LOS BEREBERES: LOS HOMBRES LIBRES DEL MAGREB.

Los enfrentamientos violentos y las manifestaciones pacificas que vienen desarrollándose a lo largo de estas semanas en las diferentes aldeas montañosas de la región bereber mas importante de Argelia, la Kabilia, no son mas que el desenlace de una ira colectiva legitima, desencadenada por la juventud estudiantil, a raíz del abominable asesinato del joven estudiante Guermah Masinisa, por parte de un gendarme.

En Kabilia, las fuerzas de seguridad, en vez de velar sobre la paz de los ciudadanos, son un cuerpo de agentes entrenados para el control policial y para la represión de la población. Son ya veinte años que el pueblo bereber viene manifestándose, con marchas pacificas y huelgas generales, cada 20 de abril de cada año, sin que el gobierno argelino cambie de actitud en favor de iniciativas democráticas, con el fin de responder a sus justas reivindicaciones, como es el reconocimiento institucional de su lengua y cultura ancestrales.

Lo peor, el propio presidente Abdel aziz Buteflika, no se corto un pelo al manifestar tajantemente, con un tono provocador y absolutista de que el tamazight, el idioma autóctono hablado aun por mas de ocho millones de argelinos, nunca será reconocido oficial en este país, en un discurso hecho en la propia capital de Kabilia,Tizi-Uzu, el 3 de septiembre de 1999. Y con su ultimo y decepcionante discurso no hace mas que echar leña al fuego.

El Estado argelino, al igual que el marroquí, sigue empeñándose en imponer una ideología, el panarabismo, importado del Próximo Oriente, donde fue concebido a principios del siglo XXI por los arabes cristianos del Libano como una forma de contestación al poder colonial del imperio otomano. Dicha ideología, muy alejada de la realidad norteafricana, esta desfasada, -y que se ha tergiversado dando nacimiento a los movimientos islamistas (como el FIS o Al Adl wal Ihsan) -, se aplica a través de una política generalizada de «arabización» de la vida político-mediática, del sistema educativo, del tejido administrativo-judicial, decretada por ley, y encaminada a aniquilar la historia, el idioma y la cultura de los autóctonos, conocidos como imazighen, es decir los « hombres libres».

Si la contestación de los berbero-hablantes es mas masiva, mas expresiva y mas dinámica en Argelia, a pesar de que son considerados una minoría cultural, en Marruecos es menos explícita. Sin embargo, los bereberes de las cordilleras del Rif, del Atlas y de Sus de este ultimo país empiezan a movilizarse, para poder organizarse políticamente, de cara al próximo encuentro de Buznika, cerca de Rabat, para los días 22,23 y 24 de junio, con la posibilidad incluso de participar en las próximas elecciones del 2002.

Respecto al mapa político, en Argelia, el FFS y RCD representan dos organizaciones con base social bereber, dirigidas respectivamente por Hocin Ait Ahmed y Said Saadi, y que se enfrentan como irreconciliables adversarios, que cada uno intenta recabar el apoyo del famoso Movimiento Cultural Bereber (MCB), que surgió a raíz del movimiento estudiantil de la primavera del 80. Mientras que en Marruecos, los partidos que se componen de la misma base étnica, es decir los que cuentan con las poblaciones de las desheredadas regiones montañosas, son los que se han creado a partir de las sucesivas divisiones del Movimiento Popular, que vio luz en 1958 en casa del ministro de Interior de la época, el Sr. Lahcen El Yusi, con la intención de acabar con la hegemonía del partido del Istiqlal, surgido en el mundo urbano. Estos partidos son el MNP de Mahyubi Aherdan, el MPDC de Abdelkrim Jatib (convertido ahora en un partido islamista, el PJD) en 1967, el MP de Laensar en 1985 y el MDS de Archan en 1996. Estos, al contrario de los argelinos, nunca llegaron a asumir objetivamente, ni en sus programas ni en sus acciones, las verdaderas reivindicaciones de las poblaciones bereberes. Sus derechos lingüísticos, culturales, educativos, administrativos e incluso económicos siempre han sido condenados al silencio, en beneficio de sus provechos personales, a causa de sus continuas complicidades con el Majzen, con el poder monárquico. En realidad comparten la misma ideología que los demás partidos marroquíes, que han heredado ese panarabismo naseriano, conocido por su afán obsesiva de unicidad hegemónica, a favor de la construcción de un Estado jacobino, con un régimen dictatorial, con una sola religión, la islámica, una sola lengua oficial, la árabe, como sucede casi en todos los piases del mundo árabe.

A causa de que la clase política, en general, sea en el poder o sea en la oposición, sea en Argelia o sea en Marruecos, no manifiesta ninguna voluntad para que el tamazight,- el idioma originario del Norte de Africa, hablado desde hace unos 10.000 años y por mas de 25 millones de personas en la actualidad-, se integre en la escuela, en la universidad, en la administración, en los medios de comunicación, y en la Carta Magna, los bereberes, mas determinados que nunca, no les queda mas remedio que perseverar en intensificar sus movilizaciones. Por lo tanto, para hacer oír su voz, no tenían mas recurso que el de desencadenar esta intifada generalizada en toda la Kabilia, en Argelia. Mientras que en Marruecos, después de multiplicarse el tejido asociativo y de imponerse en el movimiento estudiantil de las principales universidades del país, se preparan para crear un frente político, a finales de junio por un lado, y por otro lado, se unen para organizar una marcha nacional, llamada tawada » sobre la capital alauí, para finales de octubre, tomando el ejemplo de los zapatistas mejicanos.