, la destrucción forjada en la Biblioteca Nacional y el Ministerio de Asuntos Religiosos, es irreparable. Los edificios fueron quemados casi en su totalidad. Tal y como explicaba Michael Sells, profesor de teología comparada del Haverford College y coeditor de The Cambridge History of Arabic Literature, nunca tendremos la oportunidad de recuperar en el mercado negro todos los libros y manuscritos que fueron quemados, ni tampoco los descubriremos un día en el armario de un criminal. Entre ellos se encontraban vastos manuscritos antiguos de los cuales no existe edición impresa, y miles de versiones del Corán escritas a mano, ahora reducidas a cenizas.

¿Cómo pudo suceder todo esto?. El saqueo del museo se produjo en dos oleadas, según testigos y expertos internacionales de arte y antigüedades. La primera parece haber sido llevada a cabo por empleados equipados con corta cristales y otros utensilios. Aparentemente, sabían lo que buscaban. Los ladrones abrieron las vitrinas sin destruirlas y penetraron en las cámaras de seguridad del museo. La segunda oleada de saqueos fue la que se conoce como oportunista, de la clase que Donald Rumsfeld describía como de exuberancia natural propia de un país que libera el nerviosismo ocasionado por un cambio de régimen.

El Pentágono ha defendido su omisión diciendo que prestó su acuerdo a la protección de estos lugares durante la batalla, lo que es distinto de los saqueos que vinieron después. Los Estados Unidos podrían fácilmente haber hecho más para detener los saqueos. El pillaje del museo empezó el viernes; duró, según informes de radio de la BBC, tres días, al cabo de los cuales seguía sin haber guardias apostados fuera del edificio. Numerosos periódicos recogían declaraciones de ciudadanos iraquíes que vieron cómo las patrullas estadounidenses miraban impasiblemente cómo los saqueadores se llevaban vasijas, joyas, jarrones y otros objetos. El lunes The Guardian informaba de que los comandantes del ejército de los Estados Unidos rechazaron una nueva petición de ayuda proveniente de desesperados funcionarios del Museo de Iraq. Y las llamas de la Biblioteca Nacional y el Ministerio de Asuntos Religiosos ardieron durante dos días enteros después de que comenzaran los saqueos al museo. Los estadounidenses debieran haber protegido los museos tal y como procedieron a colocar patrullas del ejército fuera del Ministerio Nacional del Petróleo.

La omisión por parte de los militares no parece haber sido una cuestión de elección entre proteger la vida de los civiles y guardar las joyas de oro. El Chicago Tribune informaba de que los militares estadounidenses destinaron efectivos, con éxito, para romper un mural poco respetuoso para con el ex presidente George Bush y que estaba en el suelo del Hotel Al Rashid, aunque no pudieron en cambio proteger del pillaje al museo y la biblioteca.

¿Por qué nadie actuó?. ¿Cuán duro habría resultado para alguien llamar a Tommy Franks y decir "Esto está fuera de control"?. Francamente, parece que a la administración no le importaba lo suficiente como para pararlo, indiferencia que está en sintonía con su actitud general hacia todo lo que no sea su objetivo militar. Rumsfeld aparecía realmente molesto ante el mero hecho de tener que responder a preguntas sobre el saqueo del museo y la biblioteca: "No permitimos que sucediera. Sucedió", dijo. Esta torpe diplomacia dio lugar de inmediato a que se viera una conspiración de tratantes antiamericana: nueve arqueólogos británicos dieron a entender que, al hacer oídos sordos al saqueo, la administración Bush sucumbió a la presión de coleccionistas privados deseosos de poder vender los tesoros en el mercado. Otros han sugerido que la administración quería que el mundo sintiera el peso simbólico de la destrucción del régimen de Iraq.

¿Qué se puede hacer ahora?. Si no lo han hecho ya, los militares han de apostar guardias en el museo, incluso como muestra simbólica de respeto. Hoy la UNESCO celebra una reunión de emergencia en París para ver las estrategias con que hacer frente a la catástrofe. En este momento, según expertos en antigüedades, la mejor manera de recuperar las piezas de arte robadas es requisándolas en la fronteras de Iraq (las cuales están siendo patrulladas por las tropas estadounidenses con la esperanza de evitar la huida de los cargos del partido Baas). Un grupo de arqueólogos, entre ellos John Malcolm Russell, especialista en arqueología mesopotámica del Massachusetts College of Art, Boston, ha elaborado unas directrices de lo que los militares deben buscar, y están urgiendo al Gobierno de los Estados Unidos para que ofrezca una amnistía y una pequeña recompensa a todos aquéllos que hayan "encontrado" arte iraquí. Pero para que los militares asuman esta responsabilidad, la propia administración ha de transmitir la urgencia de la tarea , cosa que tan sólo acaba de empezar a hacer: el jueves, el FBI anunció que ayudaría en la búsqueda para recuperar las antigüedades. Si bien Colin Powell ha prometido que los Estados Unidos ayudarían a reconstruir el Museo Nacional de la ciudad, ningún oficial de los Estados Unidos se ha disculpado aún, y ha habido pocas -por no decir ninguna- palabras de Bush al respecto.

Según McGuire Gibson, especialista en arqueología mesopotámica del Massachusetts College of Art, sólo dos de las miles de piezas de arte que fueron robadas después de la primera Guerra del Golfo han sido recobradas. Aunque una escultura de bronce de un rey acadio carezca de importancia para la administración Bush, uno pensaría en lo que sería su propio interés: a ojos de todo el mundo, el éxito de la guerra será medido tanto por lo que suceda ahora y en los próximos meses como por la campaña "shock and awe"(conmoción y pavor"). Y los Estados Unidos tienen ahora una mancha negra que podrían haber evitado.

[Fuente: Por Meghan O'Rourke (Slate Senior Editor), Slate - 17abr03.

Traducción al español de la versión original en inglés realizada por el Equipo Nizkor el 18abr03.]

GUERRA EN IRAQ Y ESTADO DE EXCEPCION GLOBAL
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/
DESASTRE DEL PATRIMONIO CULTURAL
Una civilización hecha trizas. Por Robert Fisk
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/asirios.html
Al traste con una civilización.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/traste.html
Una locura con método en el saqueo del museo.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq//doc/locura.html
¿Por qué no protegimos el Museo Nacional y la
Biblioteca de Bagdad?
http://www.derechos.org/nizkor/iraq//doc/meghan1.html
**DISASTER ON THE CULTURAL HERITAGE
UNESCO calls for worldwide emergency steps to
recover Iraq's looted heritage.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/unesco1.html
Method to Madness in Museum Looting.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/madness.html
Pillage du patrimoine culturel irakien
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/icom1.html
Chaos in the Capital.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/genghis.html
US blamed for failure to stop sacking of museum.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/museum1.html
Baghdad Library In Flames, Oil Stations 'Safe'.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/library1.html
Was it coincidence that troops were sent to defend the
Oil Ministry and not the National Museum of Antiquities?
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/museum2.html
The Director-General of UNESCO calls for all measures to be
taken to ensure the protection and surveillance of Iraqi cultural
heritage.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/unesco3.html
Libraries and Archives must be protected as essential
parts of the rich heritage of Iraq.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/unesco2.html
A civilisation torn to pieces.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/assyrian.html
The trashing of civilisation.
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/trashing.html
Raiders of the Lost Art Why didn't we protect the
National Museum and Library in Baghdad?
http://www.derechos.org/nizkor/iraq/doc/meghan.html